Sostenibilidad

La iguana rosada, la especie en peligro de extinción que resiste en un volcán de Galápagos

La iguana rosada, apenas descubierta en 2009, sobrevive con menos de 300 individuos. Su futuro depende de un plan de acción que intenta preservarla en el único sitio donde evolucionó.

En la cima del volcán Wolf, en las Islas Galápagos, sobrevive una de las especies más raras del planeta. La iguana rosada, descubierta oficialmente en 2009, habita solo en este rincón remoto de la Isla Isabela. Su mundo se reduce a 1,25 kilómetros y su destino depende de una lucha constante contra invasores silenciosos: ratas y gatos que llegaron hace siglos con balleneros y piratas.

Si esta iguana desaparece de Wolf, desaparece del planeta. Su reproducción avanza con una lentitud que preocupa. ¿Por qué? Esta especie coloca entre 4 a 7 huevos, a diferencia de la iguana amarilla que coloca desde dos hasta 25.

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La incubación puede extenderse de 100 a 170 días y cualquier alteración de temperatura afecta la eclosión. Por eso, las iguanas excavan nidos muy profundos para asegurar que los huevos tengan el calor suficiente (30 grados centígrados). El problema continúa después: las madres no cuidan a sus crías y los neonatos deben valerse por sí mismos desde el primer momento.

$!Los gatos ferales y las ratas se comen los huevos de las iguanas rosadas y los juveniles de hasta tres años.

Ese periodo inicial es crítico. Los gatos ferales, animales domésticos que nacieron y crecieron sin contacto humano, y las ratas detectan los nidos por el olor. Se comen los huevos y también los juveniles de hasta tres años de edad. Recién a partir del cuarto año, las iguanas rosadas logran defenderse.

El último registro de esta especie, en 2024, contó entre 200 y 300 individuos. Cada uno puede vivir hasta 60 años, un rasgo que evitó su extinción. Sin embargo, esa longevidad trae otro problema: muchos dejaron de reproducirse. Por eso, cada neonato provoca una mezcla de alivio y alerta, porque se enfrenta a cuatro años de vulnerabilidad absoluta.

Cristian Sevilla, director de Ecosistemas del Parque Nacional Galápagos (PNG), y Juan Alejo Chávez, gerente de proyecto de la Fundación Jocotoco, conocen esa amenaza de cerca. Ambos trabajan en un programa multi institucional para su conservación.

$!Llegar al Volcán Wolf toma cinco horas en lancha y los investigadores permanecen doce días en territorio.

La estrategia principal no permite pausas. Erradicar por completo ratas o gatos en una isla de 450 mil hectáreas resulta imposible. Ningún proyecto similar tuvo éxito en un territorio tan grande, comentan ambos especialistas.

Por eso, el secreto está en el control. ¿Cómo lo hacen? La Fundación Jocotoco y los guardaparques del PNG colocan cebos especiales dentro de cajas que no afectan a otras especies nativas. Usan trampas con mantequilla de maní y una red de cámaras trampa que permite monitorear especies invasoras. “Así comenzamos a ver lo que no se veía en el 2009: neonatos y juveniles”, comentan.

¿Pero por qué la conservación de esta especie debe ser importante para el Ecuador? Las iguanas rosadas dispersan semillas, que ayudan a la regeneración de la flora. Esta, al final, es alimento para otras especies emblemáticas como las tortugas gigantes de Galápagos. Además, controla la vegetación de la zona porque son especies hervíboras.

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ESFUERZO COLECTIVO

El volcán Wolf luce imponente desde el mar. Llegar allá toma cinco horas ancha y el ascenso hasta los 1.700 metros de su cumbre exige una resistencia casi sobrehumana. La temperatura baja hasta los 14 grados durante la noche y los científicos permanecen doce días en el ecosistema.

El campamento construido por el PNG con apoyo de Galápagos Conservancy y Fundación Jocotoco, funciona como base para ese trabajo. El sitio tiene cocina, literas, energía solar y una ducha rudimentaria. La hidratación, por ejemplo, era un desafío extremo.

“Tomábamos el agua más cara del planeta. Se pagaba a un portador 150 dólares al día para llevar un contenedor desde el nivel del mar hasta los 900 metros”, relata Juan, de Jocotoco. Hoy, ese problema quedó atrás gracias a un recolector de agua lluvia.

$!El programa de conservación de la iguana rosada incluye la instalación de cámaras trampa y control de especies invasoras.

El transporte de agua era una fracción del presupuesto. Cada traslado desde la Isla Santa Cruz hasta el volcán Wolf, en lancha, cuesta seis mil dólares. Allí entra otro aliado: Metropolitan Touring y el Finch Bay Hotel. En este 2025, esta empresa financió cuatro viajes para continuar con las labores de control de especies invasoras. En total, en cada viaje los investigadores recorrieron cerca de 100 kilómetros.

Y aunque varias instituciones se han unido para este objetivo, la amenaza de la iguana rosada es mucho más que gatos y ratas. El volcán Wolf puede abrirse sin aviso justo donde la especie anida.La competencia por alimento con iguanas amarillas y tortugas gigantes reduce la disponibilidad de vegetación.

Al mismo tiempo, el gavilán de Galápagos (su depredador natural) identifica a los juveniles con una precisión absoluta. La sequía limita la energía de los adultos para sobrevivir y el cambio climático provoca variaciones de temperatura que determinan el éxito reproductivo.

$!Fotografía de un neonato de iguana rosada, en el volcán Wolf, en Galápagos.

A pesar de ese panorama, el trabajo del PNG y Jocotoco avanza bajo un Plan de Acción aprobado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y vigente hasta 2027. Las líneas de acción contemplan el control de especies invasoras, estudios detallados de ecología y análisis genéticos que permiten reconstruir su historia evolutiva y detectar posibles hibridaciones con la iguana amarilla.

Gracias a este esfuerzo, el equipo observa señales alentadoras: neonatos, menos roedores y un territorio bajo vigilancia constante. En un lugar como Galápagos, donde la economía depende de la salud de sus ecosistemas, salvar la iguana rosada es una responsabilidad. “En estos temas, actuar a tiempo lo cambia todo”, recuerda Cristian. “El arrepentimiento llega cuando una especie se pierde para siempre”

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