Desde los gobiernos seccionales se promueven iniciativas y proyectos que buscan aprovechar los desechos orgánicos e inorgánicos para la obtención de compost, convertirlos en nuevos productos o generar energía. Aquí cuatro de las iniciativas que se están impulsando en Guayaquil, Samborondón, Quito y Cuenca.
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Samborondón puso en marcha hace un año un modelo de economía circular que está transformando los residuos y reincorporándolos a nuevos ciclos productivos. A través de su Estación Industrializada de Clasificación de Residuos -impulsada por la Alcaldía en convenio con Geocycle–Holcim Ecuador- se gestionó en el 2025 más de 17.150 toneladas de residuos, llegando a niveles de valorización cercanos al 70 por ciento.
De esta cifra, entre el 55 y 60 por ciento se destinó al co-procesamiento para la generación de energía y aproximadamente el 15 por ciento se utilizó para compostaje.
La estación tiene una infraestructura para la clasificación, separación y valorización de residuos sólidos no peligrosos y la recuperación de materiales la realizan 40 recicladores de planta.
El director de Gestión Ambiental del municipio, Edgar Muñoz, afirma que en el primer año de operación de la estación se evitó la emisión de 8.336 toneladas de CO2 equivalentes y que el material valorizado equivalió a la producción de aproximadamente 753.616 sacos de cemento verde y que se recuperaron aproximadamente 1.080 toneladas de materiales reciclables, a futuro se prevé duplicar la capacidad de procesamiento de la planta.
“Esta es la primera infraestructura municipal en Ecuador que integra de forma operativa el modelo de economía circular mediante co-procesamiento industrial. Si bien, existen iniciativas similares en la región, el modelo implementado en Samborondón destaca por su nivel de articulación, resultados medibles y enfoque en sostenibilidad a largo plazo”, afirma Muñoz.
En Guayaquil, el Complejo Ambiental Las Iguanas recibe aproximadamente 4.800 toneladas diarias de residuos sólidos no peligrosos, cuya degradación genera gases como el metano, un compuesto altamente inflamable y con un elevado potencial de calentamiento global.
Con el fin de mitigar su impacto, en el 2024 arrancó el proyecto de captura y quema de biogás. Su infraestructura, está conformada por una red de pozos de extracción, tuberías de conducción, equipos de succión y una antorcha de combustión cerrada que permiten la recolección y destrucción controlada del metano, transformándolo en dióxido de carbono y vapor de agua.
Jéssica Saavedra, gerente general de la Empresa Pública Municipal Circular EP, ente encargado de su fiscalización, explica que el Complejo dispone de aproximadamente 2 MM de toneladas de desechos sólidos no peligrosos, gestiona más de 550.000 m3 de lixiviados y reduce cerca de 220.000 toneladas de CO2 equivalente.
La fase 2 de este proyecto se orientará al aprovechamiento del biogás para la generación de energía eléctrica y está enmarcada dentro del Plan Estratégico Institucional de Circular EP 2025–2027. Su implementación permitirá transformar el biogás capturado en energía eléctrica, con una capacidad estimada entre 10 a 14 MW para abastecer aproximadamente a 80.000 usuarios directos.
“Asimismo, permitirá maximizar la generación de créditos de carbono, al posibilitar la certificación de bonos adicionales asociados a la producción de energía eléctrica renovable”, detalla Saavedra.
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El Municipio de Quito, a través de EMGIRS-EP, está aprovechando los residuos orgánicos para convertirlos en abono, a través de rutas de recolección diferenciada, composteras comunitarias y ahora con la construcción de una planta de compostaje, la cual impulsará la economía circular y reducirá la cantidad de desechos que llegan al relleno sanitario.
La nueva infraestructura tiene una inversión de USD 1,1 millones, procesará alrededor de 60 toneladas diarias de residuos orgánicos y contribuirá a reducir hasta 243 toneladas de desechos por día.
Verónica Pérez, coordinadora de ambiente de EMGIRS EP, cuenta que para esto trabajan con el mercado mayorista, uno de los mayores generadores de residuos orgánicos a nivel de mercados. Allí se realiza una separación in situ del material orgánico e inorgánico. El primero, se pesa y entrega a la planta de compostaje sur.
“Empezamos como un plan piloto el cinco de diciembre del 2025. Sin embargo, hasta el momento tenemos 874 toneladas que han sido aprovechadas en esta planta y estamos trabajando para implementar este mismo sistema en otros mercados como el de Chiriyacu y San Roque”, asegura.
El compost resultante se destinará al mercado mayorista, a las juntas parroquiales y a futuro se prevé comercializarlo. Por el momento la planta recibe un promedio de 15 toneladas de desechos al día, pero la meta es receptar 60 toneladas.
A esta iniciativa se busca sumar a restaurantes, hoteles, empresas de catering, centros educativos y otros generadores de residuos orgánicos.
En Cuenca los residuos orgánicos provenientes de mercados, podas y mantenimiento de áreas verdes son aprovechados para la elaboración de abono natural. Los desechos son receptados por la planta de tratamiento de EMAC EP, donde pasan por procesos técnicos de compostaje aerobio para mejorar la calidad del resultado.
María Caridad Vázquez, gerente general de la entidad municipal, cuenta que en el 2025 se procesaron 15.500 toneladas de material orgánico y que el abono resultante se destinó a las 431 hectáreas de áreas verdes públicas, parques y los programas de reforestación.
“El año pasado redujimos en 7.61 por ciento la carga que llega al relleno sanitario, lo que impacta en la vida útil del relleno, solo este año la extendimos 27 días y evitamos 12.302 toneladas de CO2 equivalentes asociadas a estos residuos”, destaca.
Este año, Cuenca duplicará la capacidad de la planta de compostaje y arrancará la construcción de dos más, en el marco del Clúster de Reciclaje en el Complejo Humano y Ambiental Pichacay.
La nueva infraestructura permitirá procesar mayores volúmenes de residuos orgánicos de manera más eficiente, incorporando áreas técnicas diferenciadas para recepción, tratamiento, maduración y almacenamiento del compost.
La iniciativa forma parte del proyecto KOICA y tiene USD 9 millones de dólares de fondos no reembolsables.
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