La mente fría y calculadora detrás del crimen de Santiago Ávalos: el delito se planificó en un night club de Quito
El expediente fiscal, de cinco cuerpos, revela los avances de la investigación, que identificó a los autores materiales a partir de las imágenes de más de mil cámaras de la universidad.
Profesional de cuarto nivel, con un sueldo mensual de USD 4.000 y una trayectoria de diez años en su último sitio de trabajo. Hoy tiene 44 años. Su hoja de vida impecable contrasta con la frialdad con la que planificó los seguimientos, en un centro nocturno, y con que amenazó a sus subalternos para asegurar su silencio. Galo Hernán O. es señalado por Fiscalía como el presunto autor intelectual del crimen de su jefe directo, Santiago Ávalos, quien fue el gerente financiero de la Universidad de las Américas (UDLA).
Ávalos fue asesinado por un sicario menor de edad cuando conducía a su casa en Cumbayá, el pasado 11 de junio.
A casi dos meses del asesinato, la investigación avanzó en forma acelerada por la información y colaboración que brindó el centro de estudios para esclarecer las circunstancias y determinar responsabilidades en este caso que conmocionó a la capital.
El circuito cerrado de la institución universitaria comprende más de mil cámaras de vigilancia. Esto permitió que la universidad entregara a la Fiscalía cerca de 114 mil horas de video, apenas sucedió el crimen. Las imágenes, registradas entre el 5 y el 11 de junio permitieron a la Policía recrear los hechos previos.
Así, pudieron determinarse las vigilancias al vehículo de Ávalos en el estacionamiento del centro de estudios. Y se estableció la participación de subalternos de Galo O. Todos son actualmente procesados.
Gracias a las imágenes de las cámaras se detectó el ingreso de dos personas en un vehículo. La pista condujo al carro pedido a través de una aplicación que había traído a una mujer desde un centro nocturno, junto con el sicario menor de edad. A él, lo habían recogido en un hostal en el norte de la ciudad. Esto permitió reconstruir los momentos previos al asesinato.
Doble faceta de la personalidad de quien sería el asesino intelectual
Un perfilador criminal que revisó este expediente explicó a Vistazo que llama la atención la doble faceta en la personalidad del principal implicado, señalado como presunto autor intelectual.
Galo O. empezó su vida laboral en 2005, cuando cumplió 24 años. Llegó a ser jefe de distribución en una importante compañía de bebidas. Luego de cinco años de servicio se desvinculó de ese trabajo, en forma voluntaria.
Para 2010 llegó a una empresa fabricante de acero, donde ejerció el cargo de jefe nacional de logística. Recibió referencias que destacan su “responsabilidad, compromiso, aptitud para el trabajo en equipo y desempeño bajo presión”. Permaneció tres años en este puesto de trabajo.
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Entre 2013 y 2016 desempeñó las funciones de jefe nacional de logística y abastecimiento en una empresa del sector farmacéutico, con presencia en Ecuador y Perú.
En 2009 había obtenido el título de ingeniero empresarial por la Escuela Politécnica Nacional. Y en 2024 obtuvo el magister en administración y gerencia organizacional por la Universidad de las Américas, UDLA.
A este centro de estudios se incorporó laboralmente hace diez años, el 25 de julio de 2016, como coordinador de parqueaderos, a través de un proceso de selección y reclutamiento a cargo de una consultora externa. Su sueldo inicial fue de USD 2.000 mil.
La consultora que participó en su reclutamiento destacó en la evaluación de selección, sus capacidades de gestión, orientación a resultados, perseverancia, integridad, valores éticos y trabajo bajo presión.
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Antes de cumplir un año en ese puesto, en junio de 2017, fue promovido a jefe de parqueaderos. Y un mes más tarde asumió el cargo de jefe de movilidad, con un ajuste salarial de 2.200. En agosto de 2018 recibió un aumento de sueldo.
Para enero de 2020 ya percibía USD 3.300 mensuales. El primer día de noviembre de 2024 fue promovido a director de operaciones, con un sueldo de 4.000.
En esta posición de confianza, pasó a reportarse directamente a la gerencia financiera, dirigida por Santiago Ávalos.
Durante sus diez años de carrera en la UDLA, Galo O. aprobó las pruebas de confianza y controles. Pasó el polígrafo, evaluaciones psicológicas y filtros organizacionales estándar, según los registros de esa casa de estudio. Nada indicaba señales de conflictividad o propensión a conductas violentas.
El lado oculto y las reuniones en el night club de Quito
El expediente fiscal, de cinco cuerpos, recoge las versiones de los colaboradores directos de Galo O. Y al menos dos de ellas revelan conductas de coacción, amenaza, hostigamiento, en el proceder de este funcionario.
Un exasistente administrativo de la dirección de operaciones, que trabajaba como subalterno de Galo O., relató su versión los hechos. Tiene 24 años y a él le pidieron tomar una foto del auto de Santiago Ávalos, pero no le explicaron la razón. La colaboradora cercana de Galo O., su brazo derecho, le habría pedido, además, registrar las horas de ingreso y salida de Ávalos, aunque él afirma que se negó.
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La víspera del crimen, la noche del 10 de junio, Galo lo habría citado en un bar. Luego de comer hamburguesas habrían acudido a un night club ubicado en la avenida Diego de Vásquez. En la entrada del sitio nocturno estaba la colaboradora y brazo derecho de Galo, ya esperando. “Entramos y Galo me presentó como su hermano con los guardias de seguridad”. Una señorita que vivía en el lugar conversó con ellos, y luego Galo O. lo habría acorralado para decirle:
A continuación le habría indicado que si pasan motos cerca de su casa, si interceptan a su mamá, no debía preocuparse: “tu familia está bien cuidada porque es mi gente”.
Esta amenaza motivó a que el asistente administrativo presentara la renuncia al día siguiente. Esa noche ocurrió el asesinato.
¿Qué declaró la colaboradora cercana de Galo O.?
La ex auxiliar operativa del campus tiene 36 años. Ella declaró ante la Fiscalía que Galo O. ejercía hostigamiento constante sobre ella, mediante recurrentes exigencias de dinero.
Ella relató que Galo O. le pedía sumas semanales de “mil, dos mil o tres mil dólares”, bajo la justificación de que se encontraba gravemente enfermo y de que “se iba a morir”.
Ella lo había conocido, aproximadamente en 2023. Según su versión, ella supo que él recibía quimioterapia y lo visitaba en el hospital Carlos Andrade Marín, HCAM, “ya que nadie de su familia lo visitaba ahí”.
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En su declaración, tuvieron una relación de amistad y trabajo, que terminó en abuso de confianza porque ella recibió más cargas laborales que no fueron reconocidas. De acuerdo con esta versión, aproximadamente en marzo de este año, es decir, tres meses antes del asesinato, él mencionó que había vuelto su enfermedad y se sentía mal, por lo que le pedía dinero.
Ella informó además que Galo O. la presionaba para alterar procesos operacionales, esto es, le exigía ingresar facturas acumuladas, correspondientes a mantenimientos vehiculares sin sustento de informes técnicos o firmas autorizadas.
Este habría sido el detonante para llevar a cabo el crimen
De acuerdo con el expediente, hubo una estructura deliberada y premeditada. Toda la investigación fiscal descarta la tesis de una auditoría especial o persecución laboral contra Galo O.
Al parecer, las tensiones surgieron porque Santiago Ávalos aumentó el rigor y la minuciosidad de los controles ordinarios que ejercía de forma habitual como gerente financiero.
Esto provocó que el procesado sintiera temor, ante el riesgo inminente de que se descubrieran los mecanismos operativos irregulares de los que se habría estado beneficiando.
No obstante, fuentes cercanas al centro de estudios descartaron la inexistencia de un perjuicio, desvío de fondos o desfalco. Esto, debido a que el sistema financiero de esa casa de estudios cuenta con un sistema contable SAP, que permite auditar hasta la última línea financiera. Galo O. no tenía permisos para acceder a ese sistema. De hecho, el podía autorizar compras por un monto máximo de USD 1.500.
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Los implicados, el night club y la ejecución del crimen que conmocionó a Quito
Modelos por USD 15. El valor de la entrada, USD 3, incluye una cerveza de cortesía. La promoción en redes sociales muestra que también se pueden organizar sesiones con varias modelos simultáneamente. Fotos sugerentes acompañan estas promociones del sitio de diversión nocturna.
El night club, al norte de Quito, fue el sitio donde se reunieron la víspera del crimen Galo O., su asistente y la sobrina de ella. Fue esta joven quien al día siguiente pidió el vehículo a través del aplicativo, para recoger al sicario en un hotel del norte de Quito. El mismo carro los llevó hacia las instalaciones de UDLA donde se encontraba la víctima. Caía la tarde y él saldría hacia su casa, luego de cumplir su jornada de trabajo. El sicario salió en una motocicleta que lo siguió y le disparó, en la autopista que une Quito con Cumbayá.
El conductor del vehículo contratado fue ubicado gracias a las imágenes que proporcionó la universidad para esclarecer los hechos. El taxista tenía el registro de la solicitante de esa carrera y del monto del pago: USD 7,20. En su declaración, el conductor relató que cuando la señorita salió del night club le preguntó si ella trabajaba ahí. Ella le respondió que era la administradora. Luego, dijo que fueron a un hostal en Carapungo para recoger a un joven, con apariencia pequeña y delgada. Él se dirigió a la chica como 'mami'. Y luego los dejó en las instalaciones de la universidad.
Las imágenes de las cámaras del circuito cerrado permitieron recrear estos hechos. De este modo, las investigaciones avanzaron en forma acelerada hasta dar con los responsables de este asesinato.