El banano ecuatoriano busca fortalecer su presencia en Asia Oriental

miércoles, 20 octubre 2021 - 09:08
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Con una población que supera los 1.500 millones de habitantes y una importación anual de banano que bordea las 5,8 millones de toneladas, Asia Oriental constituye un mercado estratégico para la industria bananera ecuatoriana.

En esta región del mundo, integrada principalmente por China, Japón y Corea del Sur, la fruta nacional ya tiene presencia y es reconocida por su calidad. Sin embargo, la tendencia en el último periodo demuestra una caída de la demanda.

En 2019, este mercado asiático representó el 8,8 por ciento de las exportaciones de banano del Ecuador; para el 2020, esa participación bajó al 6,9 por ciento; y hasta la semana 30 del presente año, el indicador se ubicó en el 5 por ciento.

“Esto significó en el 2021 una caída en volumen del 30 por ciento, es decir, 4,5 millones de cajas menos”, resalta Marianela Ubilla, presidenta de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), tras indicar que son varios los factores para esta tendencia a la baja.

Uno de ellos es el crecimiento de la oferta bananera en países geográficamente cercanos a China, en especial de Camboya, que el año pasado aumentó en 1.200 por ciento su producción de la fruta.

Otro factor es el costo del transporte. En la actualidad, el flete de un contenedor desde Ecuador hacia la región asiática oriental cuesta alrededor de 4.000 dólares, cuando desde Filipinas el costo llega a 1.200 dólares.

A ello se suma el tema impositivo, pues el banano ecuatoriano paga aranceles para ingresar a los mercados chino, japonés y coreano, mientras que algunos competidores latinoamericanos y de Asia tienen tarifa cero.

Ante este escenario, Ubilla enfatiza que es urgente alcanzar acuerdos comerciales con los países de esa región, en primer lugar, con China. “No podemos perder más tiempo, porque los otros países exportadores ya se nos adelantaron y están ganando terreno en esos mercados”, agrega.

El Gobierno ecuatoriano, en sintonía con esta necesidad del sector bananero y de otros productos como el camarón, anunció su intención de comenzar lo más pronto posible las negociaciones para suscribir un tratado de comercio con el gigante asiático, el mismo que quiere tener listo para el 2022.

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Aunque hay otras actividades productivas que ven con recelo este paso. Por ejemplo, las industrias textil y automotriz, por la posible afectación que generaría la llegada de productos chinos sin aranceles a territorio nacional.

Por ello, AEBE cree que es necesario un asesoramiento técnico internacional y contar con un estudio que determine las ventajas y las sensibilidades del acuerdo, a fin de lograr un entendimiento interno en el Ecuador.

También se puede negociar condiciones convenientes y ver evidencias cercanas, como el caso de Perú, que en su acuerdo con China logró periodos de desgravación de hasta 17 años para ciertos productos sensibles para su industria local.

El momento es ahora, insiste Ubilla, pues se debe aprovechar también las situaciones actuales en las que Ecuador saca ventaja.

Una de ellas es la afectación del Fusarium raza 4 en Filipinas, el segundo exportador de la fruta en el mundo, que ha provocado una caída de producción y aumento de costos a los bananeros de ese país.

Las frecuencias navieras y el desarrollo de la operación logística que ha logrado nuestro país, lo cual permite una mayor facilidad para llegar a estos destinos. “Pero si las ventas siguen bajando, las navieras irán ajustando sus espacios disponibles y eso podría reducir nuestros espacios para el siguiente año”, explica la directiva.

Paralelamente, el país debe seguir promocionando sus ventajas competitivas como la calidad y durabilidad de la fruta, la menor carga química en los cultivos, el pago de salarios dignos para los trabajadores, el cumplimiento de normativas ambientales, entre otras.

A ello se suma, que gracias a las bondades climáticas Ecuador puede garantizar un abastecimiento regular, situación que contrasta con los productores asiáticos que tienen constantes amenazas naturales en sus plantaciones.

“Si nosotros logramos un arancel cero para el banano, podríamos ser más competitivos en esos mercados”, ratifica Marianela Ubilla.

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