A las 03:06 am del 20 de marzo, un grupo de científicos logró lo que hasta ahora no se había conseguido en el país: colocar un transmisor satelital en una tortuga laúd del Pacífico Este, una especie en peligro crítico de extinción.
En medio de la oscuridad de la madrugada, una silueta gigante rompía la línea del mar en Playa Pajonal, a 5.5 millas al sur de Bahía de Caráquez. Era una tortuga laúd, que avanzaba lenta, pesada, como lo ha hecho durante millones de años. Pero esta vez, después de cuatro días de monitoreo en 11 kilómetros de playa para encontrarla, la búsqueda dio frutos.
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El equipo de la Fundación Reina Laúd, junto con The Leatherback Project, colocó el dispositivo satelital y bautizaron a la tortuga como Lucero, en honor a la estrella que guía el camino de un navegante.
Kerly Briones Cedeño, ingeniera, presidenta y directora general de la Fundación Reina Laúd, dijo que a través de este dispositivo de marcaje satelital, Lucero se convierte en un símbolo de orientación, conocimiento y un compromiso renovado para proteger a esta extraordinaria especie:
El dispositivo servirá para rastrear sus movimientos en el mar: rutas migratorias, zonas de alimentación y áreas clave para su supervivencia. También ayudará a entender mejor el comportamiento de esta población, que ha disminuido en más del 98 % frente a sus niveles históricos. Hoy quedan menos de 1.000 individuos en el Pacífico Oriental.
En ese sentido, Kerly Briones Cedeño, ingeniera, presidenta y directora general de la Fundación Reina Laúd, agregó que a través de este dispositivo de marcaje satelital, Lucero se convierte en un símbolo de orientación, conocimiento y un compromiso renovado para proteger a esta extraordinaria especie:
El hallazgo tuvo además un componente inesperado. El equipo reconoció a la tortuga por una mancha rosada en su cabeza. Ya había sido registrada en 2022, cuando fue llamada Carioca. Ahora su nombre completo será Carioca Lucero, en referencia a este nuevo capítulo en su historia.
El hallazgo confirmó el primer reencuentro documentado de una tortuga laúd en Ecuador. Cada tortuga laúd tiene un patrón irrepetible en la cabeza como una huella digital y eso permitió reconocerla y reconstruir su historia sin necesidad de capturarla nuevamente.
Los datos de su transmisor será crítico para otros ejemplares de su especie. Y es que la principal amenaza sigue siendo la captura incidental en redes de pesca. Muchas mueren ahogadas. Otras no regresan a anidar.
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Por eso, el transmisor permitirá entender cómo interactúan las tortugas con las zonas de pesca. Esto podría traducirse en medidas más efectivas para reducir muertes accidentales en redes de enmalle. También aportará evidencia para la toma de decisiones a nivel nacional y regional.
Aunque existen estudios de seguimiento satelital en países como México y Costa Rica, este es el primer registro en el país, que además representa el límite más austral de anidación de la especie en el Pacífico Este.
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Detrás de esta escena hay casi una década de trabajo. La Fundación Reina Laúd suma nueve años de trabajo en conservación. En 2021 logró documentar la primera eclosión exitosa de tortugas laúd en el país. Este año ya ha registrado catorce eventos de anidación.
El proyecto forma parte de una investigación más amplia liderada por la bióloga Callie Veelenturf de The Leatherback Project. Cuenta con financiamiento de la National Geographic Society y el objetivo es ampliar el conocimiento sobre la especie y fortalecer su protección en toda la Región.