Sostenibilidad

8M: La historia de mujeres que combate el hambre de 315 niños en Cristo del Consuelo, Guayaquil

En Cristo del Consuelo, Guayaquil, una asociación de mujeres con más de 30 años de historia alimenta cada día a 315 niños. Esta es la historia.

Pensar en el barrio Cristo del Consuelo, en el suroeste de Guayaquil, suele evocar una de las procesiones católicas más importantes del país. También trae a la mente la inseguridad, la violencia o el avance del narcotráfico. Pero su paisaje no siempre fue así. El barrio nació en 1954 sobre pantano y, con el apoyo de una congregación de sacerdotes, se levantaron las primeras casas y la Iglesia que hoy organiza la emblemática procesión.

Hubo carencias desde el inicio, pero eso no frenó a su gente. Cristo del Consuelo se convirtió en hogar de una importante población afrodescendiente llegada de Esmeraldas. La comida criolla junto al estero, las fiestas, la salsa y el reguetón a todo volumen era la postal cotidiana antes que la violencia recrudeciera.

Pero la madrugada del 14 de agosto de 2022, marcó un quiebre. Una bomba explotó en la calle Décima, entre la I y la H, conocida como la calle 8. La onda expansiva alcanzó los 70 metros. Ocho viviendas quedaron destruidas, cinco personas murieron y 16 resultaron heridas.

$!Mariuxi, Jacinta y Lilian tienen más de 25 años sirviendo a los niños de su comunidad, en Cristo del Consuelo, Guayaquil.

Desde entonces, para quienes viven fuera del sector, la violencia se convirtió en su principal símbolo. Lo que muchos no ven es la resiliencia que persiste en sus calles. A pocas cuadras del lugar donde explotó la bomba, esa resistencia toma forma todos los días desde las seis de la mañana.

Actualmente, seis guarderías funcionan gracias al trabajo de una organización comunitaria que nació de la necesidad. La Asociación Afroecuatoriana Mujeres de Lucha tiene más de 30 años de historia y está legalmente constituida desde 2006. Lo que empezó como un pequeño comedor improvisado en el portal de una casa, hoy atiende a 315 niños de entre uno a tres años y genera empleo para 35 madres del mismo barrio.

Esfuerzo colectivo

La historia comenzó cuando un grupo de mujeres, la mayoría afrodescendientes y jefas de hogar, decidió unirse ante la falta de ingresos y la precariedad del sector. No había servicios básicos. Las calles no estaban asfaltadas. Muchas no tenían cómo alimentar a sus hijos antes de enviarlos a la escuela.

Cada una aportaba lo que podía: una llevaba leche, otra arroz, otra canela. Preparaban colada y la repartían en vasos plásticos junto con pan y galletas. “No lo hicimos por el sueldo. Lo hicimos por apoyar a las madres que no tenían cómo darles desayuno a sus hijos”, recuerda con orgullo Lilian, actual presidenta de la asociación y una de sus fundadoras, quien hoy tiene 74 años.

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Con el tiempo, una organización donó los recursos para comprar un terreno y el comedor se formalizó. Eso dio paso a la creación del primer Centro de Desarrollo Infantil (CDI), al que llamaron Estrellitas del Futuro.

$!La Asociación Mujeres de Lucha tiene un convenio con el Ministerio de Desarrollo Humano para alimentar a los niños.

Además de coordinar estos centros, cada año firman un convenio con el Ministerio de Desarrollo Humano para dar alimentación a los niños. Ellos cubren el 80 por ciento del financiamiento, mientras que el 20 por ciento restante lo asume la organización como corresponsabilidad junto a la comunidad.

El servicio funciona de 8h00 a 16h00 y contempla cuatro ingestas diarias: desayuno, refrigerio de media mañana, almuerzo y refrigerio de la tarde. La alimentación sigue una guía nutricional estricta. El huevo es obligatorio por su aporte proteico. Cada menú incluye fruta, ensalada y porciones definidas de carbohidratos y minerales.

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El servicio de catering lo supervisa Mujeres de Lucha, pero lo presta otra asociación del sector, Delicias Esmeraldeñas, integrada por 27 socias que participan en procesos de compras públicas y reciben capacitaciones en Economía Popular y Solidaria.

$!La asociación Delicias Esmeraldeñas se encarga de preparar los alimentos para seis guarderías de la zona.

Esto no es algo menor. En un país como Ecuador, donde uno de cada cinco niños tiene Desnutrición Crónica Infantil, esta labor es crítica. Entidades como Unicef destacan que la primera infancia es vital para el desarrollo cerebral, la capacidad de aprender en la escuela y eso, incluso, determina las oportunidades que tendrán en el futuro.

¿Por qué? Al llegar a una edad donde deberán ser parte de la Población Económicamente Activa, tendrán menos habilidades desarrolladas para destacar.

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Garantizar una alimentación de calidad no es el único legado de la asociación; también generar empleo local. Las 35 educadoras que trabajan en los CDI son, en su mayoría, madres del sector y muchas cabeza de hogar. Y las 14 mujeres que integran formalmente Mujeres de Lucha trabajan en la red de guarderías o como supervisoras de la labor alimenticia.

Varias aprovecharon, incluso, el proceso organizativo para profesionalizarse. Mariuxi, actual secretaria, llegó hace más de dos décadas con título de bachiller. Hoy es tecnóloga, licenciada en Informática y tiene una maestría en Administración de Empresas.

“Como yo, muchas llegaron sin terminar el colegio. Siempre impulsamos a que las compañeras se preparen. Sin educación una se queda en el limbo”, enfatiza.
$!El trabajo inicia a las seis de la mañana con la preparación del desayuno. Cuando están listos, los alimentos se distribuyen en una furgoneta.

Este impacto atraviesa generaciones. Algunas fundadoras criaron allí a sus hijos. Ahora atienden a sus nietos. “Me siento bien aquí. Tengo mis años, pero me gusta trabajar (...) no quiero estar sentada en la casa”, cuenta Lilian, quien tiene cinco hijos y se levanta a las cuatro de la mañana para empezar la jornada.

Jacinta, de 69 años y actual tesorera de la fundación, asegura que en la guardería encuentra compañía y propósito. “Aquí conversamos, cocinamos, apoyamos a los niños. Cuando estoy en mi casa, quiero venir rápido para acá”.

La asociación también recibió apoyo de otras organizaciones y de la empresa privada para mejorar su infraestructura, instalar aires acondicionados y adecuar espacios en los Centros de Desarrollo Infantil.

Una de las entidades que colaboró fue la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Ellos dieron soporte, hasta el 2024, para equipar la cocina, también hicieron una remodelación las áreas comunes y donaron mobiliario y equipos de tecnología. Además, identificaron niñas, niños y adolescentes desplazados para que asistan a los centros de desarrollo infantil.

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Pero cuatro de las seis guarderías aún no cuentan con una climatización idónea. Actualmente, la asociación busca recursos para adquirir más equipos, colchonetas y mobiliario que permitan mejorar las condiciones de atención en las guarderías.

En un sector marcado por la vulnerabilidad y la violencia, Mujeres de Lucha se ha consolidado como una red de cuidado comunitario. La demanda no disminuye. Cuando un niño cumple tres años y debe ingresar al sistema educativo formal, ya hay otra madre preguntando por un cupo. La necesidad que dio origen al proyecto sigue vigente. La diferencia es que ahora existe una estructura organizada que la enfrenta todos los días, con planificación y trabajo colectivo femenino. ​​​​

  • Si deseas apoyar la labor de Mujeres de Lucha puedes contactar a los números: 0990727157-3037093 o a su correo: [email protected]
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