Desde pequeña, Natalia Ormeño se sintió atraída por la belleza y la fotografía. Inspirada por su madre, quien participó en Miss Ecuador 1997, jugaba a modelar por la casa con sus tacones. Con los años, esa pasión la llevó a participar en reinados locales, convirtiéndose a los 15 años en virreina de Manabí. 'A medida que crecía, aprendí a lidiar con los comentarios sobre mi edad, mi supuesta poca experiencia y mi contextura, pero también a cuidar mi salud mental', recuerda.
Su camino hacia la autenticidad continuó en redes sociales, donde empezó creando videos de comedia. Ese contenido espontáneo dio paso, con el tiempo, a un enfoque más profundo, centrado en compartir sus vivencias y aprendizajes.
Un accidente lo cambió todo
El 21 de mayo de 2024 marcó un antes y un después en su vida. Tras una noche de insomnio, en la mañana, Natalia encendió la lavadora en su departamento y esta explotó, provocándole graves quemaduras en sus extremidades. 'Mi cuerpo estaba en llamas y mis ojos solo se fijaron en el rosario que llevaba puesto desde la noche anterior', recuerda.
A pesar del impacto, Natalia no se dejó vencer. 'No me pregunté ‘¿por qué a mí?', dice. 'Supe que, con mis cicatrices, podía ser una herramienta para inspirar y ayudar a otros que atraviesan situaciones similares'. Esa decisión fue el primer paso hacia su proceso de sanación.
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Escribir para sanar
Durante su recuperación, Natalia comenzó a escribir lo que serían los cimientos de su libro. Al principio fueron notas cortas, reflejando su estado emocional y sus experiencias con la ansiedad. Inspirada por obras como El método Jensen y Terapia para llevar, convirtió sus propias vivencias en un recurso para otros. 'Escribir me permitió replantearme mis acciones, reconocer mis errores y aprender a amarme a mí misma', nos cuenta.
Hoy se define como ´la miedosa más valiente del mundo´, porque enfrentar sus miedos y vulnerabilidades fue la clave para transformarse. Aunque asegura que todavía sigue aprendiendo, que aún tiene ciertos estragos del accidente y de todo lo que fue, ya que el mecanismo de defensa que usaba al principio era olvidarlo. A pesar de todo, esta joven modelo e influencer ecuatoriana ha aprendido a mirar su pasado con amor y comprensión.
Cicatrices como espacio de inspiración
Cicatrices no solo relata el accidente y su recuperación, refleja su viaje de introspección, fe y propósito. Natalia espera que sus lectores comprendan que no están solos y que las cicatrices, físicas o emocionales, pueden convertirse en fuente de fortaleza. 'Quiero que se den cuenta de que aprender de nuestros errores y aceptarnos con nuestras imperfecciones es nuestra responsabilidad también', explica.
En la actualidad acompaña presencialmente a pacientes que han sufrido quemaduras, a través de Misión Cicatrices, replicando el apoyo que ella misma recibió. Este contacto directo se suma a su nuevo propósito de sanar y servir, no solo a través de palabras, sino también con acciones concretas.
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Nuevos horizontes y proyectos
El accidente transformó sus planes de carrera. De aspirar a ser modelo internacional, ahora explora su faceta como escritora, conferencista y futura coach. Incluso estudia posibilidades en teología, buscando compartir su experiencia desde un enfoque más profundo y espiritual.
'Todo lo que vale la pena lleva tiempo y paciencia. Lo importante no es lo que los demás ven, sino lo que hacemos en secreto, en lo que nadie publica', reflexiona. Natalia enfatiza que la transformación comienza desde adentro, y que el amor propio y la rendición frente a los problemas son clave para cualquier cambio real.
Inspirando desde la autenticidad
El lanzamiento de Cicatrices fue un momento decisivo. La ex candidata a Miss Ecuador 2025 descubrió su verdadero talento: comunicar, inspirar y acompañar. Confiesa que su sueño hoy es ser una mujer auténtica, valiente, no complicada y feliz, guiando a otros a encontrar fuerza en sus propias cicatrices y a vivir con propósito.
Y asegura que para crear contenido desde la autenticidad es importante preguntarse con frecuencia cosas difíciles. '¿Por qué estás haciendo contenido y qué es lo que quieres enseñar? Porque es una responsabilidad. ¿Qué metas o sueños tienes? Porque no es lo mismo. Tus metas son cosas tangibles, medibles a corto plazo, cosas que puedes ejecutar, pero un sueño es lo que se mantiene por el resto de tu vida'.
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Como parte de su propósito de vida, busca animar a otros a ser valientes, especialmente con lo desconocido: 'Confiar en uno mismo, confiar en Dios, y entender que el cambio verdadero empieza desde adentro'. Su historia invita a recordar que la resiliencia y la vulnerabilidad pueden ser poderosos motores de transformación.
Natalia Ormeño demuestra que incluso en los momentos más oscuros es posible encontrar luz y propósito. Sus cicatrices, físicas y emocionales, se han convertido en símbolos de fortaleza y herramientas para ayudar a otros. Con Cicatrices, invita a cada lector a descubrir su propia capacidad de superar, transformar y brillar.