Con esta entrega, el GLF reafirmó su misión de garantizar recursos financieros permanentes para la conservación de la biodiversidad marina de Galápagos.
Tras varios hallazgos se identificó que el coral solitario Rhizopsammia wellingtoni, que se creía perdido durante una generación, sigue vivo y aferrado a los acantilados submarinos de Galápagos.