El biólogo que llevó al oso de anteojos a la pantalla grande

jueves, 10 diciembre 2020 - 09:28
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El biólogo Andrés Laguna, quien sigue los pasos del oso andino desde hace más de una década, fue el asesor científico de un documental que ganó el máximo galardón en películas de conservación, en un festival en New York, superando a proyectos de todo el mundo y cadenas como NatGeo o BBC.

Cuando era niño, Andrés Laguna soñaba con estudiar la fauna silvestre como veía en la Tv a los investigadores y documentalistas de la National Geographic: adentrarse en las montañas o la selva y pasar días registrando el comportamiento de los animales para darlo a conocer al mundo. Nadie le dijo cómo podría hacer eso. Cuando fue a inscribirse en la Universidad Central, en Quito, le recomendaron estudiar veterinaria, pero, tras explicar sus aspiraciones a los docentes, lo enviaron a biología.

De algún modo, ese sueño de niño fue alejándose con el tiempo, pues en el país no había espacios para ese tipo de trabajos. Cuando Andrés regresó a su natal San Gabriel, provincia del Carchi, escuchó los relatos de comuneros que reportaban ataques de oso contra el ganado y las versiones daban lugar a un mito. Decían que medía más de dos metros, capaz de luchar y vencer a dos toros al mismo tiempo, que se había escapado de un zoológico, otros afirmaban que personal de un circo lo abandonó en estas montañas y que podría atacar a las personas.

Era el año 2009 y Andrés supo que ahí estaba su oportunidad. Así empezó un camino que, más de una década después, llevó a este joven biólogo a ser asesor científico de un documental a cargo de una coproducción franco-chilena-ecuatoriana que ganó el Wildlife Conservation Film Festival 2020, en New York, superando trabajos de la NatGeo, la BBC y otras cadenas internacionales. Este festival es como los Óscar, pero en su versión conservación de la biodiversidad, y el oso de anteojos ecuatoriano fue el protagonista.

Andrés Laguna, el biólogo de 35 años ha seguido al oso andino por más de una década y trabaja por su conservación.

Un camino desde cero
Andrés empezó financiándose él mismo, buscando apoyo de ONG’s. En 2013 terminó su investigación que abarcó parte de la cordillera oriental de Carchi e Imbabura, donde se estima que ahora habitan unos 100 ejemplares. Pero en todo el país son más de 3.000 y, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, es una especie vulnerable. Aunque en los últimos años se ha generado conciencia sobre este animal, todavía es cazado por su carne y su grasa, y mal visto por las afectaciones a los cultivos.

Andrés dio a conocer a las comunidades que el oso de anteojos habita esta zona desde hace tres millones de años: es un superviviente de la edad del hielo, pero ahora está amenazado. Cuando décadas atrás, la gente colonizó este lugar, explotaron la madera y diezmaron las poblaciones de tapires, otro mamífero que era parte de la cadena alimenticia del oso. Entonces se dedicaron a la ganadería y en otros lugares a la agricultura.

El resultado es obvio. El oso, al perder su habitad, empezó a acercarse a las poblaciones y atacar al ganado y comerse los cultivos. Desaparecerlo de las montañas para asegurar la producción no era una alternativa. Estos mamíferos viven en promedio 25 años y recorren diariamente grandes extensiones desperdigando semillas de las plantas que comen. Esto hace posible la regeneración vegetal de los ecosistemas del páramo y el bosque nublado tropical, asegurando las fuentes de agua que nacen en este lugar.

Luego, Andrés trabajó con ONG’s, prefecturas, Ministerio de Ambiente. Viajó por Sudamérica. En 2016 creó la Fundación Big Mammals Conservation para gestionar recursos y asistir con capacitaciones a las autoridades y agricultores. Ha logrado colocar collares con dispositivos GPS a 10 osos para monitorearlos y estudiar sus recorridos y comportamiento.

A sus 35 años es quizá el investigador ecuatoriano más prolijo en este campo y por eso los documentalistas extranjeros lo buscan. Desde 2011, ha asesorado y acompañado para filmaciones del oso en el norte del país a NatGeo, CBC de Corea del Sur; la televisión pública de Japón, Discovery Channel, BBC y otras productoras independientes, pero todos esos documentales fueron producidos en otros idiomas y apreciados en esos países.

Un secreto bien guardado
Ver en imágenes de alta definición a los pesados osos de anteojos a 15 metros de altura, casi en la copa de los árboles, balanceándose como monos, comiendo y haciendo sus madrigueras para vigilar desde allí las amenazas, es alucinante y parte de uno de los mayores secretos sobre su comportamiento que guardaba este animal.

Pero Andrés Laguna los sigue desde años y ahora quedó registrado en la cinta “Secret Life of the Andean Bear”, que se filmó entre 2019 y 2020 y ganó el premio en New York como la mejor película sobre especies en peligro de extinción en octubre pasado.

El documental fue dirigido por el francés Philippe Molins, que ya ha realizado otros trabajos en Ecuador, y contó la participación de las productoras Toisan Films de Ecuador, Cábala Producciones de Chile y Taxi-Brousse de Francia. Además, recibió soporte logístico y material audiovisual del programa de monitoreo de fauna silvestre de la Prefectura de Imbabura, y el apoyo del Laboratorio Comciencia de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

“Todas estas cosas las hemos registrado durante años, pero tenerlo ahora en un documental y en nuestro idioma es una oportunidad para que todo el país lo conozca”, dice Andrés. Lamenta que los cines y canales ecuatorianos han demostrado poco interés en difundirlo, cuando ya se difundió en Francia, Chile y una cadena colombiana ya les requirió el material y los permisos. Este biólogo espera que en Ecuador las cadenas de televisión y cine reproduzcan la cinta. Augura que esto incentive las medidas de conservación y dé cuenta de que se pueden hacer este tipo de trabajos en el país.
 

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