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La belleza de hoy

Pilar Ortiz | [email protected] Jueves, 24 de Enero de 2019 - 15:06
Ocurre en cuestión de segundos. Ese impacto que lleva a catalogar mentalmente algo o alguien como bello es, muchas veces, inexplicable. Los argumentos detrás de la belleza de un rostro o de una melodía no siempre pueden ser descritos con palabras. En ese encuentro ocurre una sutil y vertiginosa interacción de elementos entre lo bello y quien valora como tal. 
 
Es bien sabido que diferentes culturas pueden valorar estéticamente la misma característica de manera opuesta, un ejemplo es la obesidad femenina que en países como Mauritania y algunas islas polinésicas es altamente apreciada, al contrario de lo que sucede en Occidente. Resulta que si bien las manifestaciones estéticas difieren, lo que se valora en el fondo es lo mismo: lo que refleje buena salud y juventud. La apreciación por la gordura femenina en estas comunidades se debe a que se la considera sinónimo de fortaleza, fertilidad y mayor expectativa de vida. 
 
En las áreas más remotas de Mauritania continúa vigente una práctica llamada “leblouh” que consiste en obligar a las niñas a alimentarse con una dieta con alto consumo de carnes rojas, grasas y productos lácteos procesados de leche de camella o de cabra. La práctica de ejercicio físico es mal vista porque puede echar a perder los esfuerzos hipercalóricos conseguidos a través de la alimentación. 
 
El objetivo es claro: a mayor peso, mayores posibilidades de obtener una solicitud de matrimonio. Las altas tasas de diabetes e hipertensión detectadas entre quienes se someten a este sistema de engorde han llamado la atención de organizaciones internacionales de salud pública, quienes han reportado que cuando han tratado de difundir temas de prevención sobre los riesgos de la obesidad han recibido como respuesta un dicho popular en la zona: “una mujer vale el oro que cabe en el espacio que ella ocupa sobre una manta”. 
 
Gluteomanía
 
Al otro lado del mundo, miles de litros de grasa se succionan diariamente en las clínicas a manos de los cirujanos plásticos que esculpen cuerpos femeninos en forma de reloj de arena. Acorde a los tiempos actuales, en los que se evita todo desperdicio, la misma grasa que se retira de cintura y abdomen se vuelve a utilizar para aumentar el volumen de los glúteos, en un procedimiento llamado lipoescultura. 
 
Cinturas pequeñas y glúteos voluminosos son el objetivo actual de belleza corporal para la mayoría de mujeres en Ecuador, según confirman los cirujanos plásticos consultados. Uno de ellos comenta a Vistazo una tendencia que está viendo de forma cada vez más frecuente entre sus pacientes y no se trata de ellas sino de ellos.
 
 
“Cuando vienen hombres a pedir liposucción del área abdominal acompañados de sus esposas, ellas me piden que la grasa que les retiramos se la reinsertemos en los glúteos (de ellos mismos)”, dice el galeno y agrega que ellos dicen que no al principio pero terminan aceptándolo el requerimiento de sus esposas. “Así como tú me pediste que me aumente los senos, yo también puedo pedir lo que me gustaría ver en ti”, fue la convincente declaración que escuchó en su consultorio. 
 
Simetría y armonía
El doctor Francisco Borja, cirujano plástico, menciona que tradicionalmente la mayor parte de los requerimientos en el área del rostro habían sido eliminar los rasgos que mostraban un componente genético amerindio como las narices grandes en forma de gancho para acercarse a la estética nórdica o anglosajona. “Con el tiempo esto ha ido cambiando y se piden más narices que vayan de acuerdo al rostro. Se ha ido entendiendo la importancia de la simetría”.
 
El especialista menciona que aunque la belleza es subjetiva de acuerdo a las experiencias vividas y patrones aprendidos, hay un reconocimiento a lo normal, lo estandarizado como agradable. ¿Y qué es normal entonces? El doctor Borja responde que la simetría es armonía y la armonía es sinónimo de orden. “Donde hay orden hay equilibrio y por tanto belleza. Es el concepto de la proporción áurea de los griegos.
 
 
Por ejemplo el rostro se divide en tercios simétricos. El tercio superior, medio e inferior deben ser iguales. El primero debe ir desde el nacimiento del pelo hasta el entrecejo, el segundo desde el entrecejo hasta la base nasal y el último desde la base nasal hasta el mentón. Existen ciertas relaciones en base secuencias del número 1 y el 0.618” y explica que de la cabeza al ombligo se considera la medida de 1 por lo que la medida del ombligo a los pies debe ser de 1.618. Del mismo modo, si el canino mide 1, el diente delantero debe ser 1.618. Y si la cadera es 1, la cintura debe ser 0.618.
 
“Estas proporciones son las que inconscientemente identificamos como bellas en rostro y figuras y nos llevan a tener la impresión de que algo es bello. Son las que se repiten en la naturaleza y se han replicado en el arte desde la antigüedad hasta la actualidad, en logos y la imagen corporativa de las empresas”. Para quienes caigan en la tentación de tomar una cinta métrica para verificar si cumplen los cánones de armonía corporal, el doctor Borja recuerda las tranquilizadoras palabras de Francis Bacon, en 1561: “No hay belleza perfecta que no tenga alguna rareza en sus proporciones”. 
 
 
El especialista señala que a veces lo más adecuado puede ser hacer un pequeño arreglo a otra zona del cuerpo sin tocar aquella donde se detecta el problema. Menciona, por ejemplo, que muchas mujeres buscan agrandar el busto cuando lo único que necesitan para resaltarlo es afinar su cintura. Así como un aumento de pómulos puede cambiar la expresión de un ojo triste. Destaca también que un buen maquillaje puede simetrizar perfectamente un rostro sin necesitar requerir a la cirugía plástica. Esta puede ser la explicación a por qué en Ecuador se invirtieron XXX dólares en cosméticos y maquillaje durante el 2017. 
 
Un cambio seguro
El doctor Marcelo Abad, presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética del Ecuador, explica que durante mucho tiempo la operación más solicitada era el implante de mamas. “Sin embargo, ha empezado a bajar a raíz del problema que hubo con las prótesis PIV que presentaron fallas y de los excelentes resultados que se obtienen a través de la aplicación de células madres que sacamos de la grasa de la misma paciente y la inyectamos en las mamas”. Señala que hoy en día, aproximadamente un 30 por ciento de las pacientes que quieren agradan el tamaño de su busto opta por las prótesis, la mayoría prefiere la reinserción de grasa. En el caso de los glúteos, explica que la aplicación de implantes es casi nula, la mayoría prefiere recibir la propia grasa para aumentar volumen. 
 
 
A través del tiempo se han dado muchos avances para mejorar la seguridad de los pacientes durante y después de los procedimientos. El doctor Abad señala que uno de los problemas que se presentaban con la lipoescultura (sacar grasa y volverla a colocar en el cuerpo) era la posibilidad de que se contamine en el ambiente. Para evitarlo, el especialista creó un sistema que está patentado para evitar que la grasa entre en contacto con el aire lo  que disminuye considerablemente el riesgo de infección. 
 
Menos riesgos 
El doctor Abad menciona que la liposucción se realiza a través de un tipo de cirugía cerrada que no permite ver al cirujano ver lo que está pasando debajo de la piel, todo se basa en la experiencia y el tacto. Él decidió ayudarse con un aparato de eco doppler durante la operación para lograr ver lo que sucede dentro del abdomen durante la intervención. “Lo primero es verificar que no hay una hernia. Si todo está bien introduzco la cánula y puedo observar con claridad dónde está la grasa para sacarla y dónde está el músculo para evitarlo, puede la mayor cantidad de accidentes en liposucciones ocurren cuando se perfora el músculo, se lo atraviesa y se pasa al intestino, donde se lo succiona y se lo puede perforar. Cuando esto sucede, la paciente muere en menos de 24 horas”.
 
Comenta que la tendencia a buscar cuerpo de reloj de arena se mantiene en las mujeres, busto y caderas grandes. Los hombres buscan crear la sensación de abdominales definidos o six pack, que se logran a través de liposucción y láser para remarcar los apetecidos cuadritos. “La novedad en este campo viene en el 90 por ciento de pacientes hombres que se reinsertan en los glúteos la grasa que se saca del abdomen.
 
Es bastante frecuente”, señala el doctor Abad. Agrega que una tendencia a la baja es la del uso de cortes en la cirugía plástica, sobre todo de rostro para dar lugar a intervenciones menos invasivas, “que permiten ganar años y lucir mejor, sin sufrir tanto como antes, con menos riesgo, sin cicatrices y con menor costo. La evolución de los pacientes es excelente y los efectos duran muchos años. Revisando las fotos veo que yo he envejecido y mis pacientes no”, concluye el doctor Abad. 
 
La doctora Gilda Zurita, médica dermatóloga, explica que retardar los signos de envejecimiento o más bien prolongar el rostro joven la mayor cantidad de tiempo posible es una de las prioridades en el área estética. Menciona que hay una tendencia a que las chicas busquen borrar arrugas y líneas de expresión cada vez a menor edad: chicas de entre 20 y 30 años. La especialista sostiene estas pacientes precoces le indican que prefieren evitar que aparezca esas primeras líneas en la frente y alrededor de los ojos y que si dejan pasar más tiempo pueden marcarse más. Para esa zona que resulta tan delatora del paso de los años, sostiene que mejor la solución es la toxina botulínica (mejor conocida como botox por uno de sus nombres comerciales), “sigue siendo el procedimiento de rejuvenecimiento más empleado a nivel mundial, a toda edad desde los 20 a los 70, porque da resultados excelentes, es inmediato, no es costoso y en, manos expertas, no tiene efectos colaterales. Es lo mejor para tratar las arrugas de expresión, es decir, aquellas que se forman cuando nos reímos o cuando no preocupamos, ubicadas en el tercio superior del rostro. Aunque también se está empleando para levantar las mejillas y para perfilar el contorno de la cara”.
 
El segundo método por la frecuencia de uso son los rellenos, que se usa donde hay pérdida de volumen, y porque por acción de la ley de la gravedad y de afinamiento del tejido muscular, la grasa que está ubicada en comportamientos superiores va bajando a los inferiores. “Por ejemplo, son esas mejillas caídas o depresiones como el surco naso labial que refleja una pérdida de volumen, esas zonas se llenan principalmente con ácido hialurónico que considerado el más seguro”, expresa y agrega que otros procedimientos muy populares son el láser, para eliminar manchas, tratar textura, flacidez y calidad de la piel en general, y las enzimas recombinantes que sirven para eliminar tejido adiposo. Una vez más la grasa, la villana de la estética occidental. A menos que, como impuso Kim Kardashian al mundo, se encuentre en los glúteos.