¿Cómo combatir el desgaste mental y físico?

jueves, 29 abril 2021 - 05:56
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El desgaste mental es un problema de salud que debe ser tomado seriamente. Poco a poco, la importancia de la salud, tanto física como mental, ha ido calando en la sociedad, especialmente tras un año de pandemia y confinamiento. Los horarios se han extendido, las responsabilidades y preocupaciones se han vuelto más fuertes, por lo que es común que muchas personas se encuentren agotadas.

Sin embargo, es clave reconocer el desgaste mental tanto como el físico, pues los expertos señalan que este es el primer escalón que puede llevarle a complicaciones como alteraciones de la glucosa, alteraciones nutricionales, gastrointestinales, hipertensión y, finalmente, enfermedades mentales.
 
Si bien el organismo necesita actividad, cuando esta es excesiva, se produce un desgaste de energía. El cuerpo entonces necesita períodos para recuperar esa fuerza y permitir no solo que los órganos descansen, sino también la mente antes de otro periodo productivo. Cuando no hay esa pausa, se produce lo que se conoce como desgaste mental.
 
El desgaste mental suele estar asociado al estrés crónico laboral, que puede ocasionar el conocido Síndrome del Quemado o Burnout. En Ecuador no hay cifras sobre este tema, pero en 2015 un estudio del Ministerio de Salud Pública (MSP) analizó los niveles de estrés de los trabajadores de salud y determinó que entre el 7 y el 20% de los colaboradores sufría de burnout.
 
No obstante, el desgaste mental también puede darse por eventos puntuales en los que la persona se ve a sí misma en tensión, como una ruptura amorosa, un problema económico, la enfermedad de un familiar, la pandemia que vive el mundo, entre otras.
 
Lentamente, el agotamiento mental va formando parte de las personas hasta que se traduce en situaciones mucho más graves, con manifestaciones físicas. Entonces, ¿cómo identificarlo?
 
SABER PARA RECONOCER
 
La psicóloga española Alicia Martos señala que entre las manifestaciones psicológicas del desgaste mental se encuentran las dificultades para dormir, la incapacidad para mantener la atención o la concentración, la disminución de la capacidad de aprender, bajos niveles de eficiencia, sentimientos de desinterés, tristeza, enojo y los cambios en la personalidad.
 
“Si una persona suele ser tranquila y pausada al moverse o al hablar, puede volverse rápida e impaciente, incluso irascible o agresiva en ciertos momentos. Las personas muy aceleradas y nerviosas pueden tender a hablar de un modo muy lineal, con una mayor latencia de respuesta y movimientos más lentos de lo habitual" asegura la experta.
 
Cuando las necesidades no son atendidas, el cuerpo las expresa de manera física. Un estudio realizado por Escuela de Deportes, Salud y Ciencias del Ejercicio de la Universidad de Bangor, en Reino Unido, dio como resultado que el cansancio mental también afecta al rendimiento físico de las personas, a tal punto de que tareas y ejercicios sencillos pueden tornarse mucho más complicados. 
 
Además, como manifestaciones físicas son comunes los dolores de estómago, alteraciones digestivas, dolores de cabeza, dolores musculares, especialmente en las cervicales y signos faciales de tensión, trastornos de apetito, dolor de articulaciones, migraña, diarrea y fiebre.
 
De acuerdo con el nutricionista guayaquileño Ronny Lasso, cuando una persona está bajo una situación de estrés prolongado, sus niveles de cortisol son altos. Esta es una hormona que regula el proceso por el cual el organismo convierte los alimentos en energía (metabolismo). 
 
“Si tenemos una producción excesiva de cortisol, tendremos también una mayor demanda de energía y necesitaremos ingerir más comida. Lo que ocurre es que nosotros le damos ese alimento a nuestro cuerpo, pero será uno de alta densidad calórica”, explicó el experto.
 
La tendencia es ingerir algo muy grasoso, como comida rápida o procesada, o muy dulce, como postres y harinas, que no aportan ningún valor nutritivo al cuerpo. Este fenómeno se conoce como ‘comidas emocionales’ o ‘eating emotional’, precisamente porque se produce cuando una persona está pasando por situaciones que le producen ansiedad.
 
Lasso indicó que muchas veces los casos de desgaste mental se trabajan de la mano con psicólogos pues es necesario conocer los hábitos y comportamientos de la persona, si tiende a trabajar o preocuparse demasiado, si dentro de su ambiente laboral tiene espacio para comer, qué es lo que más come, etcétera. 
 
En la mayoría de casos de personas que sufren de desgaste mental, hay falta de un aminoácido llamado Triptófano, que se encuentra en los huevos, lácteos, frutos secos y pescado. Sin embargo, estos no son alimentos que se encuentran rápidamente o “que los puede encontrar donde venden comida rápida o un restaurante”, por lo cual no se incorpora la cantidad de triptófano necesaria.
 
“Este aminoácido sintetiza una hormona que se llama serotonina, que da sensación de saciedad. Este proceso, a su vez, sintetiza la hormona melatonina, que es la hormona del sueño. Las personas con esta condición sufren de irritación, migrañas, ansiedad y tienen un trastorno en el sueño, entonces la solución es incrementar el consumo de triptófano”, señaló.
 
¿CÓMO EVITARLO?
 
Existen varias formas de evitar, y si ya se tiene, de tratar el cansancio mental. Junto al consumo de triptófano, el nutricionista Lasso recomienda la ingesta de vitaminas C, E y A, de complejo B y minerales como calcio, magnesio, hierro, cobre y zinc. Estos pueden encontrarse de forma natural en hortalizas de hojas verdes, frutas naranjas y amarillas, productos lácteos, frutos secos y más. 
 
Con él coincide la nutricionista Nathaly Doylet, quien asegura que la alimentación balanceada es una de las claves para combatir el desgaste mental. La especialista indicó que el 75% de los pacientes que atiende en la ciudad de Guayaquil, padecen estas condiciones. 
 
Una dieta equilibrada no significa solo comer verde. La nutricionista Dyle sostiene que las frutas son muy completas porque tienen fibra, agua, vitaminas y minerales, pero que el organismo a veces pide ‘alimentos que causan placer’ con azúcares y grasas. En estos casos no habría que quitarlos de la dieta porque es importante que se liberen endorfinas, pero sí consumirlos con moderación y no como comidas emocionales.
 
SUPLEMENTOS
 
Para Doylet, se pueden consumir suplementos nutricionales como paliativos al cansancio mental, pero bajo ciertas condiciones: que sea de forma moderada y que se consulte a un especialista, ya que no todos los organismos responden igual.
 
Por ejemplo, la nutricionista explicó que no recomendaría los suplementos que contienen azúcar, especialmente para las personas cuyo estrés se traduce en ira.
 
En Ecuador la oferta de suplementos es amplia, aunque muchas veces es complejo saber si un producto de este tipo contiene azúcar añadida o no. Por ejemplo, de acuerdo con la información nutricional del producto Ginsavit Memory -cuyo objetivo es mejorar la memoria, el aprendizaje y la concentración- no contiene grasa, ni azúcar, pero sí una rica dosis de Ginseng, Bacopa, Pimineta Negra, Vitamina E y Vitamina B6.
 
 
En cuanto a la vitalidad física, hay otras opciones como Ginsavit Full Energy Shot, que buscan incrementar la energía y vitalidad de forma natural, a través de componentes naturales como el té verde, el cacao, ginseng y guaraná.
 
 
Una alimentación balanceada, incorporación de triptófano a la dieta y realizar actividades lúdicas que le den un descanso a la mente, podrían ser una buena combinación para combatir el desgaste mental, según los expertos.
 

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