Cristhian Noboa confirmó su renuncia a la presidencia de la Comisión de Fútbol del Club Sport Emelec, dejando al descubierto un escenario de tensiones, desacuerdos y falta de poder real en la toma de decisiones.
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La decisión, según explicó, no fue impulsiva, sino consecuencia de un desgaste interno que alcanzó su punto de quiebre tras la derrota ante Guayaquil City.
Uno de los aspectos más delicados de sus declaraciones apunta directamente a la gestión deportiva. Cristhian Noboa aseguró que, pese a ocupar un cargo relevante, no tenía injerencia en decisiones fundamentales, como fichajes o elecciones técnicas.
Afirmó que su participación se limitaba a opinar, sin capacidad de decisión final. Incluso marcó distancia respecto a la llegada del actual entrenador, dejando claro que no fue una determinación suya.
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Noboa también cuestionó dinámicas internas y lanzó una crítica directa sobre el manejo del club, sugiriendo que existían espacios donde se tomaban decisiones sin su presencia, pese a su cargo.
Además, reveló su desacuerdo con la salida de procesos anteriores, señalando que algunas decisiones podían generar mayor impacto económico negativo para la institución. En ese contexto, dejó entrever que no existía consenso dentro del grupo directivo.
La renuncia de Cristhian Noboa abre un nuevo capítulo en el presente de Emelec. Su salida no solo deja vacante un cargo clave, sino que también expone públicamente conflictos internos en un momento donde el equipo busca estabilidad deportiva.
Con este escenario, el club eléctrico queda ahora frente a un doble desafío: reordenar su estructura dirigencial y contener un ambiente que, según las propias palabras de Noboa, ya estaba fracturado desde dentro.