Los anticiencia ¿Por qué hay personas que creen que la tierra es plana o que el coronavirus no existe? | Vistazo

Los anticiencia ¿Por qué hay personas que creen que la tierra es plana o que el coronavirus no existe?

Redacción Jueves, 04 de Febrero de 2021 - 15:24
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La tierra es plana, no hay calentamiento global, las vacunas enferman, el coronavirus no existe. En los últimos años han aparecido grupos de personas “anticiencia” que rechazan los argumentos científicos, a pesar del continuo avance tecnológico. 
 
¿Quiénes son estos “oscurantistas” del siglo XXI? 
 
Creencias como "la tierra no es redonda" han tomado fuerza en los últimos años,  según el Clarín los terraplanistas serán una minoría, pero no son pocos. En marzo de 2019 hicieron su primer congreso en Colón, Entre Ríos, Argentina. El mayor apóstol del terraplanismo en el país se llama Iru Landucci. Hace dos años que tiene un canal en YouTube llamado Nur para todos, con más de 87 mil suscriptores y se convirtió en un referente del tema en todo Latinoamérica.
 
En esencia los terraplanistas rechazan el argumento de que la Tierra sea redonda y creen que no hay suficientes argumentos científicos para comprobarlo. En cambio, concuerdan con la idea de que la Tiera es plana. 
 
“Hoy, cuando la ciencia ha avanzado hasta los confines del Universo, donde el hombre descubrió su lugar en el espacio-tiempo, cuando sofisticados instrumentos permiten ir a la intimidad del átomo o sortear las estrellas en busca de exoplanetas (desde sincrotrones a mega telescopios), hay un reverdecer de movimientos anticiencia y pseudocientíficos”, sostiene Ricardo Alonso, docente de la Universidad Nacional de Salta e investigador del CONICET.
 
Para el autor de Ciencia y pseudociencias, libro publicado en 2017, las redes sociales e Internet tienen un enorme impacto en la propagación de estos discursos: “Es muy difícil hacer y divulgar ciencia y muy fácil hacer y divulgar ideas pseudocientíficas o directamente anticientíficas. Por eso tienen tanta cabida los ovnis, los alienígenas, los terraplanistas, los ecólatras, las profecías, apocalipsis, los antis de todo tipo. En las redes no hay tiempo físico para regurgitar, masticar ni madurar ningún concepto y lo fácil prende con rapidez. Hay un consumo masivo de virtualidad como rebaños de feed-lots”, sostiene.
 
 
Los antivacunas 
 
Desde hace años que la Organización Mundial de la Salud (OMS) viene advirtiendo su preocupación por la velocidad con que se propagan los argumentos que discuten la efectividad, la fiabilidad y la seguridad de todas las vacunas. 
 
La pandemia de coronavirus empeoró aún más el panorama. Las ideas detrás del movimiento que alarma a la OMS ganaron terreno dentro de la opinión pública debido a la facilidad de difusión de la información falsa.  Argumentos como "las vacunas son veneno" o "las vacunas buscan matar a la población" se han hecho más fuertes en medio del caos por la crisis sanitaria. 
 
Según el Clarín, diversas encuestas arrojaron que en países como Francia y los Estados Unidos, alrededor del cincuenta por ciento de la población manifestó reticencia a vacunarse contra el Covid-19. En un momento histórico donde es indispensable conseguir la inmunidad del rebaño estimulando la producción de anticuerpos, los anti-vaxxers (el segmento más radicalizado, que se opone a toda inoculación) y los dubitativos (que desconfían específicamente de la efectividad y los posibles efectos secundarios de un inyectable desarrollado en tiempo récord) amenazan con retrasar enormes esfuerzos sanitarios globales.
 
Para Ricardo Ruttiman, experto en vacunas y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología, esos son argumentos clásicos de quienes se oponen a esta herramienta vital para la salud pública. También le resultan fácilmente rebatibles: “La vacuna es esclava de su propio éxito porque hace desaparecer la enfermedad, y por otro lado, cuando tiene altas coberturas en la población, genera la famosa inmunidad de rebaño.
 
Según este especialista, Internet y las redes sociales son aliados del crecimiento del discurso antivacunas: “Circula mucha información tendenciosa y errada. Y estos grupos ejercen mucha militancia, dedican mucho tiempo a difundir su mensaje. Por ejemplo, muestran un caso con efectos adversos y lo magnifican como si le sucediera a todo el mundo." 
 
 
La falsa pandemia 
 
Durante la pandemia aparte de los antivacunas se han hecho populares lo que aseguran que la COVID-19 es una enfermedad inventada por las élites.  Durante los últimos diez meses, muchos de ellos han sido protagonistas de reclamos sobre “la estafa de la pandemia” o la “fraudemia”.
 
En Roma, Berlín, Londres y varias ciudades de los Estados Unidos, entre muchas otras, miles de personas hicieron oír sus reclamos antivacunas, anti cuarentena, anti barbijos, en una palabra: anticiencia.
 
El Covid-19 parece haber instalado un clima apocalíptico en que las teorías conspirativas proliferan. Figuras como Bill Gates, George Soros, Lady Gaga o Mark Zuckerberg y los “millonarios judíos” fueron señalados como los responsables de un plan macabro para dominar al mundo a través del coronavirus.
 
Que cientos de miles de personas (incluidos celebridades como el músico Miguel Bosé) hayan compartido y validado en redes sociales la idea de que el 5G puede inutilizar al sistema inmune o que desde siempre hubo una vacuna efectiva contra el Covid-19 que no querían entregar, como dijo Madonna a pocos meses de comenzada la pandemia, hace sospechar que las sociedades occidentales contemporáneas no son tan racionales como se suele creer.
 
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