“La bendición de Dios sea sobre el presidente revolucionario y el pueblo ecuatoriano, estaremos juntos para siempre”. Quien así hablaba, en enero de 2012, era el entonces presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad. Se encontraba en Quito, en el balcón del palacio presidencial de Carondelet, junto con su homólogo, Rafael Correa. Lo llamó ‘hermano’ y ‘amigo’.
Todo indica que el último fin de semana de febrero de 2026, el exmandatario iraní falleció en medio de los ataques a la nación islámica, según versiones aún no confirmadas oficialmente por el gobierno de ese país.
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Ahmadinejad fue el presidente iraní que estrechó lazos con América Latina, y en particular con el eje de países que entre 2008 y 2015 tenían gobiernos afines al socialismo del siglo XXI.
Con Ecuador la relación fue particularmente estrecha. El mandatario iraní de rostro adusto y delgado fue el invitado sorpresa en la primera posesión presidencial de Rafael Correa, a mediados de enero de 2007.
La visita despertó reacciones adversas, entre socios comerciales tradicionales, como Estados Unidos. Pero Ecuador estaba decidido a fortalecer una relación económica con nuevos socios y a abrir oficinas comerciales para incentivar el intercambio.
De hecho, el viceministro de Asuntos Económicos Sheikh Attar visitó Quito poco después de la ceremonia protocolaria de toma de mando.
En julio de 2008, fue nombrado como embajador iraní en Ecuador el diplomático Majid Salehi. Su gestión fue amplia y no se limitó a lo político y comercial. Además, incentivó el fomento de la cultura de la nación islámica en el país. Vistazo hizo recorridos por la región amazónica y encontró mezquitas donde pobladores shuar rezaban el Corán.
La canciller María Isabel Salvador viajó a Teherán para abrir oficinas comerciales. Y en febrero de 2009 se abrió la embajada ecuatoriana en ese país.
Vistazo documentó cómo funcionaba esa embajada en Teherán en los años siguientes. Había problemas porque no podían tener desembolsos directos a Teherán, por las restricciones internacionales hacia Irán.
En mayo de 2011, el entonces embajador ecuatoriano en Turquía escribió un documento ‘urgente y prioritario’ al entonces canciller Ricardo Patiño.
Se quejaba porque era improcedente que se enviaran fondos para el funcionamiento de la embajada de Irán, a través de la cuenta bancaria de la embajada de Turquía.
“Desde el mes de diciembre, de manera periódica y sin contar con instrucciones de esa Cancillería, he venido recibiendo los valores por concepto de remuneraciones y asignaciones de servicio y arriendo de la Embajada del Ecuador en Irán”, relataba el funcionario a cargo de la delegación en Turquía.
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Y refería que el encargado de negocios en Irán viajó personalmente a Turquía para recibir 45 mil dólares “en billetes en efectivo”, una vez que ha sido retirado de la cuenta “donde esta embajada tiene su cuenta oficial”.
El delegado en Turquía afirmaba su desacuerdo por “la manera improcedente con que las autoridades financieras de la Cancillería ecuatoriana vienen manejando las transferencias de dinero a la embajada de Ecuador en Irán, a través de la cuenta en la embajada de Turquía”.
Al recibir los fondos podría ser corresponsable del manejo de recursos en otra delegación diplomática que no estaba a su cargo.
Además, este procedimiento causaba “periódicos pedidos de información por parte del banco titular en Turquía, que siguiendo rigurosas normas de control de prevención del lavado de activos vinculados con operaciones ilegales vigentes en Turquía, indaga a esta misión la razón de por qué se reciben fondos adicionales y se los retira en efectivo, poniendo a esta embajada en una delicada situación”.
Aunque el discurso se centraba en el intercambio de lazos de amistad y de comercio entre nuevos socios, el temor generalizado era que Irán estuviera buscando acceder a recursos minerales estratégicos. En particular, el uranio, que podría estar presente en la cordillera oriental amazónica.
Desde el Legislativo hubo voces que cuestionaron la firma de decenas de instrumentos de cooperación y convenios. Uno de ellos, específicamente, en materia de energía atómica, con fines de tecnología médica.
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El hecho es que hasta 2014, aproximadamente, se realizaban dos visitas oficiales en promedio por año, entre uno y otro país. En diciembre de 2008, Rafael Correa fue recibido con todos los honores en Teherán.
La gira de Ahmadinejad a Latinoamérica de enero de 2012 incluyó visitas a Venezuela, Nicaragua y Cuba.
Por ese entonces había crecientes tensiones entre Irán y países de Occidente, por denuncias sobre el desarrollo de un programa nuclear con fines militares. El gobierno de la república islámica lo negaba.
Irán y Ecuador, socios de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, estrechaban lazos.
Correa defendía el derecho de Irán a desarrollar un programa nuclear, siempre que fuera con fines civiles.
“Irán no ha botado ninguna bomba atómica (...) Nosotros tenemos relaciones con países que han botado bombas, matando a centenas de miles de seres humanos; que han invadido otros países, causando más de un millón de muertos; con países que han sido colonizadores brutales de África y América Latina”, dijo Correa en ese sentido.