La Selección de Perú implementará un cambio importante en su planificación de cara a las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial 2030. El técnico Mano Menezes confirmó que el equipo disputará parte de sus encuentros como local en ciudades ubicadas en altura, en una estrategia que busca potenciar el rendimiento competitivo.
Este ajuste marca un giro en la tradicional localía del equipo, que históricamente ha tenido a Estadio Nacional de Lima y al Estadio Monumental de Lima como sus principales escenarios. Sin embargo, ahora se sumará una nueva sede clave: el Estadio Inca Garcilaso de la Vega, ubicado en Cusco a más de 3.300 metros sobre el nivel del mar.
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Perú buscaría aprovechar las condiciones geográficas del país para competir en igualdad frente a selecciones que históricamente han utilizado este recurso, como Bolivia o Ecuador.
El cuerpo técnico considera que alternar entre sedes de costa y altura permitirá preparar mejor ciertos partidos según el rival, además de generar una ventaja física en escenarios donde la adaptación juega un papel clave.
La Federación Peruana de Fútbol (FPF) no se limitará únicamente a Cusco. También analiza la posibilidad de incluir estadios en ciudades como Juliaca y Puno, mientras se trabaja en la confirmación de una cuarta sede para completar el esquema de localías.
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Durante años, Lima fue la sede fija de la selección peruana en las Eliminatorias, pero este nuevo enfoque marca un cambio estructural en la planificación del equipo, que ahora apostaría por una estrategia más flexible y adaptativa.