Antonio Arregui Yarza, sacerdote del Opus Dei y arzobispo emérito de Guayaquil, fue una de las figuras más influyentes de la Iglesia católica en Ecuador. El religioso, nacido en España y nacionalizado ecuatoriano, dedicó gran parte de su vida pastoral al país.
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Nació el 3 de junio de 1939 en Oñate, provincia de Guipúzcoa, en España. Realizó sus estudios secundarios en el instituto Peñaflorida de San Sebastián y en 1957 se incorporó a la prelatura personal del Opus Dei.
Su formación académica incluyó estudios de teología y filosofía en el Studium Generale del Opus Dei. Posteriormente, obtuvo un doctorado en Derecho Canónico en la Universidad Angelicum, en Roma, y un doctorado en Jurisprudencia en la Universidad de Navarra.
Arregui fue ordenado sacerdote el 13 de marzo de 1964 dentro del Opus Dei. Durante su trayectoria religiosa, participó en procesos relevantes para la Iglesia ecuatoriana, entre ellos la coordinación del viaje apostólico del papa Juan Pablo II a Ecuador en 1985, un acontecimiento histórico para el país.
En 1986 recibió la nacionalidad ecuatoriana, lo que consolidó su vínculo con la comunidad católica nacional.
El 4 de enero de 1990, el papa Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Auzegera y obispo auxiliar de Quito, marcando el inicio de su liderazgo dentro del episcopado ecuatoriano.
Posteriormente, el 25 de julio de 1995 fue designado obispo de Ibarra. Años más tarde, el 7 de mayo de 2003, el mismo pontífice lo nombró arzobispo de Guayaquil, en reemplazo de monseñor Juan Larrea Holguín.
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Durante su gestión al frente de la Arquidiócesis de Guayaquil, Arregui fue presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, durante el 23 de abril de 2008 al 5 de mayo de 2014.
Además, fue miembro de la XIII Asamblea General del Sínodo de Obispos, designado por el papa Benedicto XVI.
El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis el 24 de septiembre de 2015, un año después de cumplir los 75 años, edad que el derecho de la Iglesia Católica establece como límite para el desempeñó de cargos episcopales.
Durante su labor pastoral, dejó varios mensajes dirigidos a la comunidad católica. "Que el Señor nos ilumine para actuar en conciencia y conforme a las exigencias del amor: vida, solidaridad, justicia, paz y libertad", fue una de las reflexiones.
Tras conocerse su fallecimiento, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana expresó su nota de pesar: "nos unimos en oración por el eterno descanso de su alma y pedimos al Señor que conceda consuelo y fortaleza a sus familiares y amigos".
La velación de monseñor Antonio Arregui se realizará en la Catedral Metropolitana de Guayaquil, mientras que las exequias se celebrarán el sábado 7 de febrero de 2026, a las 12:00.