El movimiento oficialista, Alianza País (AP), ha vivido una "muy lamentable" ruptura, pero encara ya una nueva fase en la que busca huir de los personalismos de la era de Rafael Correa, dijo la canciller María Fernanda Espinosa.
El relevo entre Correa y el actual presidente, Lenín Moreno, fue la antesala de meses convulsos dentro de esta formación izquierdista, que ha sufrido las divergencias de las corrientes que apoyan a sus dos principales referentes políticos.
En una entrevista con Efe en Roma, donde se encuentra de viaje oficial, Espinosa, mujer fuerte al lado de Moreno, considera que este "proceso de ruptura interna" en el movimiento político "ha sido muy triste y muy lamentable".
Sin embargo, la ministra cree que, aunque las tensiones en el seno de la formación han sido "penosas", también sirven como "una gran oportunidad" para renovar el movimiento, para "refundarlo, recordar nuestros principios fundacionales y para volver a ilusionar a nuestra militancia".
Explica que se está llevando a cabo una especie de "romería nacional" con la visita a las bases del partido, "escuchando todos los problemas, las injusticias e incluso la falta de democracia en el interior de nuestro movimiento político", sostiene.
"Creo que nuestro movimiento pecó en el pasado de ser muy personalista, de afincarse en una figura política", confiesa pausada, sin pronunciar el nombre de Correa.
No obstante, al preguntarle si se refiere a él, admite: "sí, hay que decirlo, es verdad".
"Él, con su fuerte liderazgo y con todo lo positivo que hizo para el Ecuador, pues realmente yo creo que eso no permitió que un movimiento político se construyera realmente consolidando las bases y generando espacios democráticos para poder deliberar", afirmó.
En este ejercicio de crítica interna, la jefa de la diplomacia apuntó a que dentro del partido fueron "muy débiles en la formación de cuadros políticos y en la sostenibilidad de la formación política e ideológica".
"Eso es lo que estamos tratando de subsanar, que realmente tengamos una verdadera democracia interna sin nombres y apellidos, sin personalismos, sin caudillismo, sin prebendas, sin clientelismo", avanza.
"Hay partidos que luchan medio siglo para lograr el ejercicio de Gobierno. A nosotros nos pasó al revés. Con un fuerte liderazgo, de Rafael Correa, ganamos las elecciones y luego construimos el partido. Y eso lamentablemente genera una serie de dificultades en el movimiento político", recordó.
Por esa razón, ahora profundizan con "verdadero sentido de autocrítica" sobre qué se hizo mal en el pasado y, lejos de encuadrarse en una corriente determinada, se confiesa seguidora de "la vertiente ecuatorianista, para nuestro país".
En cuanto a la oposición "correísta" dentro del mismo partido, Espinosa asegura que "por supuesto hay toda la disposición de tender puentes de diálogo, porque si estamos hablando de democratizar el movimiento, mal podríamos decir que no vamos a dialogar".