Fundación Oso Palmero nace para investigar y conservar la fauna silvestre de la Costa ecuatoriana
La organización, fundada por la veterinaria Grecia Robles, busca impulsar la investigación científica, la conservación de ecosistemas y la educación ambiental en la Costa ecuatoriana.
La Fundación Oso Palmero inició oficialmente sus actividades con una propuesta enfocada en la protección de la fauna silvestre de la Costa ecuatoriana. Entre sus primeros proyectos destacan la rehabilitación y eventual liberación de nueve perezosos de dos dedos y nueve monos aulladores, además de investigaciones científicas para mejorar la conservación de estas especies.
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La presentación de la organización se realizó el pasado 30 de septiembre en la estación fluvial del Parque Histórico de Samborondón, con la participación de representantes del Ministerio de Ambiente y Energía, organizaciones vinculadas a la protección de la biodiversidad y la comunidad veterinaria.
La iniciativa fue impulsada por la primatóloga Grecia Robles, quien explicó que su creación representa la consolidación de un trabajo que comenzó hace aproximadamente seis o siete años.
La fundación desarrollará sus actividades alrededor de tres ejes: investigación científica, protección de ecosistemas y educación ambiental. Su objetivo es generar información que permita comprender mejor las necesidades de las especies y diseñar estrategias de conservación sustentadas en evidencia.
Entre los animales prioritarios se encuentran los primates y xenartros, grupo de mamíferos que incluye perezosos, osos hormigueros y armadillos.
Actualmente, la Fundación Oso Palmero concentra sus esfuerzos principalmente en la conservación del mono aullador y el perezoso de dos dedos.
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Robles destacó la importancia de proteger los remanentes naturales de la Costa, una región que, según su experiencia, recibe menor atención conservacionista que la Amazonía y Galápagos, pese a su riqueza biológica.
Nueve perezosos serán liberados en Cerro Blanco
Uno de los primeros proyectos de la Fundación Oso Palmero contempla la rehabilitación de nueve perezosos de dos dedos que permanecen bajo cuidado humano en el Parque Histórico.
Algunos de estos animales fueron criados en sus instalaciones tras ser rescatados. Algunos, por ejemplo, ingresaron después de sufrir electrocuciones. Sus historias están relacionadas con problemáticas como el tráfico ilegal de fauna silvestre.
Antes de su regreso al bosque, los ejemplares han sido sometidos a evaluaciones veterinarias que incluyen análisis hematológicos, bioquímicos y coprológicos, además de ecografías y radiografías.
Estas pruebas buscan identificar posibles enfermedades o agentes patógenos que puedan representar un riesgo para las poblaciones silvestres.
La liberación está prevista en el Bosque Protector Cerro Blanco, un área de conservación administrada por la Fundación Pro-Bosque.
Para evaluar su adaptación, los animales serán monitoreados mediante collares de telemetría, dispositivos que permiten seguir sus desplazamientos una vez que regresen a su hábitat.
Hasta la presentación de la fundación se habían colocado tres collares, como parte de una fase de prueba destinada a comprobar que los dispositivos no interfieran con la movilidad ni con la alimentación de los perezosos.
Monos aulladores también serán rehabilitados para su liberación
La organización también trabaja en un proyecto para rehabilitar y liberar nueve monos aulladores que actualmente se encuentran en el Parque Histórico.
Robles explicó que estos primates provienen de situaciones relacionadas con el mascotismo, una práctica que afecta gravemente a las poblaciones silvestres.
Según detalló, durante la captura ilegal de crías es frecuente que los traficantes maten a los individuos adultos de sus grupos familiares para posteriormente comercializarlas como mascotas.
Los monos deberán atravesar procesos de rehabilitación y evaluaciones sanitarias antes de que pueda considerarse su liberación. Para su seguimiento, la fundación prevé combinar telemetría y tecnología GPS.
Además de estas iniciativas, la organización desarrolla una investigación sobre el estrés fisiológico y comportamental de los monos aulladores, comparando ejemplares que viven en libertad con otros que permanecen bajo cuidado humano.
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La investigación recibió apoyo de donantes después de ser presentada en Estados Unidos para buscar financiamiento.
Durante el evento, Paul Kun, representante de la Fundación Pro-Bosque, manifestó la disposición de esa organización para colaborar a largo plazo con Oso Palmero y facilitar el desarrollo de proyectos en Cerro Blanco, considerado uno de los últimos refugios de fauna del bosque seco.