Innovación en cuero: qué puede aprender Ecuador del modelo sostenible de Brasil
Biomateriales, aprovechamiento de recursos amazónicos y certificaciones ambientales convierten a Brasil en un referente regional para el sector de cuero y calzado.
Ecuador y Brasil comparten una industria del cuero y el calzado en plena transformación, aunque a distintas velocidades. Brasil se ha convertido en un laboratorio a cielo abierto para el sector; allí conviven biomateriales que reemplazan al elastano, cueros elaborados con piel de pescado amazónico y programas de certificación de sostenibilidad con más de una década de trabajo.
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Ese modelo ofrece un mapa de ruta que interesa de cerca a Ecuador, donde la curtiembre, la manufactura de calzado y la exportación de productos de cuero son parte clave de la matriz productiva
Gran parte la vitrina de Brasil se exhibió el 7 y 8 de julio pasado, durante la 34ª edición de Inspiramais, el salón de diseño e innovación de materiales para las industrias de la moda, calzado y confección considerado el más importante de América Latina. El encuentro tuvo lugar en el Centro de Eventos Pro Magno de São Paulo, con más de 150 expositores y el lanzamiento de más de mil materiales nuevos.
¿Por qué la industria brasilera pesa?
Según el Centro de las Industrias de Curtidos de Brasil (CICB), las exportaciones brasileñas de cueros y pieles cerraron 2025 en USD 1.132 millones y detrás de esas cifras hay una estructura industrial consolidada.
Brasil cuenta actualmente con más de 200 unidades productivas de curtido, concentradas sobre todo en Rio Grande do Sul, São Paulo, Minas Gerais y Paraná.
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En Ecuador, el sector de cuero y calzado tiene otra escala. Según cifras del Ministerio de Producción, las exportaciones ecuatorianas de manufacturas de cuero, plástico y caucho superaron los USD 198 millones el año pasado, de los cuales el calzado impermeable hasta el tobillo representó cerca de USD 17 millones. La provincia de Tungurahua sigue siendo el corazón productivo del país, además de concentrar la mayoría de curtiembres y fabricantes de calzado.
A nivel de manufactura de calzado, el país cuenta con 3.190 empresas de fabricación de calzado activas según el SRI, aunque el sector no llega a representar el 0,15% del PIB nacional. La brecha con Brasil no es solo de escala, sino también de trazabilidad de datos, de certificación y de diversificación de mercados.
Biomateriales que ya compiten con la industria tradicional
André Baldi, integrante de la curaduría del espacio, explica que preparar una investigación hasta llevarla a una vitrina toma en promedio seis meses. Entre los ejemplos que más destaca está un biomaterial elaborado a partir de látex en la región de Acre. "Una empresa desarrolló un material propio basado en esta materia prima y actualmente ya puede producir alrededor de 200 metros diarios", detalla Baldi. A esto se suman biomateriales derivados de cacao, otros elaborados a partir de micelio (hongos) y de hojas de banano.
Actualmente participan en el Hub cerca de 32 empresas brasileñas, cuya investigación proviene de propios recursos. Algunas financian los proyectos directamente, mientras que otras trabajan en conjunto con industrias o universidades.
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Pirarucú: el cuero de pescado amazónico
Uno de los desarrollos más singulares presentados en la galería "Preview del Cuero" del salón Inspiramais, curada por Marnei Carminatti y Ramon Soares, es el cuero elaborado a partir de la piel del pirarucú, un pez amazónico que puede medir hasta tres metros de longitud. Su cadena de valor tiene un componente social determinante. "Las comunidades indígenas realizan la pesca, extraen la piel y envían la carne a la industria alimentaria. De esta manera se crea un circuito en el que muchas personas se benefician económicamente de un mismo recurso", explica Marnei.
Esta especie está regulada debido a que en la Amazonía existen períodos específicos para la pesca de determinadas especies. Algunas solo pueden capturarse cada dos o tres años y únicamente las comunidades autorizadas de esa región pueden hacerlo. Esa restricción no es un obstáculo, sino la razón de su valor.
Para quienes trabajan con las marcas, la premisa es clara. "Siempre les decimos que, si van a utilizar cuero, debe parecer cuero. Si el acabado hace que parezca un material sintético, pierde parte de su valor". Por eso Marnei, dice, "trabajamos junto con las curtiembres para desarrollar nuevas soluciones, incorporar impresión digital y experimentar con diferentes acabados que permitan resaltar las características naturales del material".
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La ecuatoriana Tamia Donoso, gestora de proyectos y de ferias como EcuaTextil, considera que es muy llamativa la estructura y la metodología de trabajo en Brasil.
Un programa que certifica toda la cadena productiva
Otro pilar del modelo brasileño es la gestión certificada de la sostenibilidad. Aline Santos, gestora de sostenibilidad de la Asociación Brasileña de Empresas de Componentes para Cuero, Calzado y Manufacturas (Assintecal), explica que el programa Origen Sostenible fue creado en 2013 por las asociaciones de la industria del calzado de Brasil para apoyar el desarrollo de la sostenibilidad en toda la cadena productiva.
Santos resume que más que una certificación, es un modelo de gestión basado en buenas prácticas de sostenibilidad. El esquema, basado en referencias como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y los estándares de Global Reporting Initiative (GRI), contempla cuatro niveles —bronce, plata, oro y diamante— con un total de 104 indicadores evaluados.
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Trece años después de su creación, "ya contamos con más de 100 empresas certificadas o en proceso de certificación, tanto fabricantes de calzado como proveedores de materiales", cuenta Santos.
Por su parte, Felipe Velásquez, director de Modas, Tendencias y Estilismo del Instituto Metropolitano de Diseño, mencionó que en Ecuador la industria de la moda todavía está muy desarticulada; falta un engranaje que permita desarrollar todo su potencial.
El caso brasileño confirma algo que ya es innegable en la industria global: la sostenibilidad dejó de ser un diferencial de marketing para convertirse en un requisito de competitividad. La pregunta para el sector ecuatoriano ya no es si debe sumarse a esta transformación, sino con qué rapidez y en qué términos lo hará.