Caminos del olvido

jueves, 2 marzo 2017 - 04:30
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El verdor parece interminable alrededor de los caminos de Zamora Chinchipe. En el último reducto geográfico, al sur del país, destacan su flora y fauna, que pudiesen servir como un poderoso imán turístico. Sin embargo, después de la última guerra con Perú, hace casi 22 años, la provincia amazónica continúa incomunicada: sus accidentadas vías desprenden olas de polvo. Sus paisajes varían desde eternos acantilados hasta montañas que parecen esconder secretos. Es ahí, en medio de todo, que los caminos de tierra guían a los comerciantes, pobladores y turistas.
 
El prometido y obligado desarrollo, plasmado en un acuerdo binacional del cual cuatro países son garantes, no llega  al último  rincón de Ecuador.
 
Zamora Chinchipe tiene 91 mil habitantes. En sus 10.500 kilómetros cuadrados de extensión, el 42 por ciento de su gente se dedica a la agricultura, ganadería, al cultivo y cuidado de cerros y a la pesca. La mitad de la provincia vive del comercio y utiliza estas vías para transportarse a vender sus productos como yuca, café, cacao, maíz y frutas.
 
 
En los nueve cantones de la provincia,  las necesidades básicas insatisfechas, como acceso a servicios básicos, educación y vivienda, llegan al 74 % de la población, según el  INEC. A pesar de que se están construyendo tresproyectos hidroeléctricos (Delsitanisagua, Sabanilla y Chorrillos), la electricidad llega para 18 mil habitantes de la provincia, de acuerdo al mismo censo de 2010.
 
Los gobiernos de Ecuador y Perú, tras el último conflicto (1995), firmaron el Plan Binacional de Desarrollo de la Región Fronteriza. Un ambicioso proyecto que comprende mejorar la vida de los pueblos de la frontera en ambos países. Salud, educación, seguridad y conectividad son los puntos que más atención han generado para las agendas gubernamentales. 
 
El Plan contempla la construcción de centros de salud, la implementación de programas de educación intercultural y la limpieza de las zonas más afectadas por las minas antipersonales, sembradas por ambos países.
 
Sin embargo, 18 años después de la firma de la paz en Brasilia, con el aval de Argentina, Brasil, Chile y EEUU, hay promesas incumplidas. Uno de los más visibles: los cinco ejes viales que comunican regiones ecuatorianas y peruanas. 
 
El más extenso es el IV Eje Vial que inicia en Loja, atraviesa toda Zamora Chinchipe y culmina en Saramiriza, región de Cajamarca, Perú. Son 154 kilómetros del lado ecuatoriano. El camino se torna complejo al llegar a Bellavista, parroquia del cantón Chinchipe. Desde ahí hasta el Puente Internacional La Balsa, los 53 kilómetros de tierra y piedra afectan a los comerciantes y viajeros hacia Perú. 
 
 
El X Gabinete Binacional de Ecuador y Perú, realizado el 7 de octubre de 2016 en Macas, Morona Santiago, recibía al nuevo mandatario peruano Pedro Pablo Kuczynski. En este encuentro, el presidente Rafael Correa anunció la concreción de tres de las cinco carreteras, pero el IV Eje Vial permanece a medias. En casi dos décadas tiene un avance de solo el 58 por ciento. 
 
En cambio, al otro lado, en el país vecino, la diferencia es abismal: los caminos asfaltados en Perú son el alivio para los que ya cruzaron la peor parte del trayecto. 
 
Vistazo solicitó información vía correo electrónico al Ministerio de Transporte y Obras Públicas para conocer si existe un plazo para la construcción de la carretera y si está en ejecución,  pero hasta el cierre de esta edición la entidad no contestó.
 
El contraste marca lo innegable: en el norte de Perú hay desarrollo, en el sur de Ecuador, olvido.
 
Los Acuerdos de Brasilia del 26 de octubre de 1998 prometían un nuevo destino para las zonas de frontera de ambos países. El informe evaluativo del Plan Binacional de Desarrollo Fronterizo de 2015 revela que la inversión ha sido significativa: 4,228.78 millones dólares invertidos en las dos naciones. Perú utilizó 2,974.34 millones de dólares y Ecuador, $ 1,254.43 millones.
 
Los recursos vienen del Fondo Binacional, alimentado a través de programas de los ministerios encargados de ambos Estados, además de cooperaciones internacionales de países amigos de Ecuador y Perú. Japón, Italia, Finlandia, entre otros países y bloques económicos como la Unión Europea han realizado los aportes más significativos.
 
De esos $ 4 mil millones, las naciones han utilizado el 33 % para concluir las conexiones viales que  suman 2.176 kilómetros. Ecuador utilizó $ 739 millones para los ejes viales y Perú, $673 millones.
 
El prefecto de Zamora Chinchipe, Salvador Quishpe, cuestiona la actitud del Ejecutivo porque  “meses atrás, el señor Presidente Correa, en vez de ratificar su compromiso, dijo que la carretera será concluida por el siguiente Gobierno”.
 
Manuel Torres, alcalde de la localidad de San Ignacio, Perú, detalla que entre Zamora Chinchipe y Perú “es mínimo el intercambio comercial. No es lo mismo como en otros sectores fronterizos, debido, entre otros factores, a las carreteras inconclusas”. 
 
La culminación de todos los proyectos en el Plan Binacional todavía tomará más tiempo del previsto. Ya en 2007 —en el Acta de Tumbes— Ecuador y Perú solicitaron una prórroga de cinco años para cumplir los compromisos. En 2012, después del Gabinete Binacional de Chiclayo, la segunda prórroga pedida fue de diez años. Es decir: el Plan, posiblemente, concluirá en 2022.
 
Los compromisos de paz hace casi dos décadas parecían la catapulta para la última provincia, pero la realidad golpea: Zamora Chinchipe tiene un largo trecho para conseguir desarrollo. Aunque la guerra acabó, los pueblos de la última provincia siguen luchando contra  la desatención. ¿Cuánto tiempo más deberá esperar Zamora Chinchipe?
 

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