El caso se originó luego de que el sargento de Policía Willmer Peñaherrera denunciara en redes sociales que su vehículo presentó fallas tras abastecerse de gasolina.
Guardaparques activaron protocolos de emergencia tras denuncias ciudadanas y ejecutaron acciones de contención para reducir el impacto en el ecosistema marino.
Los uniformados habrían solicitado dinero al propietario de un vehículo para modificar el informe policial y liberar a dos menores de edad que se encontraban presentes.