Un hallazgo científico vuelve a poner a Ecuador en el mapa mundial de la biodiversidad. Un equipo de investigadores descubrió una nueva especie de rana de cristal en la Reserva de El Quimi, un enclave natural considerado un verdadero “mundo perdido” por su riqueza de especies aún inexploradas.
LEA TAMBIÉN: Marcela Aguiñaga rinde versión en Fiscalía por caso ‘Caja Chica’
La especie, bautizada como Nymphargus dajomesae, rinde homenaje a Neisi Dajomes, la primera mujer ecuatoriana en conquistar una medalla de oro olímpica, logro alcanzado en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
La rana de cristal se caracteriza por su piel translúcida, que permite observar parte de sus órganos internos, una particularidad que fascina a la comunidad científica. Este grupo de anfibios, con alrededor de 167 especies distribuidas en los bosques tropicales de Centro y Sudamérica, es altamente sensible a cambios ambientales.
El descubrimiento se realizó en una zona montañosa del sur del país, donde los investigadores identificaron un ecosistema excepcional, pero también vulnerable. La reserva de El Quimi, ubicada en la provincia de Morona Santiago -en la zona sur de la cordillera del Cóndor- alberga una biodiversidad única; sin embargo, enfrenta presiones crecientes por actividades como la minería y la expansión agrícola.
LEA TAMBIÉN: Esterilización de mosquitos: la peculiar estrategia del MSP que busca disminuir casos de dengue
El estudio fue liderado por la investigadora ecuatoriana Mylena Masache, de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, quien registró la especie durante expediciones realizadas en 2017 y 2018. Los resultados fueron publicados en la revista científica PLOS.
A través del análisis de ADN, los científicos estiman que esta especie se originó hace aproximadamente 4,5 millones de años, durante el Plioceno, lo que evidencia su antiguo linaje evolutivo.
Aunque aún no se ha determinado su estado de conservación, los primeros registros ubican a la especie cerca de zonas intervenidas por el ser humano. Los investigadores advierten que la actividad minera en el área ya ha provocado una disminución en las poblaciones de anfibios, lo que podría poner en riesgo a esta nueva especie.
Durante las expediciones, además, se identificó que más del 85% de los anfibios encontrados eran desconocidos para la ciencia, lo que refuerza la urgencia de proteger estos ecosistemas.