El hallazgo de animales con extrañas protuberancias en Colorado, Estados Unidos tiene una explicación científica que se conoce desde hace casi un siglo.
Cordelia Plummer, una de las afectadas, describe su experiencia como un sueño convertido en pesadilla: “Lo que empezó como dolores de cabeza y náuseas se convirtió en la peor enfermedad y diarrea que he conocido”.