La brújula de las emociones: Guía para entender la salud mental femenina

Información valiosa para orientarse en el viaje emocional que atraviesan todas las mujeres, a lo largo de su vida.

3 junio 2026 - Bienestar

Las cargas emocionales con las que vivimos diariamente se presentan en situaciones de rutina, dificultades que nunca están por demás y eventualidades que pueden ser familiares, económicas o de pareja, entre otras. Una de las pautas que nos ayudan a enfrentarlas, citadas por innumerables especialistas, es la de adaptar la expresión emocional al contexto y a las necesidades específicas en cada etapa de la vida.

Para empezar, es fundamental no juzgar las emociones y tratar de reemplazar los pensamientos negativos, entre otros ejercicios proactivos que debemos implementar. Cynthia Cevallos, psicóloga, psicoterapeuta y neuropsicóloga, nos explica cómo manejar y regular nuestras emociones de una forma positiva.

Comprendiendo nuestras reaccione

La profesional explica que los momentos o las adversidades que enfrentamos como personas son los detonantes que desembocan en emociones, siendo esto una de las características que nos convierten en seres humanos. Cynthia cita a un psicólogo pionero en el estudio de las emociones, Paul Ekman, quien resalta el hecho de que a grandes rasgos se puede decir que las emociones son normales: no hay buenas, ni malas, son un mecanismo de protección y cada una tiene una función específica. Y detalla que es importante conocer que existen al menos seis emociones básicas universales: alegría, tristeza, miedo, ira, asco y ansiedad.

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Por otro lado, Shelley Taylor, psicóloga social y precursora en investigación sobre cómo el estrés afecta la salud, aduce que después de un tiempo, si la emoción persiste, se deberá a los pensamientos que la alimentan. Sugiere que uno debe aprender a administrarlas y regularlas, ayudándonos a transitar (experimentar de forma consciente y saludable) la emoción, para que pase sin dejar estragos.

$!Collage de diferentes expresiones faciales, emociones y sentimientos de una mujer joven.

Otro reconocido neurocientífico que realizó estudios sobre la biología del comportamiento humano, Robert Sapolsky, es citado en el tema y explica en su análisis que cuando no estamos conscientes de nuestro estado emocional, el mismo puede permanecer por un largo período de tiempo, y empieza a afectar nuestra salud; es decir el cuerpo somatiza (transforma problemas psíquicos en síntomas orgánicos de manera involuntaria). Este efecto puede reflejarse en insomnio, dolores musculares y problemas digestivos, entre otros.

¿Qué hacer al respecto?

Cynthia aclara que en el campo de la salud mental la mejor medicina es la prevención seguida de la detección a tiempo. Explica que existen variantes de las emociones en cada etapa de la vida, por ejemplo, 'Cuando eres un adulto joven debes saber que tu cerebro no ha terminado de desarrollarse por completo. En las mujeres esto ocurre alrededor de los 25 y en los hombres alrededor de los 28, especialmente en la corteza prefrontal, que es la región responsable de la autorregulación y el control de impulsos (estudios realizados por Casey, Tottenham, Liston & Durston, 2005)'.

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Recomendaciones

Algunos consejos de la experta para lograr un buen manejo emocional entre los 30 y 60 años:

  • Reconocer que los estados emocionales son normales, tratar de ser compasivo consigo mismo.
  • Aprender a reconocer la emoción que se siente. Parece sencillo, pero a veces es fácil confundirlas, por ejemplo, en lugar de sentir tristeza, se puede llegar a expresar ira.
  • Entender la función que la emoción tiene en la persona en ese momento. Por ejemplo, si es miedo, ¿De qué me está protegiendo?
  • Permitir que la emoción permanezca y observarla, sabiendo que la reacción biológica pasará en aproximadamente unos 90 segundos; de esta forma no será nociva para la salud.
  • Adquirir el aprendizaje sobre la situación para evitar que se vuelva a repetir.
  • Prevenir es clave

    La prevención es lo más adecuado, algunas estrategias para evitar que las emociones nos dominen:

  • Hacer ejercicio: una caminata de 30 minutos cada día es suficiente.
  • Alimentarse de una manera nutritiva y saludable.
  • Dormir entre 7 y 8 horas diariamente.
  • Tener una vida social activa.
  • Practicar respiración consciente (ejercicio en el que se presta atención al acto de respirar, observando su ritmo y profundidad).
  • Visitar y disfrutar de la naturaleza.
  • Meditar u orar.
  • Gestionar el estrés a través de journaling (escribir pensamientos, sentimientos de forma privada y personal), hobbies, pausas activas, música.
  • Controlar el pensamiento.
  • $!Una joven sentada en el sofá de una sala de estar mientras escribe en un cuaderno.

    Según el reconocido neurocientífico, Joseph LeDoux, estos ejercicios ayudan a mantener la amígdala, la corteza prefrontal y el hipocampo -las regiones cerebrales con funciones emocionales -, en óptimo estado. Nuestra experta asegura que si el cerebro está saludable, será más fácil que la emoción no se quede más tiempo del que debe, y de esa forma seremos capaces de regular nuestro estado emocional.

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    En la adultez mayor, la regulación emocional adquiere un papel fundamental. Cynthia explica que con el paso de los años se producen cambios biológicos, entre ellos, la disminución progresiva de dopamina, un neurotransmisor relacionado con la motivación y el placer. Esto puede dar lugar a síntomas como apatía, falta de energía, pérdida de interés en actividades que antes eran gratificantes (anhedonia), mayor sensibilidad al estrés, irritabilidad o tristeza asociada a pérdidas. Destaca nuevamente como esencial la prevención, manteniendo hábitos que protejan tanto la salud física, como la emocional: rutinas de sueño regulares, chequeos médicos frecuentes, alimentación equilibrada, y vínculos sociales activos, ya que el aislamiento es un factor de riesgo para la depresión y el deterioro cognitivo.

    Fortalece la autoregulación

    Compartimos algunas actividades específicas sugeridas para ayudar a fortalecer la regulación emocional en los adultos mayores:

  • Ejercicios de estimulación cognitiva, como: lectura, crucigramas, rompecabezas, juegos de mesa o aprendizaje de nuevas habilidades.
  • Actividad física moderada: caminatas, yoga, pilates, tai chi.
  • Prácticas de meditación, respiración consciente o relajación guiada, que ayudan a reducir síntomas de ansiedad.
  • Participar en grupos sociales o de voluntariado, que refuerzan la sensación de propósito y de pertenencia.
  • Hobbies creativos: música, jardinería, cocina, pintura o manualidades, que fomentan motivación y un sentido de disfrutar.
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