Crecimiento histórico del mercado de valores ecuatoriano
Durante 2025, el volumen negociado alcanzó un récord de USD 18.223 millones. La tendencia positiva se mantiene en el presente año.
Las imágenes de Wall de Street de personas comprando y vendiendo títulos valores de forma frenética frente a monitores con números que cambian constantemente es la idealización que Hollywood ha realizado sobre el mercado de valores.
En Ecuador esas escenas nunca acontecen, pero bien podrían escenificar el gran dinamismo que experimenta el mercado de valores nacional con uno de los momentos de mayor expansión. Durante 2025, el volumen negociado alcanzó un récord de USD 18.223 millones, lo cual representó un crecimiento del 15,7 por ciento con relación al 2024.
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Este crecimiento significativo alcanzó las 53.143 operaciones, un volumen que superó los niveles previos a la pandemia, resalta la Bolsa de Valores Quito (BVQ). La tendencia fue impulsada por una mayor participación de empresas e inversionistas, así como por un entorno económico que ha favorecido a la actividad bursátil.
Uno de los principales motores de este crecimiento es la renta fija. Estos títulos valores concentraron el 99,2 por ciento del volumen total negociado, confirmando la preferencia de los inversionistas por alternativas que ofrecen estabilidad, previsibilidad y rendimientos competitivos.
Mayor dinamismo del sector productivo
Al mismo tiempo, el sector productivo mostró un mayor dinamismo indica la Asociación de Casas de Valores del Ecuador (ASOCAVAL). Las emisiones de empresas del sector real —principalmente obligaciones, papel comercial y titularizaciones— crecieron un 22 por ciento respecto al año anterior, movilizando USD 1.839 millones durante 2025. Como resultado, este segmento elevó su participación hasta representar el 10,09 por ciento del mercado total, revirtiendo la tendencia observada en años anteriores.
Catalina Pazos, directora ejecutiva de la ASOCAVAL, atribuye este comportamiento, entre otros factores, a la diversificación de las fuentes de financiamiento empresarial. “Frente al mayor costo o las restricciones del crédito bancario tradicional, un número creciente de empresas medianas y grandes recurrió al mercado de valores para estructurar pasivos de mayor plazo y optimizar sus flujos de caja”, asegura.
Desde la perspectiva de la BVQ, el crecimiento también estuvo impulsado por papeles del sector estatal. Los Bonos del Estado incrementaron su volumen negociado en USD 1.142 millones, equivalente a un aumento del 92,5 por ciento, mientras que las Notas del Tesoro registraron un crecimiento de USD 1.070 millones, con una expansión de 1.194 por ciento.
Aunque continúa representando una porción reducida del mercado, la renta variable mostró una recuperación significativa, pues el volumen negociado pasó de USD 54 millones en 2024 a USD 142 millones en 2025. Dentro de este segmento, la negociación de acciones alcanzó un incremento del 44,8 por ciento.
“Varios factores contribuyeron a este crecimiento general del sector. En primer lugar, la estabilidad macroeconómica, la creciente penetración sobre el PIB, la diversificación de instrumentos y el retorno a rendimientos positivos en renta variable configuran un escenario más favorable para inversionistas y emisores”, resalta la BVQ.
Profundización del mercado
El fortalecimiento del mercado también se evidencia en los indicadores de profundidad financiera. Según ASOCAVAL, la relación entre el valor negociado y el Producto Interno Bruto alcanzó el 13,6 por ciento en 2025, frente al 12,6 por ciento registrado en 2024. Este indicador refleja que el mercado bursátil adquiere una participación cada vez más relevante dentro de la economía ecuatoriana.
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Sin embargo, la comparación regional evidencia importantes retos. Mientras mercados como Chile, Colombia y Perú sustentan buena parte de su actividad en acciones, derivados financieros y fondos de inversión de gran escala, Ecuador mantiene una estructura concentrada en renta fija y financiamiento mediante deuda corporativa.
Para alcanzar niveles similares de desarrollo, el desafío no consiste únicamente en incrementar el volumen negociado, sino también en profundizar el mercado secundario, mejorar la liquidez y ampliar la oferta de instrumentos disponibles para inversionistas y empresas.
Lograr una cultura bursátil
La consolidación de una verdadera cultura bursátil constituye otro de los grandes desafíos. Para Catalina Pazos, este objetivo requiere una estrategia basada en educación financiera, inclusión y modernización tecnológica.
En el caso de los emisores, ASOCAVAL considera necesario eliminar la percepción de que el mercado de valores está reservado exclusivamente para grandes corporaciones. La difusión de mecanismos simplificados de financiamiento y de instrumentos como las facturas comerciales negociables permitiría que más micro, pequeñas y medianas empresas accedan a recursos en condiciones competitivas.
Por el lado de los inversionistas, el crecimiento de las personas naturales refleja un proceso de democratización del mercado. El número de inversionistas individuales pasó de 8.588 a 25.291 entre el 2018 y 2025.
Finalmente, ASOCAVAL plantea que el fortalecimiento del mercado dependerá también de una agenda de modernización regulatoria y tecnológica que facilite los procesos mediante herramientas digitales y potencie el mercado secundario, otorgando mayor liquidez a las operaciones.