El Gobierno de Colombia emitió este viernes 6 de marzo un Decreto Ejecutivo mediante el cual eleva la tasa aplicada a los productos importados desde Ecuador del 30% al 50%. La medida se adopta en respuesta a la decisión del Gobierno ecuatoriano de incrementar en igual proporción los gravámenes a las importaciones procedentes de Colombia.
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En primera instancia, el incremento de la denominada tasa de seguridad aplicada a Colombia fue anunciado por el Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones de Ecuador a través de un comunicado oficial difundido el 26 de febrero de 2026. En ese pronunciamiento, el Gobierno indicó que la resolución se basa en un análisis directo de la situación en la frontera.
Según el Ejecutivo, Ecuador verificó la ausencia de acciones concretas y efectivas por parte de Colombia en materia de seguridad y ante este contexto, el país decidió aplicar medidas soberanas orientadas a resguardar su territorio y fortalecer su seguridad interna.
A raíz de estas deciciones, la relación bilateral entre Ecuador y Colombia entró en una fase de distanciamiento diplomático y comercial, incluso con la interrupción de procesos de diálogo.
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La Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor) advirtió que el riesgo para las exportaciones podría situarse en al menos 25 millones de dólares al mes y añadió que, cuando Colombia aplique el arancel del 50% sobre la mayor parte de la oferta exportable del país, el impacto podría escalar hasta unos USD 75 millones mensuales.
El titular de Fedexpor, Xavier Rosero, también detalló que alrededor de 4.000 empleos directos dependen de la cadena exportadora, en actividades como logística, producción y comercialización. Según indicó, varias cadenas de los sectores alimentario y manufacturero ya han comenzado a evidenciar efectos derivados de esta situación.
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Frente a medidas arancelarias inesperadas como lo ocurrido con Colombia, una de las preguntas que surgen es ¿cómo las empresas deberían estructurar sus planes de contingencia?
Fernando Hallo, director de las Escuelas de Marketing y Administración de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), considera que este evento no debe ser visto de forma aislada, sino como una señal de mayor volatilidad en la política comercial regional.
“No solamente está este tema entre Ecuador y Colombia, sino todo lo que está pasando en el continente americano, desde el norte hasta el sur, con cambios y decisiones políticas que obligan a que no solo los países y su población estén atentos, sino también el músculo económico que representan las empresas”, expresa.
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Para Hallo, incluso en esquemas de integración como la Comunidad Andina (CAN), el riesgo político comercial siempre va a existir. “Por eso se debe incorporar explícitamente en la planeación estratégica esta volatilidad exógena que las empresas no controlan. Para ellas, esto no es solo un problema arancelario; es un recordatorio de que la geopolítica impacta la operación”.
Y bajo este contexto, ¿qué deberían hacer las empresas afectadas de manera directa? Hallo sugiere que a corto plazo, se debe mapear la exposición real al mercado colombiano: productos que se importan y exportan, volúmenes, márgenes de rentabilidad y la dependencia logística. “El siguiente punto es recalcular la estructura de costos. No se sabe cuánto durará el arancel del 50%, pero las empresas deben incorporarlo y analizar su impacto en precios finales. Teóricamente hay dos opciones: trasladar el costo al consumidor o asumirlo como empresa. La viabilidad depende del sector”.
Y un tercer punto es renegociar contratos. “No es fácil, pero es necesario analizar precios, plazos de entrega y de pago, y cláusulas de fuerza mayor que pueden afectar la operación en un contexto donde este actor, los aranceles, no estaba previsto”.
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Aunque Colombia se presenta como una debilidad comercial actual, Ecuador busca este año la firma de nuevos acuerdos comerciales como el previsto para el 13 de marzo con Estados Unidos, que permitirá el levantamiento de la sobretasa arancelaria de 15% para el 50% de las exportaciones ecuatorianas hacia ese mercado, además de acuerdos con países como Panamá, proyectado entre abril y mayo próximo.
Para Gabriela Uquillas, presidenta Ejecutiva del Consejo Empresarial Ecuatoriano–Panameño (CEEP), Panamá es un mercado sumamente importante y Ecuador debe mantenerlo en su radar. “Es el séptimo mercado más importante en Latinoamérica para productos no tradicionales ecuatorianos. Es un destino confiable y atractivo. Cuando Ecuador da el paso de retirarlo de la lista de paraísos fiscales, se abre un universo de posibilidades para profundizar el comercio”.
Sin embargo apunta que aún se debe mejorar en materia competitividad. “Ecuador debe brindar seriedad internacional, y eso implica permitir arbitraje internacional, un tercero imparcial que medie conflictos. También debemos reducir el constante cambio normativo. La reforma tributaria anual no ayuda. El inversionista necesita seguridad jurídica, conocer reglas estables y confiar en que no cambiarán. La certeza permite planificar”, asegura Uquillas.
Revisa la información ampliada sobre el tema titulado "Tablero internacional" en la edición de marzo de la revista América Economía.