Virginia Limongi: La Miss Alpha | Vistazo

Virginia Limongi: La Miss Alpha

Sebastian Melieres | smelieres@vistazo.com Viernes, 20 de Noviembre de 2020 - 19:46
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Virginia dio a luz el 17 de octubre en su Portoviejo natal, “fue una montaña rusa en casa”, comenta la manabita de 26 años.
 
“Quería dar a luz normal, pero en la semana 38 me enteré de que la niña estaba enredada con el cordón umbilical y se tuvo que planificar una cesárea. El día del nacimiento de Virginia María en el hospital, tuve ataque de pánico terrible en el que le pedía a mi enamorado que nos fuéramos. Además, al momento de la operación se descubrió una masa en mi ovario”, añade.
 
Finalmente, los quistes no eran malignos y la niña nació sin contratiempo. “La primera noche fue traumática. La bebé lloraba todo el tiempo, yo sabía que debía comer cada dos horas, pero no tenía leche por la cesarea. Me sentía abrumada, mi familia no me había podido acompañar, no sabía qué hacer, solo pude dormir una hora”. 
 
 
La bebé acaba de cumplir dos semanas y Virginia ya está en casa con su mamá y la madre de su enamorado, el modelo brasileño Cézar Augusto.
 
Se siente bien y acompañada, disfrutando de su primera niña que por suerte, duerme todo el día y le permite estudiar su último semestre de negocios internacionales vía on line. 
 
Mantener el secreto
 
La Miss Ecuador 2018 ya era activa en redes sociales desde antes del reinado. Siempre directa y sin filtro, intentando tener una relación franca con sus miles de seguidores, pero cuando se enteró de su embarazo decidió mantenerlo en secreto.
 
“Cuando te vuelves figura pública, mucha gente exige explicaciones y no era el momento de polemizar, peor aún, cuando todavía podía perder mi hija”.
 
A los cinco meses y medio publicó la noticia en las redes y recibió algunos comentarios machistas: “Te dañaste la vida”, “se acabó todo” y estos comentarios siguieron, después de dar a luz: “Deja de publicar fotos y cuida a tu hija”, “ya estás gorda, tienes las piernas gruesas” le escribieron algunos, pero como suele decir riéndose Virginia, “y yo sintiéndome como el queso, ricotta”. 
 
Para esta madre primeriza, ser madre no es un limitante, “mi nueva vida no me va a impedir viajar, ni recuperar mi cuerpo”.
 
 
Además, muchas chicas se sienten respaldadas a través de lo que publica, y ahora más que nunca, Virginia se siente empoderada e independiente.
 
El cuerpo del deseo
 
Virginia nunca tuvo un cuerpo de niña. “Al principio era un complejo porque siempre llamaba la atención, pero luego lo acepté y lo convertí en fortaleza”, recuerda la embajadora de la marca Nike desde hace seis años.
 
“Soy súper latina, sensual y ¿cuál es el pecado?” puntualiza. “Tengo la genética de mi madre. Ella tiene 51 años, tuvo 3 hijos, come todo lo que quiere y tiene el abdomen perfecto. También saqué las caderas de mi abuela paterna”, añade la hija de una abogada y un economista de fuerte personalidad.
 
“Gracias a ellos soy una mujer alpha, nunca dependeré de nadie para que me resuelva la vida. Ese temperamento me ayudó para ser Miss Ecuador, lo disfruté mucho. No teme nada ni a nadie. Disfruté el cariño inmenso que me brindaba la gente y me volví más orgullosa de ser ecuatoriana. Aproveché la beca universitaria y los viajes para crecer como ser humano”, recuerda la portovejense que lloró a mares una semana entera antes de entregar su corona.
 
“Hay un antes y un después de Miss Ecuador. Gracias a esa experiencia me di a conocer por el público y las marcas. Hoy, disfruto la vida gracias a la herencia del 2018". 
 
 
Experiencia alemana
 
En ese momento Virginia vive por su hija. “Si ella quiere ser Miss Ecuador la respaldaré, lo importante es que siga sus sueños”, sentencia la modelo quien siempre valoró las decisiones de sus padres.
 
 
“Tuve una niñez feliz en Portoviejo. Vivía en una burbuja, mi colegio estaba a 5 minutos de la casa, todo era familiar y cómodo hasta que mis padres decidieron mandarme de intercambio a Alemania a los 17 años. Allá me tocó ‘una madre sustituta’ con la cual no lograba comunicarme al principio. Poco a poco aprendí el idioma, comencé a modelar, viajar dentro de Europa, manejar mi dinero, lavarme mi ropa. Me hice independiente y fuerte”.
 
Terminamos nuestra conversación con Virginia, de quien me habían dicho que era creída y odiosa, pero descubrí una mujer fuerte, directa y sin filtros.
 
¿Qué se te puede desear a futuro? le pregunto. “Soy incapaz de contestarte. Voy a dejar que todo fluya con mi hija. Antes de la pandemia tenía que viajar a Brasil, Turquía y abrir mi gimnasio, ahora prefiero no planificar. Lo único que sé es que saldré en algún momento del Ecuador para renovar mi imagen, aprender y regresar más preparada. Mientras tanto, aprenderé a ser mamá”.
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