La noche que dura nueve años | Vistazo

La noche que dura nueve años

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La noche que dura nueve años

María Belén Arroyo | [email protected] Lunes, 16 de Septiembre de 2019 - 09:17
A Froilán Jiménez, el policía que murió durante el rescate del exmandatario la noche del 30 de septiembre de 2010, lo asesinaron balas de militares. Eso concluyen varios informes periciales, independientes, que ahora revela Vistazo.
 
La operación Rescate para sacar a Correa debió realizarse la madrugada del primer día de octubre, pero él ordenó adelantarla.
 
Quiso ser policía desde la niñez. En su casa cuentan que su padre, un caficultor lojano, le hacía pistolas de juguete con pedazos de ramas, para que practicara cómo ‘disparar a los malos’.
 
Froilán Jiménez Granda era un hombre protector: amparó a su padre enfermo y a sus hermanas menores, durante dos años. Luego, cuidó a su esposa e hijo. Y la noche del 30 de septiembre de 2010, escoltaba el carro en el que salía el entonces presidente Rafael Correa del hospital policial.
 
Sorpresivamente, frente a las cámaras de televisión, Froilán murió por disparos. 
 
Para su familia, esa es la noche que dura nueve años. Hasta ahora no hay respuestas de qué ocurrió: la información relacionada con la operación del rescate al expresidente Correa fue declarada reservada por ese Gobierno. 
 
La Fiscalía pidió “la desclasificación o levantamiento de reserva” sobre los hechos, en 16 ocasiones, las ocho últimas durante el año 2018. Sin respuestas.
 
El proceso judicial sufrió un revés en julio de este año. Al declararse la nulidad, la investigación vuelve al punto de inicio: la investigación previa. “Eso revela una enorme deficiencia del servicio público, reflejada en la actuación de la Fiscalía general, que conlleva una responsabilidad del Estado ecuatoriano”, advierte el abogado Edwin Romero, quien representa a la familia del policía fallecido.
 
Sandra Jiménez, hermana menor de Froilán, explica por qué la pesadilla no termina. “No hay respuestas, no hay culpables”. Era un hombre responsable. Quiso ser policía, pero al terminar el colegio se dedicó por dos años a cuidar de su padre postrado y sus hermanas menores. Su madre viajó a Italia para procurar el sustento: son nueve hijos. “Cuando mi papi se recuperó, Froilán viajó a Galápagos, trabajó y por ocho meses ahorró para ingresar a la Policía. Se preparó para el equipo de rescate hasta esa horrible noche, dejó una esposa y un hijo que en días iba a cumplir dos años”.
 
La familia vivió el duelo, agravado. “Ese Gobierno usó la imagen de la caída de mi hermano, herido de muerte, como eslogan de la propaganda ‘30S Nunca más’. Reuní todas las fuerzas para pedirle al entonces Presidente que dejara de repetir esa escena para una campaña política, porque nos estaban lastimando todo el tiempo y no les importó”.
 
Las balas que mataron a Froilán Jiménez no pertenecen a la Policía, sino a los militares, según pericias independientes, en poder de Vistazo. “El caso fue declarado en reserva para ocultar que la bala asesina es de uso militar”.
 
 Hubo 264 heridos. Dos soldados se incluyeron entre los cinco fallecidos. Sobre esos casos el Gobierno manejó secretismo.
 
Las revelaciones
Los informes técnico-científicos detectaron que el sitio desde donde se realizaron los disparos (que impactaron con un ángulo de 12 grados) estuvo al pie del edificio que queda diagonal al hospital de la Policía. Próximo al lugar donde estaba estacionado un auto rojo.
 
Un estudio técnico pericial realizado en octubre de 2011 revela que, analizados videos y filmaciones, “Se aprecia específicamente a dos personas de sexo masculino, vestidos con uniformes con características similares a los utilizados por el Ejército ecuatoriano, los mismos que se encuentran junto a un vehículo tipo jeep de color rojo, portando objetos con similares características a armas largas de fuego”. Una de las personas, según esta pericia, “realiza actos similares a disparos”.
 
Pero el informe de balística, de julio de 2012, va más allá. Investigó la bala extraída del chaleco de Jiménez, para verificar si corresponde al armamento de dotación de la Policía Nacional. 
 
La bala pertenece al calibre .223. “Ninguna de las armas de fuego de dotación de la Policía Nacional fue la causante del disparo del proyectil que impactó en el cabo segundo Froilán Jiménez”.
 
¿Cuál es la implicación de este hallazgo? Según el jurista Romero, “en el discurso oficial, la presencia del Ejército fue disuasiva y supuestamente acudió con armamento no letal, con órdenes de hacer uso progresivo de la fuerza”.
 
Con base en pericias adicionales, dos militares fueron identificados como posibles autores de los disparos. “Se ocultan esos nombres, para proteger a quien o quienes dieron las órdenes de abrir fuego”, advierte Romero.
 
Ahora se conoce que los militares recibieron la orden de ejecutar la “Operación Rescate”, y que para ello dispusieron de un contingente impresionante: 900 armados y 18 vehículos blindados. La acción debía cumplirse entre dos y tres de la madrugada del primer día de octubre.
 
Una llamada telefónica del jefe de seguridad del mandatario, capitán de navío Edgar Patricio Andrade Vallejo, al jefe del Comando Conjunto, general Ernesto González cambió el rumbo de los hechos. “El Presidente dispone que si en media hora no le rescata va a salir”. A lo cual, González habría preguntado si conocía la situación que se vivía al exterior del hospital, pero la respuesta fue contundente: “Sí, mi General, pero usted ya conoce el carácter del Presidente”.
 
Todo indica que el presidente Correa quería salir victorioso ante las cámaras. ¿Fue parte de su estrategia de propaganda este acto irresponsable de salir antes de la hora programada? A precio de sangre.
 
Cuando la Fiscalía entendió que había responsables al más alto nivel, se traspapeló el proceso durante 20 días. (ver explicación del abogado Romero).
 
 
Al adelantarse la operación, la jornada tuvo un desenlace violento e impredecible. No se usó un carro blindado, sino el vehículo de la Vicepresidencia de la Asamblea, el conductor fue un uniformado de la Policía.
 
Como escolta, protegiendo la salida del carro, estaba el cabo segundo Froilán Jiménez, experto del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), unidad de élite de la fuerza. Tenía 28 años. Un día antes, le había confiado a su abogado y amigo cercano que tenía miedo a la muerte. Ese abogado es el mismo que ahora exige respuestas.