El Kremlin acusó a Ucrania por el atentado y advirtió al presidente estadounidense, Donald Trump, que revisaría su postura en las negociaciones de paz.
Estaba previsto que ambos mandatarios firmaran un acuerdo por el cual Ucrania compartiría el 50% de ingresos derivados de la explotación de recursos naturales, pero la cita acabó de forma estrepitosa.