Mercado del vino en Ecuador: las importaciones ya mueven más de USD 26 millones al año
La educación del consumidor y los festivales masivos impulsan el negocio vitivinícola. Conozca los detalles.
Durante décadas, Ecuador fue catalogado como un mercado predominantemente cervecero y de licores de alta graduación alcohólica (como el whisky, el ron o el aguardiente). Sin embargo, el vino ha dejado de ser una bebida reservada para brindis protocolares o segmentos reducidos para convertirse en un eje de entretenimiento, gastronomía y cultura.
De acuerdo con registros del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (SENAE), el flujo de importaciones de licores y vinos ha registrado una dinamización constante en la última década. La diversificación de la oferta en perchas locales refleja una apertura del mercado hacia etiquetas provenientes de Chile, Argentina, España, Italia, Francia y Estados Unidos.
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El Banco Central del Ecuador dispone de cifras de crecimiento sobre la importación de botellas de vino tradicional desde 2023. En ese año, el rubro en valor FOB representó USD 23 millones; en 2024 alcanzó USD 24,4 millones y para 2025 se situó en USD 26,5 millones. Los vinos espumosos, por su parte, se mantuvieron en USD 5 millones en valor importado durante los mismos períodos.
Esta evolución no ocurrió de la noche a la mañana, sino a través de un proceso de educación continua del consumidor, en el que festivales y plataformas de cata han jugado un rol determinante.
Transformación desde la industria del entretenimiento
Para entender la magnitud de este cambio, Luli Ossa, organizadora del festival Wine & Beer Experience, recuerda cómo lucía el escenario cuando empezaron la iniciativa.
El crecimiento de la concurrencia llegó acompañado de una ampliación de marcas participantes. Según la organización, la oferta del mercado vinícola e importador en el país dio un salto cualitativo significativo. “En 2015 había unas seis importadoras de vinos y ahora estamos hablando de más de 25", explica la organizadora.
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Desde el punto de vista financiero y corporativo, la escala de estos festivales de cata evidencia un modelo de negocio de alto impacto para la economía local. La realización de cada edición exige un despliegue económico, como la más reciente edición del festival Wine & Beer Experience con la temática de Las Vegas, la cual supera una inversión de USD 250.000 en sorpresas, montaje, licencias y experiencias para el asistente.
Ossa agrega que si se suma lo que invierte cada marca en pagar a sus agencias: diseñar mobiliario, contratar modelos y traer experiencias interactivas, “estamos hablando de un festival de más de medio millón de dólares que dinamiza de forma directa al mercado" y que además tiene como aliadas a marcas de cervezas y otros espirituosos.
Mayor cultura y protagonismo local
Pero uno de los mayores retos comerciales en Ecuador ha sido adaptar la cultura del vino al perfil del consumidor. La pedagogía en torno a las cepas, maridajes y temperaturas de servicio fue clave para derribar el mito de que el vino es una bebida complicada o aburrida.
Esta apuesta también se replicó en otros espacios del país. Un claro ejemplo de esta tendencia fue la feria La Gran Cava, un encuentro que reunió durante dos fines de semana a miles de asistentes para recorrer una extensa muestra con etiquetas de bodegas de diferentes denominaciones.
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En este tipo de plataformas comerciales y culturales, la oferta abarca desde activaciones sensoriales, presentaciones artísticas, música en vivo e intervenciones gastronómicas con destacados restaurantes, hasta catas abiertas dirigidas por enólogos y sommeliers internacionales, permitiendo al público descubrir nuevas tendencias y acceder a promociones exclusivas.
Y el auge de la cultura del vino no se limita al producto importado. A través de iniciativas impulsadas por el Instituto Nacional de Economía Popular y Solidaria (IEPS) y el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo, los emprendimientos agroindustriales locales como los vinos o fermentados de frutas, cervecerías artesanales y bodegas vitivinícolas nacionales, con referentes pioneros como Dos Hemisferios en la provincia del Guayas, han ganado terreno en el mercado interno y en ferias de exhibición.