En busca de la fertilidad: Cómo restaurar tu salud reproductiva de forma natural con el modelo Creigthon y la NaProTecnología

¿Dificultades para concebir? Una experta que superó la infertilidad explica una alternativa natural a los tratamientos de reproducción asistida.

Mujer festejando ante una prueba de embarazo positiva.
Nadia Zamora Freire

Adriana Uscocovich estuvo frente a un diagnóstico que cambiaría su vida: infertilidad de causa desconocida, de esto ya hace varios años. Esta comunicadora social, esposa y madre de cuatro hijos, hoy es reconocida como fundadora y profesional en FertilityCare e Instructora Certificada del Modelo Creighton, una experta que acompaña a cientos de familias a restaurar su salud reproductiva.

Adriana nos cuenta que su sueño de vida era ser mamá, y aunque todo apuntaba a que debería tomar el camino de la fertilidad asistida, el ser una investigadora la llevó a buscar la respuesta a su pregunta: “¿por qué mi cuerpo no me permitía concebir naturalmente?”.

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Falta de diagnóstico preciso al hablar de infertilidad

Tras casarse, Adriana y su esposo comenzaron a buscar el embarazo con gran ilusión. Pero después de tres años de intentos fallidos y múltiples visitas a especialistas, la respuesta era siempre la misma. "Fuimos a los mejores especialistas, nadie daba con lo que yo tenía, solo me proponían fecundación in vitro como la única manera de lograr el embarazo", relata.

Esta falta de diagnóstico preciso fue el motor de su búsqueda. Para ella aceptar la reproducción asistida no era suficiente; necesitaba entender qué estaba fallando.

"No queríamos solamente decir: 'Ok, ya no se puede', sino que deseábamos, que alguien nos diga qué estaba pasando para poder solucionarlo, porque veíamos que era algo importante: si no puedo lograr el embarazo es porque algo en mi salud no está funcionando bien" explica la especialista.

Esta convicción de que la infertilidad es un síntoma de un problema de salud profundo la llevó a un congreso en el 2013, donde escuchó por primera vez sobre la NaProTecnología (Tecnología Natural Procreativa) y el Sistema FertilityCare.

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El Modelo Creighton: Un mapa de la salud femenina

En esa charla, el médico mexicano el doctor Miguel Ángel Domínguez presentó un enfoque revolucionario que prometía ser una alternativa exitosa a la fecundación in vitro, basado en la cooperación con el ciclo natural.

Adriana pronto se convirtió en una de las primeras usuarias del Modelo Creighton en Ecuador. Este sistema se basa en un método científico para el reconocimiento de la fertilidad que utiliza la observación diaria y el registro del moco cervical para crear un ‘mapa’ de la salud ginecológica y reproductiva de la mujer.

Al preguntarle a esta instructora certificada en qué se diferencia del Método de la Ovulación Billings señala que comparten una misma raíz: la observación del moco cervical como reflejo de la fertilidad femenina. “Sin embargo, el Modelo Creighton representa una evolución científica y médica del método original. Mientras Billings nació como una herramienta educativa y pastoral para ayudar a las parejas a reconocer su fertilidad de manera natural, Creighton sistematizó esas observaciones con un lenguaje estandarizado y verificable, permitiendo su aplicación clínica. Gracias a este desarrollo, surgió la NaProTechnology, una ciencia médica que utiliza los registros del Modelo Creighton para diagnosticar y tratar de manera ética las causas subyacentes de la infertilidad y otros desórdenes ginecológicos”.

Adriana señala que el Modelo Creighton llevó la intuición del Método Billings al terreno de la medicina moderna, sin perder su fundamento humano y espiritual. "Al plasmarlo en la gráfica vamos teniendo información valiosísima acerca de tu salud ginecológica y reproductiva", señala, destacando que el moco cervical es un biomarcador esencial que muchas mujeres desconocen.

A diferencia del método del ritmo (que solo cuenta días), la gráfica del Modelo Creighton permite identificar patrones que son señales de alerta.

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El peligro de normalizar síntomas ginecológicos

La especialista enfatiza que el modelo ayuda a desmontar la idea de que los problemas comunes son normales. "Vamos a empezar a dejar de normalizar cosas que todas habíamos pensado que son normales, por ejemplo, sangrados cafés al inicio y al final de la menstruación, exceso de moco cervical, moco cervical limitado", afirma.

Ella misma es un ejemplo de cómo los tratamientos comunes pueden enmascarar problemas. A sus 14 años le recetaron anticonceptivos para el síndrome de ovario poliquístico (SOP), renombrado oficialmente a Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP), un tratamiento que tomó durante 10 años y que, según su experiencia, contribuyó a su infertilidad.

"Lo que hace el anticonceptivo es suprimir el eje hormonal. Tienes acné, toma anticonceptivos, tienes sangrados irregulares, toma anticonceptivos, tienes cólicos, toma anticonceptivos, pero no estamos solucionando", señala esta especialista que no solo ve este método para trabajar sobre la fertilidad, sino como una forma de mejorar la salud, pues muchas mujeres desconocen los problemas que tienen: endometriosis, miomatosis, SOMP...

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La Naprotecnología para restaurar desde la raíz

A partir de la información de la gráfica, la Naprotecnología —una nueva ciencia médica— diagnostica con precisión y ofrece un tratamiento restaurador. En el caso de Adriana, el sistema reveló un patrón disfuncional anovulatorio, endometriosis, endometritis crónica y metritis crónica (inflamación persistente del útero), problemas que habían pasado inadvertidos para otros médicos. "El modelo Creighton y la Naprotecnología buscan identificar cuáles son los patrones o marcadores que indican lo que no está bien y restaurarlo de raíz para que el embarazo se dé de manera natural", explica.

Tras un proceso de restauración que incluyó una cirugía mínimamente invasiva (cirugía Napro) para limpiar la endometriosis, Adriana concibió a su primera hija de forma natural. "Lo restauramos. Yo te lo cuento así en tres minutos, pero fue un proceso... Desde que me casé hasta que tuve a mi hija pasaron siete años", comparte la especialista.

Finalmente, ese proceso no solo le dio un hijo, sino que restauró completamente su fertilidad, permitiéndole tener tres hijos más, todos concebidos naturalmente. Ella además explica que no solo es para mujeres, pues también hay doctores Napro que tratan la infertilidad en el hombre.

La maternidad y la salud recuperada de Adriana la impulsaron a certificarse, dedicando 14 meses a un estudio riguroso para convertirse en instructora. "Tal vez a mí me tocó vivir todo eso para poder acompañar de manera efectiva y empática a todas las personas que Dios va poniendo en mi camino", reflexiona.

Hoy acompaña a más de 200 familias, así como a mujeres adolescentes y solteras, promoviendo el conocimiento del ciclo como el primer paso hacia la salud integral. "No tienes que padecer todos los meses con dolor de cabeza, fatiga, llanto con facilidad... El dolor nunca es normal", es el mensaje que repite a sus pacientes.

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