El fenómeno de El Niño enciende las alertas en el agro ecuatoriano
El presidente de la región Andina de CropLife Latin America advirtió que los mayores impactos podrían concentrarse entre octubre y diciembre, con consecuencias hasta marzo del 2027.
La agricultura ecuatoriana enfrenta un escenario de creciente incertidumbre ante la eminente llegada del fenómeno de El Niño, evento climático que puede alterar los patrones de lluvia y temperatura, incrementar la presencia de plagas y enfermedades y generar pérdidas en infraestructura y productividad.
Frente a este panorama, especialistas y representantes de la industria agrícola consideran fundamental fortalecer desde ahora la planificación y la capacidad de respuesta del sector.
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Durante una reciente visita a Ecuador, José Perdomo y Richard Franklin, presidente y director ejecutivo para la región Andina de CropLife Latin America, respectivamente, mantuvieron reuniones con la junta directiva de InnovAgro Ecuador, así como con representantes de gremios del sector productor y del Clúster Bananero y Platanero.
Los encuentros permitieron analizar los principales desafíos de la agricultura y fortalecer programas de acompañamiento al agricultor como CuidAgro y CampoLimpio.
Efectos en la competitividad agrícola
En este contexto, Perdomo presentó la conferencia “La competitividad agrícola en tiempos de disrupción”, en la que abordó los efectos del cambio climático y del fenómeno de El Niño sobre la producción nacional e internacional.
El ejecutivo advirtió que los mayores impactos podrían concentrarse entre octubre y diciembre, con consecuencias que podrían prolongarse hasta marzo del próximo año.
Los efectos no serían iguales para todas las regiones productivas. El exceso de lluvias, las temperaturas elevadas y eventuales períodos de sequía podrían reducir los rendimientos e incrementar los costos de producción.
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Cultivos estratégicos como cacao, café, caña de azúcar y banano se encuentran entre los que requieren especial atención, debido a que pequeñas variaciones climáticas pueden favorecer la aparición de problemas fitosanitarios y ocasionar pérdidas económicas.
En el caso del banano y plátano, se analizaron desafíos como el control de la sigatoka negra, el Moko y del Fusarium R4T. Ante esta realidad, se destacó la necesidad de reforzar la bioseguridad, la sanidad del suelo, la trazabilidad y las capacidades técnicas para evaluar y adoptar nuevas tecnologías.
A los riesgos climáticos se suma el incremento en los costos y la menor disponibilidad de fertilizantes, combustibles y otros insumos. Esta situación podría llevar a algunos productores a reducir su utilización, con el consecuente impacto sobre los rendimientos.
Acceso a insumos, créditos y tecnología
Por ello, Perdomo planteó la necesidad de garantizar el acceso a insumos, crédito y rutas logísticas eficientes, además de mantener la operatividad de los puertos y evitar restricciones que puedan afectar las exportaciones.
La tecnología también aparece como una herramienta estratégica. La agricultura de precisión, la inteligencia artificial, los drones y la biotecnología pueden ayudar a utilizar los recursos de manera más eficiente, reducir desperdicios y mejorar la capacidad de los productores para tomar decisiones frente a condiciones climáticas cambiantes.
Para empresarios y productores, el mensaje es claro: la preparación no debe comenzar cuando lleguen las lluvias o aparezcan las primeras afectaciones. La coordinación entre Gobierno, gremios, industria, productores y cadenas de suministro será determinante para anticipar riesgos y mantener la continuidad de las actividades agrícolas.