¿Cómo logró la corrupción enquistarse en la administración de Yunda?

miércoles, 7 julio 2021 - 18:55
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Los proyectos de planificación urbana han fallado los últimos años en Quito, o directamente no han existido. La ciudad ha crecido de manera desordenada y ninguna administración parece haber sido capaz de aliviar el problema.

El urbanista Fernando Carrión, explicó en una entrevista con VISTAZO que el orígen de que los proyectos no terminen de concretarse es la burocracia del sistema de Quito. La ciudad actualmente tiene 21 concejales divididos en cuatro distritos electorales, que deben revisar y aprobar los proyectos, de manera que el proceso de vuelve lento o se pierde.

La burocracia en la ciudad de Quito se ha incrementado, con lo cual se ha vuelto una fuente de corrupción también”, indicó.

BUROCRACIA: FOCO DE LA CORRUPCIÓN

Carrión señaló que en Quito existe una fragmentación política muy grande, de tal forma que la representación también estaba fragmentada y no existe nadie que hable de la ciudad como una unidad.

Pese a las diferencias entre las ciudades, para el experto Guayaquil y Quito son comparables. En el caso de la primera ciudad, el proyecto urbano se estableció en 1992, con León Febres-Cordero, y desde ahí ha regido un solo partido político en los casi 29 años hasta la actualidad. Con ello, Guayaquil desarrolló un modelo de gestión independiente.

Mientras tanto Quito, con Augusto Barrera, reconstruyó la estructura del gobierno nacional en el municipio de Quito, por lo que hasta la actualidad tienen 22.000 empleados, a diferencia de Guayaquil, que solo tiene 3.800.

“Esto tiene un impacto muy fuerte en el presupuesto. A Guayaquil le significa entre un 15-16% de su presupuesto y en Quito, cerca del 30%”, dijo.

Sin embargo, Guayaquil tiene sus propios problemas debido al sistema: la mayoría del partido municipal en el concejo ha generado que no se fiscalicen varias irregularidades denunciadas por la prensa, como los contratos para la limpieza de la ciudad y los murales decorativos.

Carrión señaló que mientras Cynthia Viteri logró poner a varios concejales de su partido, Yunda apenas logró dos, versus los nueve de Luisa Maldonado, quien quedó en segundo lugar en las elecciones seccionales del 2019. “De esta manera es muy difícil mantener una gestión en el municipio. Jorge Yunda tuvo un problema de legitimidad y origen, pero tampoco logró tener mayoría en el concejo”, indicó.

Carrión añadió que Yunda no reforzó su legitimidad interna, sino hacia afuera, lo que causó grandes problemas a la hora de tomar decisiones. Asimismo, tampoco hubo una participación de los concejales como bloque, sino como individuales.

“Cada persona actúa por su cuenta. Lo que hemos visto por parte de la oposición de Yunda ahora, han sido solicitudes personales en los medios de comunicación, no bajo ningún punto de vista de bloque específico”, dijo.

Carrión explicó que Yunda tuvo una primera crisis en octubre de 2019, cuando se dio el paro nacional, con el levantamiento indígena. Después con las fiestas de Quito y el cambio de año, su aceptación se recuperó, e incluso incrementó durante los primeros meses de la pandemia de Covid-19.

“De hecho las encuestas latinoamericanas lo ubican como el segundo alcalde más popular de américa Latina”, señaló el experto “pero luego le cayó la pandemia de la corrupción. Desde ese momento se le erosiona su gestión municipal porque tres empresas municipales caen en la corrupción”.

Yunda no priorizó la ciudad y aparecieron “micropoderes”, las grietas invisibles del municipio. Así, la estructura de Quito se vio inmersa en una crisis que dura hasta ahora.

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