Crisis femeninas: ¿Por qué las mujeres son más resilientes ante los momentos difíciles?

En diferentes etapas de la vida, las mujeres pueden atravesar momentos de confusión, dolor, ansiedad o miedo. Una especialista en salud mental nos habla de la resiliencia femenina y nos da herramientas para encontrar oportunidades de crecimiento.

Las mujeres al atravesar una crisis cuentan con factores biológicos que la ayudan atravesar los problemas con mayor resiliencia.
Nadia Zamora Freire

La crisis femenina se define como un punto de quiebre. Según explica la psicóloga Lorena Barona, puede deberse a diversos factores, desde una ruptura amorosa o de amistad, hasta inestabilidad financiera, estrés o una enfermedad. Sin embargo, hay un elemento clave que marca la diferencia en la forma en que una mujer atraviesa estos procesos: la resiliencia, esa capacidad de adaptación que, según investigaciones, suele ser mayor que en los hombres.

Un estudio de la Universidad de Buffalo, en Estados Unidos, descubrió que las mujeres tienen una mejor respuesta frente al estrés crónico, en parte gracias al efecto protector del estrógeno. No obstante, la ventaja no es únicamente biológica. Factores ambientales y sociales también influyen: las mujeres suelen tener mayor espacio para expresar emociones y buscar apoyo. De hecho, la investigación señala que las mujeres viven más que los hombres incluso durante hambrunas y epidemias graves.

Para la mujer actual, la crisis no es un estado de parálisis, sino un mecanismo de evolución, señala la especialista. A diferencia de otros procesos, suele estar marcada por una dualidad: mientras se atraviesa el dolor emocional, aparece casi de forma instintiva la capacidad de seguir siendo el apoyo fundamental del hogar, incluso mientras se procesa el propio duelo.

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El don del multitasking femenino

La terapeuta comenta que la crisis femenina tiene características particulares. Mientras una mujer llora una ruptura o recibe una noticia difícil, a la par puede verificar si el niño tomó el jarabe, resolver un pendiente laboral o definir qué habrá para la cena. Esta capacidad de alternar responsabilidades permite que la crisis se viva como un proceso dinámico.

Las mujeres abordan las crisis sin dejar sus otras actividades de lado, por eso se habla de que tienen un don para el multitasking.

La experta en salud mental añade que a las mujeres suele resultarles más fácil desconectarse de un episodio y pasar a otro, así como buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.

Un estudio sobre el impacto social en el bienestar emocional, elaborado por Therapyside, plataforma de terapia psicológica online, reveló que en 2022 hubo un incremento del 70 % de personas que iniciaron terapia online respecto al año anterior. Las mujeres representaron la mayor demanda: un 68,9 %, frente al 31,1 % de los hombres.

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Síntomas frente a una crisis

El estrés y la ansiedad son las respuestas más comunes ante una crisis. Estos estados pueden derivar en manifestaciones físicas y emocionales como insomnio, dolores de cabeza o comer por ansiedad.

Ante la ansiedad y el estrés que las mujeres pueden sentir durante una crisis uno de los síntomas físicos que puede experimentar es el dolor de cabeza.

Aunque la ansiedad y el estrés pueden ser útiles en situaciones de peligro, ya que activan mecanismos de supervivencia, el problema surge cuando la persona se estanca en ese estado. Es ahí cuando afloran emociones no resueltas como la culpa, el rechazo, la sensación de injusticia e incluso crisis de identidad.

Aunque las crisis femenina puede deberse a múltiples factores, la especialista explica que suelen adquirir matices distintos según la etapa vital que se atraviesa.

Transformar la crisis en oportunidad

Para que las crisis no ‘golpeen tan fuerte’, la psicóloga sugiere:

La crisis del nido vacío

Cuando los hijos dejan el hogar, la crisis suele centrarse en el reencuentro con la pareja y la redefinición del propósito personal. Es una respuesta emocional natural a un cambio importante en la dinámica familiar.

Puede aparecer a los 50, 60 o más, especialmente cuando la relación de pareja no es sólida o no existen intereses propios más allá de la maternidad o paternidad. En estos casos, reconectar, vivir un día a la vez y soltar expectativas no cumplidas permite valorar lo sembrado, recordando que, aunque el cuerpo cambie, el valor personal permanece intacto.

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