Las consecuencias del abuso al planeta las estamos viviendo ahora

jueves, 27 mayo 2021 - 16:46
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Para algunos, temas como sostenibilidad, cambio climático y cuidado del planeta resultaban lejanos en el tiempo y en el espacio. Sin embargo, la actual pandemia está demostrando que la falta de responsabilidad y solidaridad frente a los otros seres humanos y a la naturaleza tiene un efecto aquí y ahora.

“El COVID-19 es un ejemplo de las consecuencias de la presión planetaria que estamos ejerciendo. Ciertas enfermedades zoonóticas (transmitidas de animales al hombre) aparecen por la presión que ejercemos al acercarnos cada vez más hacia ecosistemas y especies silvestres”, sostiene Matilde Mordt, representante en Ecuador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, en un diálogo que sostuvo con Vistazo con motivo del lanzamiento de la más reciente edición del Informe de Desarrollo Humano.

“La próxima frontera: el desarrollo humano y el Antropoceno”, es el título de la edición 2020, para destacar que por primera vez en la historia de la humanidad, la naturaleza ya no es la que determina al ser humano, si no que los seres humanos somos los que estamos moldeando al planeta. “Al hacerlo estamos provocando unos desequilibrios enormes, el cambio climático, la acidificación de los océanos, la degradación de los suelos, la crisis del plástico y la extinción de la biodiversidad (se estima que en las últimas cinco décadas, la vida silvestre ha disminuido en un 70 por ciento). Estamos llegando al límite, tenemos que buscar nuevos modelos de desarrollo”, comenta Mordt.

El informe analiza la situación de 2019, (por lo que no incluye el impacto de la pandemia), y este año se introduce un puntaje referente a la presión planetaria que ejerce cada país, medida a través de dos variables: la huella de carbono (cuántas emisiones de gases de efecto invernadero emite cada país) y la huella material (todo lo que se extrae: biomasa, minerales y combustibles fósiles). En cuanto a las emisión de gases de efecto invernadero, Ecuador registra dos toneladas y medio por persona y la huella material es de 10,9 toneladas por persona por año.

Tres temas clave

El nuevo informe identifica tres puntos clave para lograr cambios efectivos en la situación del planeta.

En primer lugar, promover nuevas normas relacionadas con transformaciones sociales y culturales. Hay muchos cambios de actitudes frente al cuidado del otro y del ambiente -especialmente en la población más joven- que pueden tener un gran impacto porque de acuerdo a la manera en que las personas consumen, las empresas cambian su forma de producir. Cada vez hay más empresas que están suscribiéndose a los principios de desarrollo sostenible. Por otro lado, se estima que el 30 por ciento de los alimentos producidos a nivel mundial se botan. Comprar con conciencia para minimizar el desperdicio es otro ejemplo de lo que se puede hacer, además de reducir el consumo de electricidad, de agua e involucrarse en iniciativas de reciclaje y de reforestación.

En segundo lugar, crear incentivos. Mordt comenta que a nivel global, 5.000 millones de dólares al año, el 6,5 por ciento del Producto Interno Bruto, se dirigen hacia subsidios de los combustibles fósiles (que provocan el cambio climático). “En Ecuador se podrían establecer incentivos para la transformación de la matriz energética hacia la movilidad eléctrica, revisando exoneraciones tributarias, subvenciones y ver cuáles están agravando una producción insostenible y cuáles están ayudando”.

El tercer punto se enfoca en trabajar con la naturaleza y no contra ella. El PNUD en Ecuador apoya un proyecto llamado PROAmazonía, que se enfoca en lograr una producción más sostenible en los productos que son los principales causantes de la deforestación, en las que trabajan con los GAD y las comunidades locales. “Hay que hacer planes de reconstrucción verde que ayuden a mitigar los riesgos”.

Ubicación del país

En el informe, Ecuador aparece como un país de desarrollo humano alto, ubicado en el lugar 86 entre 189 países, de acuerdo al Índice de Desarrollo Humano, IDH, que analiza la longevidad, el nivel de vida y la educación. El puntaje obtenido fue de 0.759, mostrando un incremento del 17 por ciento, al compararlo con el obtenido en 1990, cuando fue de 0.648.

La representante del PNUD sostiene que es necesario enfocarse en la sostenibilidad y la protección planetaria pero también a la justicia social. Cita como ejemplo de este aspecto el acceso a la salud y a las vacunas, que si no llega a toda la población no logra su objetivo de protección a la comunidad, como se está comprobando en el caso del COVID-19. Agrega que los cálculos realizados por el PNUD sobre el impacto que puede tener la pandemia en el desarrollo humano son impresionantes. Por primera vez desde que se viene midiendo el desarrollo humano a nivel global, podrían borrarse 30 años de desarrollo por un solo evento catastrófico como la pandemia, que ha dejado claramente establecida la importancia de estar preparados para los riesgos, de tener resiliencia, de cuidarnos los unos a los otros y de cuidar la naturaleza para evitar que vuelva a ocurrir una catástrofe.

“Todos estamos juntos en esta nave que es nuestro planeta, en un mismo espacio que tenemos que cuidar. Esta crisis (la pandemia) es una oportunidad que debemos aprovechar para reconstruirnos de mejor manera, más verde sí, pero también con más inclusión social”, concluye.

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