San Sebastián redescubre la vigencia de Los miserables
El propósito del director era recuperar el espíritu del texto y acercar el genio de Hugo a las nuevas generaciones.
“Es una adaptación, no un remake”, afirmó Frédéric Cavayé durante la presentación de Los miserables en la 74.ª edición del Festival de San Sebastián. El cineasta francés regresa a la novela de Victor Hugo para recuperar personajes y matices ausentes en versiones anteriores.
Presentada en la Sección Oficial y candidata a la Concha de Oro, la película está protagonizada por Vincent Lindon, Tahar Rahim, Camille Cottin y Benjamin Lavernhe. Sus 178 minutos recorren la historia de Jean Valjean desde su salida de prisión hasta la convulsa París de 1832, marcada por la pobreza, la desigualdad y la insurrección.
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Cavayé destacó la “humanidad” que Lindon aporta a Valjean, un hombre que intenta reconstruirse tras años de presidio y encuentra en la compasión una vía hacia la redención. El director reconoció que conocía la historia por sus adaptaciones, pero no leyó la novela hasta preparar el proyecto. Entonces descubrió numerosos episodios nunca llevados a la pantalla:
Su propósito era recuperar el espíritu del texto y acercar el genio de Hugo a las nuevas generaciones. “Cuando Victor Hugo escribió esta novela sabía que estaba haciendo algo universal y atemporal”, señaló. Una vigencia que resumió con contundencia:
Esta versión profundiza especialmente en Javert. Tahar Rahim lo definió como “un niño herido y abandonado”, acogido por un sistema que convierte la aplicación de la ley en una obsesión. La película evita así dividir el relato entre héroes y villanos.
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Para Cavayé, la modernidad de la novela reside en su rechazo del maniqueísmo: quienes se comportan mal también pueden ser víctimas de una miseria que condiciona sus decisiones.
Esa complejidad alcanza a los Thénardier, interpretados por Cottin y Lavernhe. Este último los describió como “depredadores” que conocen los mecanismos de la pobreza porque los han sufrido y buscan vengarse aplastando a los demás. El actor recordó también la intensidad del rodaje: “En el plató había algo sagrado”.
Todo el equipo, aseguró, era consciente de la responsabilidad de enfrentarse a una obra de semejante envergadura.
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Para Cavayé, el mensaje esencial de Los miserables sigue siendo la fraternidad. El director defendió la necesidad de recuperar la empatía y mirar hacia los demás:
Con esta adaptación, el cineasta no pretende competir con las versiones anteriores, sino regresar a Victor Hugo para iluminar una obra que, casi dos siglos después, continúa hablando de injusticia, compasión y esperanza. Mientras persistan la ignorancia y la miseria, la historia de Jean Valjean seguirá interpelando al presente.