El hipotiroidismo es una afección que sucede cuando la glándula tiroides no produce una cantidad suficiente de hormonas tiroideas. Estas últimas son importantes porque regulan el organismo y el crecimiento, entre otras funciones vitales. Según la Clínica Mayo, en las etapas iniciales de esta enfermedad es posible que no provoque síntomas evidentes, pero con el tiempo, sin tratar, puede derivar en mayores problemas de salud.
Causas y efectos
María José Francisco, especialista en nutrición clínica y deportiva, explica que la tiroides es una de las glándulas más determinantes para gozar de una buena salud: 'La misma condiciona el equilibrio metabólico del organismo para darle al cuerpo la capacidad de utilizar las proteínas para la construcción y regeneración de estructuras; emplear las grasas y los carbohidratos como combustibles energéticos, ayudar en el mantenimiento del balance hormonal femenino y masculino, para sentir vitalidad, tener una buena concentración, lograr descansar adecuadamente y disfrutar de una estabilidad anímica, para citar algunos ejemplos'.
Confiesa que ella misma fue una paciente con hipotiroidismo de Hashimoto, que es una enfermedad autoinmune. En la actualidad, nos cuenta que gracias a poner en práctica rutinas saludables diarias se encuentra en remisión desde hace más de cinco años, sin necesidad de medicación alguna.
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La profesional explica que en su trabajo de más de ocho años ha tenido la oportunidad de detectar que de cada 10 personas, por lo menos seis tienen hipotiroidismo subclínico y/o clínico y en su mayoría son mujeres. María José encuentra que se ha dado un aumento en casos de hipotiroidismo debido principalmente a los malos hábitos nutricionales: 'Especialmente a causa de una baja ingesta de proteínas, grasas saludables y en contraste un alto consumo de carbohidratos, harinas refinadas, azúcar, jugos de frutas y gaseosas, entre otros'.
Aclara que estos hábitos generan un profundo déficit de micronutrientes (yodo, selenio, zinc, hierro, magnesio, complejo B...), además la gente tiene miedo a exponerse al sol (falta de vitamina D). Agrega otros factores, como el que el sedentarismo se ha incrementado lo que hace que exista una inflamación crónica persistente, la mala calidad de los suelos afecta nuestra alimentación debido al uso de herbicidas, pesticidas y fertilizantes, la sobrecarga de estrés, vivir de noche y dormir durante el día, la desconexión con la naturaleza, los tóxicos ambientales; sobre todo el mercurio y el flúor, son algunas de las causas principales de las patologías tiroideas.
¿Cuáles son los síntomas físicos que me dicen que tengo hipotiroidismo?
Cansancio, fatiga crónica, depresión o hipersensibilidad, sueño excesivo o insomnio, aumento de apetito, estreñimiento, baja presión arterial, cambios en el ciclo menstrual, problemas con la fertilidad, pérdida de la lívido, migrañas, anemia, poca sudoración, frío constante, uñas débiles y caída del cabello, para mencionar algunos.
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Fomentando un estilo de vida saludable
¿Qué podemos hacer desde los hábitos para prevenir o revertir este problema? La experta recomienda:
Una advertencia que nos hace la nutricionista es que debemos cuidarnos de seguir consultando a médicos endocrinólogos que no se actualizan. Muchos se limitan a medir la TSH (hormona estimulante de la tiroides), cuando en los exámenes de sangre también se tienen que tomar en cuenta el T3 libre y el T4 libre para dar un diagnóstico adecuado.
Además, es importante saber que en ocasiones, el bocio (inflamación de la glándula tiroidea), la aparición de nódulos, los quistes y la autoinmunidad van de la mano con el hipotiroidismo. Recomienda también una medición de los anticuerpos, peroxidasa y tiroglobulina, cuando se realicen los exámenes de sangre y un eco tiroideo, todos estos a manera de prevención.