Carlos Javier Vega Ipanaqué, de 19 años, murió dos veces. La primera, físicamente, el 3 de febrero de 2024, cuando fue abatido a disparos durante un operativo militar en el barrio Cuba, en el sur de Guayaquil. La segunda, cuando las Fuerzas Armadas difundieron un comunicado en el que lo señalaron como "terrorista".
Desde entonces, hace más de dos años, su familia emprendió una lucha para exigir justicia y medidas de reparación frente a esa acusación. Para ellos, no solo se trata de esclarecer su muerte, sino también de limpiar su nombre.
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El pasado 11 de marzo de 2026, familiares y personas cercanas se reunieron en el Museo Nahim Isaías para un conversatorio organizado por el Comité de Derechos Humanos (CDH) en su memoria. Allí recordaron a 'Javi', como lo llamaban. Su madre, Laura Ipanaqué, entre silencios para articular las palabras y describirlo, dijo que su hijo "tenía sueños, aspiraciones y deseos, como muchos jóvenes".
Paradójicamente, su anhelo era ser marino y, frente a ello, recordó otro episodio doloroso:
La madre de Javier, al igual que su tía, quienes intervinieron durante el encuentro, pidieron justicia y que los militares rectifiquen lo que publicaron. "Seguir nombrando a Javier es defender su honra, su nombre, su legado, un legado de amor y solidaridad", agregó Ipanaqué.
Gloria Bone, tía del joven fallecido, también cuestionó la versión difundida por las Fuerzas Armadas: "Ellos tacharon a mi sobrino de terrorista cuando las evidencias nunca lo demostraron. Seguiremos luchando para que la memoria de Javier siga viva".
Por su parte, Abraham Aguirre, del Área de Protección del Comité de Derechos Humanos (CDH) que patrocina a la familia del joven, señaló que ha sido un proceso largo y recalcó la importancia de que hablar de memoria también es hablar de un acto de justicia: "Lastimosamente no pudimos salvarle la vida a Javier físicamente, pero lo que buscamos evitar es su segunda muerte: que su nombre se limpie".
Este lunes 16 de marzo a las 09h30, se realizará la audiencia evaluatoria y preparatoria de juicio por extralimitación de uso de la fuerza contra dos militares, para los familiares es una instancia clave para que el caso avance y la muerte de Carlos Javier no quede en la impunidad.
'Javi' murió tras recibir disparos en la espalda y el torax durante el operativo militar. Aunque el caso es investigado por presunta extralimitación en la ejecución de un acto de servicio, pero la defensa de la víctima asegura que se trata de ejecución extrajudicial.
En una entrevista con Vistazo en 2024, su familia lo recordaba como un chico alegre y bromista. Siempre ayudaba a su padre en la panadería. Le gustaba jugar fútbol y tocar la guitarra. De hecho, formaba parte de una banda de música cristiana.
El día de la tragedia, Javi salió junto a su primo, Eduardo Velasco, a vender un perro a una persona que trabajaba en el barrio Cuba, algo que, según su familia, se corrobora incluso en los mensajes de la víctima. En el camino se encontraron con un operativo militar y los uniformados les ordenaron detenerse.
Eduardo pidió que los dejaran pasar, pero la solicitud fue negada. Al intentar retroceder, el vehículo chocó contra un patrullero. De acuerdo con los familiares, uno de los militares pateó una de las llantas del carro y, en ese momento, escuchó disparos y Eduardo vio a su primo herido.
Tras el disparo, los militares los tiraron al piso pese a que estaban heridos, según denuncian. Eduardo Velasco fue procesado por ataque o resistencia, pero el caso posteriormente fue archivado.
El CDH reconoce este caso como la primera víctima del conflicto armado interno decretado por el gobierno de Daniel Noboa el pasado 9 de enero de 2024. Ahora, más de dos años después, su familia espera que los hechos sean esclarecidos y que la verdad finalmente llegue para limpiar el nombre de 'Javi'.