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Los triunfos y las derrotas de Carlos Luis Morales

Como futbolista pasó por siete equipos, como presentador de noticias por tres canales de televisión, y como político por cuatro partidos distintos. En esta última faceta, las denuncias por la corrupción en su Prefectura lo desnudaron. Tras su muerte, Morales deja un amplio legado deportivo como uno de los mejores arqueros del Ecuador.

Era mayo de 1983 cuando un escuálido muchacho de 17 años debutaba como arquero de Barcelona, el equipo más popular del país. Desde ese día, la carrera de ese impúber jugador de fútbol lo convertiría en uno de los mayores ídolos de ese club e incluso uno de los mejores arqueros del país.

Treinta y siete años después de ese debut, la imagen de ese ídolo se desvanece. En mayo pasado, las denuncias por sospechas de corrupción en las compras de insumos de protección y pruebas rápidas por la emergencia sanitaria llevaron a la Fiscalía a allanar las oficinas de la Prefectura del Guayas, la actual casa (quizá pronto no) de ese afamado exfutbolista, que también fue presentador de noticias.

Uno de los pelotazos que recibió fue la denuncia por sobreprecio en la compra de 70 mil mascarillas N95, a 6,71 dólares cada una (se consiguen hasta en menos de tres dólares) y de cinco mil pruebas rápidas a 23,10 dólares cada una (las ofertan a la mitad). El contrato fue asignado por 585 mil dólares.

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“¿Usted cree que el Prefecto tiene tiempo para revisar ofertas, dueños de empresas o salir a cotizar, con toda la emergencia y la desorientación que había?”, exclamó exaltado en una rueda de prensa.

Pero el verdadero mazazo fue un supuesto contrato irregular para hacer un muestreo aleatorio de tomas de pruebas rápidas de Covid-19. El contrato, que fue de 80 mil dólares, se lo adjudicaron a la compañía Zerasamiz, propiedad de Francisco Hermelindo Velásquez Castro, un humilde hombre de 76 años. “Que tenga 76 años no significa que no pueda tener una empresa...”, respondía agobiado.

En esa misma adjudicación, como gerente de la empresa, firmó José Luis Vásconez, quien contactado por el canal Teleamazonas afirmó que es ebanista y que personas de la Prefectura acudieron a él para que prestara su firma.

Fiscalía formuló cargos contra ocho personas, entre esos Morales, por presunto tráfico de influencias. Pese a que se solicitó prisión preventiva, el juez dispuso medidas cautelares: prohibición de salida del país, presentación periódica ante la autoridad y uso de dispositivo de vigilancia electrónico.

'Pestañita', como se lo conocía a Morales en su etapa de futbolista, entregó a la Fiscalía 12 contratos por 3,9 millones de dólares para su revisión. En una de esas empresas investigadas aparecía como accionista la ex pareja de Sandra Arcos, actual esposa del Prefecto, y su hijo Xavier Vélez Arcos. En el entramado también sale una empresa vinculada que recibió contratos por más de 600 mil dólares con la Dirección de Deportes de la Prefectura entre 2015 y 2016, cuando Morales era parte del equipo de trabajo del ex Prefecto Jimmy Jairala.

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Arcos es Licenciada en Comunicación y Marketing, pero dice que su profesión es el voluntariado. “Amo el servicio social. Yo misma me di el sueldo, que es cero; y me di el horario de trabajo”, señaló al programa Bajo La Lupa. Fundó Soldaditos de Dios, un albergue que recibe a padres de niños con cáncer, ubicada en la ciudadela Atarazana, al norte de Guayaquil.

Morales y Arcos tienen 27 años de casados. Es el segundo compromiso de ambos: él tiene tres hijos de su primer matrimonio y ella dos. Juntos tienen otra hija. Hoy la familia está dividida. “Presenté una denuncia ante la Fiscalía donde pido que se investigue a varias personas e inclusive a los dos hijos de mi esposa como presuntos involucrados (...)”, escribió Morales en su cuenta de Twitter. Pero ya era tarde: sus hijastros, e incluso su esposa, estaban prófugos, indicó la Fiscalía. En la Prefectura están sorprendidos. “Nunca lo vimos preocupado o molesto, siempre cordial con todos”, dice alguien que trabaja cerca de su despacho.

Dicen que los hijastros de Morales nunca aparecieron por el quinto piso, donde trabaja el Prefecto, ni tampoco su actual esposa. “Quienes lo visitaban para almorzar eran sus hijos del primer matrimonio”, recuerda este aún colaborador. Eso sí, reconoce que antes de la pandemia se dieron cambios en ese piso. “Yo creo que a ella (a la esposa del Prefecto) no le gustaban ciertas personas en ese piso”.

Con todos y con nadie
Como futbolista, Morales atajó en siete equipos. El más representativo fue Barcelona, y su “camisetazo” fue cuando pasó a Emelec, el rival histórico.

De las canchas pasó a los sets de televisión, en 2001. Desfiló por cuatro canales como presentador de noticias, comentarista deportivo y conductor de programas de variedades. “Trabajar en la televisión es un sueño hecho realidad”, decía en una nota a Diario El Universo, en 2004.

Dos años después se estrenó como político, con la camiseta del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), dirigido por la familia Bucaram. Fue candidato a Diputado por Guayas. “Yo sé en lo que me estoy metiendo, asumo la responsabilidad, y espero salir lo mejor liberado posible”, decía en su momento. No obtuvo un curul en el antiguo Congreso Nacional.

Su primer “camisetazo” político fue cuando ingresó a la Prefectura del Guayas como asesor de su compadre Jairala. Lideró el proyecto de escuelas de fútbol de la Prefectura. En el partido de Jairala, Centro Democrático, fue vicepresidente hasta 2016. Dos años antes participó para Concejal de Guayaquil con el auspicio de ese partido y de Alianza País. Luego se alejó de Jairala por “criterios políticos diferentes” y dejó entrever que mantenía conversaciones con Alianza País para afiliarse a ese partido.

Ya en 2018, con su candidatura para Prefecto por el Partido Socialcristiano (PSC), dijo que se equivocó al afiliarse a Centro Democrático y aclaró que cuando fue Concejal, “Jairala decidió hacer la alianza con PAÍS, no nosotros”.

Tan hábil como para atajar, Morales sorteó los cuestionamientos por su “baile” político y se cobijó en el paraguas del líder del PSC, Jaime Nebot. Quedaba claro que en la política todo se valía: en 2014 el propio Morales denunció en el Consejo Nacional Electoral al Municipio de Guayaquil, liderado por Nebot, por retirar su publicidad electoral de espacios públicos.

Pero solo importaba ganar, y el apoyo de Nebot le sirvió para vencer a Pierina Correa, la hermana del ex presidente. “Vamos a ordenar la casa”, dijo al ganar las elecciones, algo que no cayó bien a su amigo, compadre y exempleador, Jairala.

Cecilia Calderón, quien el año pasado compitió con Morales para llegar a la Prefectura, escribió en su perfil de Facebook que “las declaraciones de la Alcaldesa Cynthia Viteri y del asambleísta César Rohon nos dan la razón cuando reiterábamos que en Ecuador no hay partidos políticos democráticos sino empresas electorales”.

La crítica del Calderón, hija del recordado político Abdón Calderón Muñoz, se enfoca en la fragilidad de los partidos para seleccionar a sus candidatos. “El asambleísta Rohon explicaba que el candidato Morales no era afiliado al partido (PSC), que lo impusieron porque era popular y que tuvieron razón electoral porque ganaron”. Lo que interesaba, dice, era ganar y no servir. “El PSC no puede eludir su responsabilidad política en este doloroso entuerto en que se haya la provincia”.

El estrés y una crisis de ansiedad provocaron que Morales deje definitivamente esta cancha terrenal. Murió la mañana del lunes 22 de junio a causa de infarto fulminante.

 

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