¿Por qué dormir bien no es un lujo? El impacto del sueño en tu cerebro y tu salud

Te contamos sobre lo último en ciencia del sueño y su impacto en el bienestar físico, emocional y en la prevención de enfermedades.

Dormimos casi un tercio de nuestra vida, y no es casualidad. El sueño es uno de los pilares más determinantes para la salud física y mental. La doctora Cinthya Peña Orbea, ecuatoriana especialista en Medicina Interna y Medicina del Sueño en Cleveland Clinic de Estados Unidos, nos lo dice de la siguiente forma:

Si nosotros necesitamos dormir un tercio de nuestras vidas, en general, entonces tiene que ser demasiado importante hacerlo”.

Durante el descanso nocturno se consolidan procesos esenciales, explica, tales como metabolismo, consolidación de la memoria, regulación emocional y fortalecimiento del sistema inmune. De manera que, dormir bien no es un lujo, sino una necesidad biológica.

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¿Cuánto debemos dormir?

La especialista afirma que el tiempo de sueño ideal en adultos es de 7 a 8 horas cada noche. Dormir menos de cuatro horas afecta directamente el corazón y el metabolismo; y dormir más de 14 horas también resulta contraproducente. En niños y adolescentes, las necesidades son mayores porque su organismo aún está en desarrollo.

Las señales de alarma en relación a un posible problema de sueño están a la vista: cansancio diurno, cambios de humor repentinos, despertares frecuentes, pesadillas, quedarse dormido frente al computador o incluso al conducir. “Eso no es normal y debe ser motivo de consulta”, advierte la doctora Peña.

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Trastornos del sueño que afectan el bienestar

$!Mujer dormida en la cocina, la falta de descanso adecuado por la noche puede acarrrear cansancio en el día.

La especialista comenta que existen más de 70 alteraciones distintas, siendo las más comunes:

  • Apnea del sueño: La respiración se interrumpe o se vuelve muy superficial varias veces durante la noche.
  • Insomnio: Dificultad para conciliar el sueño, mantenerlo o lograr un descanso reparador, incluso cuando hay condiciones adecuadas para dormir.
  • Narcolepsia: Trastorno neurológico crónico del sueño que afecta la capacidad del cerebro para regular los ciclos de sueño y vigilia.
  • Hipersomnia idiopática: Incluye somnolencia diurna excesiva, dificultad para despertar y la sensación de no haber descansado, a pesar de dormir una cantidad de horas prolongadas.
  • Parasomnias: Comportamientos indeseados durante el sueño o en las transiciones entre sueño y vigilia. Entre ellas, sonambulismo, terrores nocturnos, confusión al despertar, bruxismo, entre otras.
  • Síndrome de piernas inquietas: Necesidad irresistible de mover las piernas, gen.
  • Algunas no solo afectan la calidad de vida, sino que pueden anticipar enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson, ya que, en fases profundas del sueño, el cerebro logra eliminar sustancias tóxicas del mismo. Si ese proceso se interrumpe, las toxinas se acumulan y forman placas relacionadas con el deterioro cognitivo.

    La investigación sobre el sueño avanza a pasos agigantados. Según la Dra. Cinthya Peña, hoy podemos hablar de tres hitos recientes:

  • Nuevos métodos diagnósticos. Son cada vez más accesibles, portátiles y precisos. “Estamos en la era de que todo se puede monitorear remotamente, y en medicina del sueño no es la excepción”, afirma.
  • Inteligencia artificial y Big Data. Estas herramientas permiten analizar grandes volúmenes de información, ofreciendo diagnósticos más exactos y tratamientos personalizados que alcanzan una mayor efectividad.
  • Mayor conciencia en salud pública. Ya que se ha demostrado la relación entre el mal dormir y las enfermedades crónicas, el sueño se ubica en el centro de la prevención médica.
  • Para el insomnio, la terapia cognitivo-conductual se mantiene en la primera línea de tratamiento, con eficacia comprobada en 90% de los casos. Hoy también existen modalidades grupales y plataformas digitales que facilitan el acceso, reduciendo la dependencia de fármacos.

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    Buen dormir, intestino y cerebro: un triángulo clave

    Una línea de investigación emergente es la relación entre el sueño y la microbiota intestinal. Cuando la flora intestinal se altera, también lo hace el sueño. A su vez, dormir poco puede inflamar el organismo y afectar la microbiota, creando un círculo vicioso de riesgo.

    Sabemos que el intestino produce neurotransmisores como serotonina y GABA, esenciales para el ciclo sueño-vigilia”, señala la doctora Peña.

    Avances en apnea del sueño e investigaciones en medicina

    La apnea del sueño, una obstrucción de la vía respiratoria, ha encontrado alternativas novedosas más allá de la tradicional CPAP (una máquina de tratamiento para la apnea del sueño que usa aire a presión para mantener las vías respiratorias abiertas mientras duermes, evitando que los tejidos de la garganta colapsen).

    Entre los avances más recientes destaca la neuromodulación, un dispositivo similar a un marcapasos que estimula el nervio hipogloso (el que controla los músculos de la lengua) y evita el colapso de la garganta. Además, otro hito actual es la aprobación por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) de la tirzepatida, el primer fármaco dirigido a tratar apnea del sueño en pacientes con obesidad, con resultados prometedores.

    La investigación apunta hacia diagnósticos cada vez más personalizados. Y la medicina del sueño avanza hacia una perspectiva de equidad en salud, al reconocer que los trastornos se manifiestan de forma diferente según la etnia y la población, señala la especialista.

    Vamos a poder predecir mejor el riesgo y la progresión de las enfermedades del sueño. Y eso nos llevará a dar tratamientos mucho más personalizados para cada persona”

    Dormir bien ya no puede verse como un acto pasivo. Es un proceso activo y vital que sostiene la memoria, el ánimo, la inmunidad y la salud cerebral. Entenderlo, cuidarlo y consultarlo a tiempo es, en palabras de la Dra. Cinthya Peña, una de las mejores inversiones para la calidad de vida y longevidad.

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    Hábitos para dormir mejor

    $!Entre los buenos hábitos para antes de dormir está el tener buenas rutinas. Puedes leer un libro antes de irte acostar, en este aspecto no cuenta la pantalla del celular.

    La especialista en medicina del sueño nos habla de hábitos para poder tener un buen descanso:

  • Acuéstate solo cuando tengas sueño. “No vayas a la cama para conciliar el sueño. Ese es uno de los conceptos más importantes”,
  • Usa tu habitación solo para dormir o para intimidad. “Usar el teléfono, leer, ver televisión, comer o trabajar en el cuarto, no es recomendable”.
  • Establece rutinas de relajación una hora antes de dormir como lectura ligera, música tranquila o meditación, con el fin de estimular la conciliación del sueño.
  • Mantén un horario regular para acostarte y despertarte, de modo que tu reloj biológico empiece a cambiar y sepa cuando tiene que dormir.