Hallan nuevo efecto secundario sexual asociado a la COVID-19

sábado, 10 abril 2021 - 03:04
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Una de las consecuencias que puede provocar la COVID-19 es la alteración a nivel cardiaco e inflamatorio en el organismo. Precisamente, la inflamación en una parte del cuerpo  dejó a varios sorprendidos y escépticos.
 
En las últimas semanas se viralizó el caso de un paciente con COVID-19 que experimentó priapismo, lo que significa una erección prolongada. Se trata de una patología consistente en una erección no relacionada con la estimulación sexual.
 
Así lo dio a conocer una investigación difundida a mediados de 2020 por la revista científica The American Journal of Emergency Medicine, en la cual se describe el caso de un hombre de 69 años oriundo de Ohio (EE.UU.) que fue hospitalizado por el coronavirus, y que desarrolló una erección prolongada en la casa de salud.
 
Según el estudio, el paciente fue derivado a la unidad de urgencias tras permanecer una semana con algunos de los síntomas relacionados con el virus: tos, congestión, disnea y debilidad generalizada, mostrando posteriormente indicios de neumonía bilateral en sus pulmones.
 
Tras efectuársele un test el hombre dio positivo al SARS-CoV-2. No obstante, lo más peculiar vino horas después, momento en que se le produjo la erección involuntaria.
 
“En la tarde siguiente, el personal de enfermería notó una erección. Se colocaron compresas de hielo, pero la erección persistió durante las siguientes 3 horas con rigidez de los cuerpos cavernosos y glande flácido”, describe parte del documento.
 
El segundo caso constatado es el de otro hombre, de 62 años, en París. También adolecía síntomas respiratorios graves y había sido conectado a un respirador cuando se detectó que tenía una erección. Como en el otro caso, la primera medida fue aplicarle bolsas de hielo, pero cuatro horas después el priapismo se mantenía. Al extraerle y analiza su sangre, los médicos observaron pequeños coágulos o trombos sanguíneos.
 
Los sanitarios emplearon etilefrina y también un antitrombótico, ya que sospechaban que los coágulos podían haber taponado las venas del pene que impedían que la erección descendiera. En este caso, el tratamiento fue efectivo y la condición general del paciente mejoró. 
 
Sin embargo, aún no existen las suficientes evidencias científicas para relacionar el Covid-19 con casos de priapismo isquémico.
 
 
 
 

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