Brasil "se pone a disposición para apoyar los esfuerzos de diálogo con vistas a la preservación de la paz y de la seguridad en la región", declaró el Gobierno de Lula da Silva.
Los empresarios también señalaron de que el aumento de los aranceles por parte de ambos países, de 30% a 50%, abre espacio al contrabando y a las economías informales.