El presidente de EE.UU., Donald Trump, provocó un incómodo momento, este jueves 19 de marzo, durante la visita a la Casa Blanca de la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ante quien recordó el ataque nipón a la base estadounidense de Pearl Harbor.
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Trump recurrió a un chiste sobre el ataque japonés a la base naval estadounidense de Pearl Harbor durante la II Guerra Mundial para explicar que Washington quería iniciar la guerra contra Irán por "sorpresa" y por eso no avisó a sus aliados.
"No conviene dar demasiadas señales. Al entrar en acción -y lo hemos hecho con gran contundencia-, no se lo contamos a nadie, porque buscábamos el factor sorpresa", explicó Trump a un reportero nipón que le dijo que Tokio estaba muy sorprendido por el hecho de que Washington no notificara por adelantado al país asiático o a los aliados europeos sobre los bombardeos contra Irán.
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"¿Y quién sabe más de sorpresas que Japón? ¿Por qué no me avisaron de lo de Pearl Harbor?", bromeó entonces Trump frente a la primera ministra japonesa en el Despacho Oval. "Saben más de sorpresas que nosotros", añadió el estadounidense.
En se instante, la sombra de una mueca pareció cruzar el rostro de la primera ministra japonesa, quien se limitó a echarse hacia atrás en su sillón.
Japón llevó a cabo un ataque sorpresa contra la marina estadounidense en Pearl Harbor, en Hawái, el 7 de diciembre de 1941, lo que provocó la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.
El ataque japonés no solo supuso la entrada de EE.UU. en la Guerra del Pacífico, sino que hasta el 11-S fue el ataque que más víctimas estadounidenses ha dejado (más de 2.400) en suelo nacional.
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En 1945, Japón se rindió tras ser blanco de las dos primeras y últimas bombas atómicas usadas en la historia, en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, que causaron 214.000 muertos.
El ataque de Pearl Harbor, junto con el lanzamiento de dos bombas atómicas estadounidenses sobre Japón, uno de los episodios que Washington y Tokio suelen evitar mencionar en la medida de lo posible en el marco de su relaciones diplomáticas.
No obstante, el comentario de hoy recuerda a otros episodios similares de Trump con líderes europeos.
El pasado enero el presidente estadounidense dijo en el Foro Económico de Davos que sin la ayuda de EE.UU. en la II Guerra Mundial la gente de esa cómuna germanófona de Suiza (país que además fue neutral en el conflicto) y el resto de Europa estarían "hablando alemán".
Durante una comparecencia conjunta con el canciller alemán, Friedrich Merz, el año pasado, Trump también dijo que los desembarcos aliados del Día D en Normandía no supusieron "un día agradable" para los germanos.
Merz se apresuró a aclarar que los alemanes celebran el éxito de esa operación, que resultó clave para la derrota del nazismo y para poner fin al conflicto en Europa.