El mito de la multitarea: hacer varias cosas a la vez no te hace más productivo, te hace más lento

Verónica Márquez Araujo

El otro día estaba "trabajando" mientras contestaba mensajes, escuchaba un podcast y revisaba una receta para la cena. Veinte minutos después me di cuenta de que no había terminado nada. Ni el trabajo, ni el podcast, ni la receta. Solo había estado saltando de un lado a otro, sintiéndome ocupada.

Eso no es multitarea. Es distracción con buena reputación.

Lo que realmente pasa en tu cerebro cuando "haces varias cosas a la vez"

Aquí va la mala noticia: el cerebro no presta atención completa a dos tareas a la vez. Lo que hace es cambiar de una a otra, rapidísimo, dando la ilusión de simultaneidad.

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Cada cambio tiene un costo. La investigadora Sophie Leroy (2009) lo llamó attention residue: cuando dejas una tarea a medias para atender otra, una parte de tu atención se queda pegada en la primera. No te vas del todo. Por eso la segunda tarea la haces con menos cabeza, aunque sientas que estás "avanzando en todo."

No es que seas mala para concentrarte. Es que le estás pidiendo al cerebro algo que no está diseñado para dar.

Por qué de todos modos lo seguimos haciendo

Si es tan ineficiente, ¿por qué lo hacemos constantemente?

Porque se siente productivo. Contestar el mensaje, ver la notificación, resolver algo pequeño mientras haces algo grande, da una sensación inmediata de logro. El cerebro premia eso con un poquito de dopamina cada vez.

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El problema es que confundimos movimiento con avance. Estar ocupada todo el tiempo no es lo mismo que estar avanzando en lo que importa.

La trampa silenciosa

Lo más engañoso de la multitarea es que no se siente como un error. Se siente como eficiencia. Por eso nadie se detiene a cuestionarla.

Hasta que revisas el día y te preguntas: ¿qué hice hoy con toda esa energía?

Cómo recuperar el enfoque sin complicarte la vida

No se trata de eliminar toda distracción de tu vida. Se trata de elegir cuándo permitirla.

✔ 1. Elige una sola cosa para los próximos 20 minutos

No todo el día. Solo un bloque. El celular en otro cuarto, la pestaña cerrada.

✔ 2. Termina antes de cambiar

Si algo te interrumpe, anótalo en una lista para después, no lo atiendas ahí mismo. La idea no se va a ir a ningún lado.

✔ 3. Observa la diferencia

Compara cómo te sientes después de 20 minutos de una sola cosa versus 20 minutos saltando entre cinco.

✔ 4. Acepta que algunas cosas sí se pueden combinar

Caminar y escuchar un audio, sí. Trabajar y contestar mensajes importantes, no. La clave es que ninguna de las dos requiera pensar.

Para cerrar

No necesitas hacer más cosas a la vez.Necesitas terminar una antes de empezar la siguiente. El cerebro no premia la cantidad de pestañas abiertas. Premia la que sí cerraste.