La construcción ha sido históricamente un importante dinamizador de la economía ecuatoriana. Se estima que esta representa entre el 8 y el 10 por ciento del PIB nacional, una participación en la que el desarrollo habitacional privado tiene un peso significativo.
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En el 2025, según datos de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Vivienda del Ecuador (APIVE), se evidenció un crecimiento anual de 23,2% en las reservas de vivienda, en comparación con el 2024. En este mismo periodo, las visitas a los proyectos habitacionales registraron una variación anual del 16%.
Paulina Viteri, directora de operaciones y asuntos legales de la APIVE, comenta que el sector inmobiliario es un motor para enfrentar el déficit habitacional y un importante generador de empleo e inversión, así como un segmento estratégico para la reactivación económica del país.
Por esta razón, el Gobierno ha impulsado en los últimos años programas de vivienda enfocados en el acceso a crédito de bajo interés y soluciones habitacionales para sectores vulnerables.
En el 2025 –según APIVE– se colocaron USD 1.640 millones en crédito hipotecario en el país, 2,7% más si se lo compara con el 2024.
Marco Bastidas, gerente general de Ritofa Construcciones, añade que cada proyecto residencial activa una cadena productiva amplia: materiales de construcción, servicios técnicos, comercio local, transporte y empleo formal e informal.
En 2025, el sector de la construcción movió aproximadamente USD 2.450 millones y registró un crecimiento del 8%, lo que confirma su rol como uno de los principales dinamizadores de la economía del país.
Un ejemplo de cómo el desarrollo de nuevas viviendas genera un dinamismo económico se observa en la parroquia La Aurora, en Daule. Allí, el proyecto habitacional Casalaguna ha desarrollado desde 2018 más de 10 etapas, con aproximadamente 350 viviendas cada una.
“Este es el proyecto residencial de mayor escala que Ritofa ha construido. A la fecha se han entregado más de 2.000 viviendas, con la meta de alcanzar las 3.000 en 2027 y las 4.000 al completar el desarrollo total”, afirma Bastidas.
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El desarrollo de Casalaguna ha generado aproximadamente 3.500 empleos directos y más de 5.000 indirectos, activando proveedores locales, servicios de comercio y la economía de toda la parroquia La Aurora.
El plan total contempla aproximadamente 4.000 unidades de vivienda al completar todas sus etapas. Actualmente, se encuentran en proceso de entrega las etapas Pontiana, Girardina y Florentina, lo que consolida el crecimiento sostenido del proyecto.
Casalaguna ha sido un factor determinante en la transformación urbanística de La Aurora. Antes del inicio del proyecto, el sector tenía infraestructura limitada y escasa oferta habitacional planificada. Hoy, la presencia de más de 2.000 familias en la urbanización ha impulsado el crecimiento de comercios, servicios y vías en la zona.