El Museo Presley Norton, ubicado en el centro de Guayaquil, inauguró la exposición temporal Efervescencia Colectiva con una jornada distinta a lo habitual. Con proyecciones, rituales, saberes ancestrales y presentaciones artísticas se logró activar cada rincón de la casa patrimonial.
Según la institución, la jornada del 28 de febrero invitó a “habitar el espacio desde la fiesta, la reflexión y el encuentro” para construir comunidad a través de prácticas culturales compartidas. La agenda incluyó un ritual matutino con cánticos para reconectar con el tambor y otras formas de percepción, la proyección de cortos documentales sobre las distintas fiestas que se realizan en rincones del Ecuador y una mesa de diálogo con archivos fotográficos del colectivo 'Sí hay la foto'.
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Pero esta fue apenas la primera edición de una iniciativa que busca repetirse cada mes. Silvia Marcos, encargada de la producción de actividades y exposiciones del museo, explica que la intención es que “la gente se reapropie de este espacio”. La idea es que el público pueda tomarse un café, compartir algo de comer y disfrutar la casa sin sentir que el museo es un lugar distante o intimidante. “No solo que la gente venga, vea una exposición y se vaya, sino que habite el lugar”, resume.
Marcos señala que esta primera experiencia fue también una experimentación para medir la respuesta del público, la cual fue positiva. El plan es realizar actividades el último sábado de cada mes.
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De igual manera buscan abrir el espacio a librerías independientes el tercer viernes, con venta de libros y dinámicas culturales. La intención es revitalizar el museo como punto de encuentro en el centro de la ciudad. Todo con acceso gratuito.
La próxima edición incluirá un taller de cerámica con el artista Daniel Mesone, en el que los asistentes aprenderán técnicas básicas de modelado y comprenderán cómo la arqueología analiza las piezas antiguas. Para participar en los talleres se requiere inscripción previa debido al cupo limitado, aunque no tienen costo. El ingreso al museo también es gratuito.
Además, la muestra inaugurada Efervescencia Colectiva estará abierta hasta el 6 de junio. Esta utiliza piezas de esa colección para reflexionar sobre ritual, fiesta y memoria. La invitación es clara: acercarse sin miedo, redescubrir la historia prehispánica del país y apropiarse de un espacio que, como insiste Marcos, “es de todos y de todas”. Para ingresar al museo solo es necesario registrarse en la entrada presentando la cédula.