Según los datos del Ministerio de Salud Pública (MSP), en 2025 se registraron 37.840 casos de dengue a nivel nacional. Aunque es una disminución importante frente a los más de 70 mil casos de 2024, la cifra aún supera los reportes de 2023. Esta enfermedad se transmite a través de una especie puntual de mosquitos, científicamente conocido como el Aedes aegypti, diferenciados por las manchitas blancas que resaltan en el color negro de su cuerpo y patas.
Fumigar, tapar los contenedores que almacenan agua y hasta usar el tradicional 'palo santo' son las opciones más comunes para ahuyentar a estos pequeños animales. Sin embargo, desde el MSP exploran una medida silenciosa y peculiar: la esterilización de mosquitos. El proceso se realiza a través de la Biofábrica de Producción de Mosquitos Estériles, impulsada por el Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública (INSPI).
Lea también: El VPH transmitido por sexo oral supera al tabaco como la mayor causa de cáncer de orofaringe
Sin embargo, actualmente están produciendo alrededor de 200.000 machos por semana.
La estrategia se basa en la Técnica del Insecto Estéril (TIE), que consiste en criar mosquitos en laboratorio, separar a los machos y esterilizarlos en un proceso de irradiación antes de liberarlos en zonas específicas. Estos machos no transmiten enfermedades. En realidad, al aparearse con hembras en el ambiente no generan descendencia, lo que reduce progresivamente la población de este mosquito en específico.
Puede interesarle: Desnutrición crónica infantil en Ecuador: 'Bajaron los índices, pero hay brechas que superar', dice Jaime Saavedra, del Banco Mundial
Esta técnica, sostienen desde el INSPI, busca atacar el problema desde su origen, que es la reproducción, en comparación a otras medidas momentáneas que eliminarían toda la población.
Por ello, la esterilización no reemplaza otras acciones, mas bien se suma como "una herramienta más sostenible", específica y con impacto a mediano y largo plazo en la reducción del dengue en el país.
En la comunidad de Bellavista, en la isla Santa Cruz, Galápagos, esta técnica ya ha sido aplicada durante nueve meses como plan piloto. En este tiempo se han liberado 2, 7 millones de mosquitos estériles para evaluar su impacto en la población animal en una zona controlada.
Los primeros resultados apuntan a "una disminución sostenida de los huevos en las ovitrampas, lo que nos indica que hay menos fertilidad y una reducción progresiva de Aedes aegypti en el área intervenida”, explica la investigadora. Este dato es clave para medir la efectividad de la estrategia, en especial antes de relacionarla directamente con una disminución de casos de dengue.
Lea también: Reliv, la plataforma ecuatoriana que elimina papel y lápiz del consultorio médico y facturaUSD 3 millones al año
"Cuando hablamos de dengue hay que ser responsables", dice la experta mientras recuerda que la reducción de casos no depende solo del mosquito, sino que se suman factores como el clima, la circulación del virus y las condiciones de cada lugar.
En ese sentido, ella piensa que "sí es el primer paso para contribuir, a mediano plazo, a reducir también el riesgo de transmisión".
Sugerido: El tráfico de fauna silvestre detrás de los monos que se vuelven virales en redes
Y en ecosistemas sensibles, como las islas, "la Técnica del Insecto Estéril es especialmente valiosa porque permite controlar al mosquito invasor sin depender de insecticidas, protegiendo la salud de las personas y al ecosistema", culmina.