¿Cómo Tomás Gimeno se convirtió en "el monstruo de Tenerife"?

martes, 15 junio 2021 - 12:59
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El pasado 27 de abril, Olivia y su hermana Anna pasaron todo el día en compañía su padre, Tomás Gimeno, que desde hace algún tiempo estaba separado de la madre de las niñas, Beatriz Zimmermann. Sin embargo, el día de esparcimiento familiar se tornó en una pesadilla cuando el hombre desapareció con sus hijas y dejó una macabra carta para Beatriz, en la que explicaba que nunca más volvería a verlas.

La búsqueda de las niñas de Tenerife (llamadas así por la locación española donde desaparecieron) se volvió un caso de extrema importancia en el país gallego. Ahora, casi dos meses después, se sabe que Gimeno asesinó a las pequeñas el mismo día de su desaparición. La autopsia de Olivia, cuyo cuerpo se encontró en el fondo marino de la costa de Tenerife, reveló que falleció de un edema agudo de pulmón.

Los detalles del caso y la crueldad con la que mató y escondió los cadáveres de sus hijas, han hecho que Gimeno se gane el apodo de “El Monstruo de Tenerife”. Mientras más avanzaban las investigaciones, se descubrían más datos oscuros sobre este hombre que hasta la fecha, sigue desaparecido.

MALA FAMA

Tomás era originario de Tenerife. Nació en la misma isla, en el seno de una familia adinerada que poseía terrenos y fincas. A sus 37 años, tenía a cargo importantes empresas familiares en el sector de la floricultura y sus amigos lo consideraban una persona “enérgica, impulsiva, muy trabajador y un poco hippie”.

No obstante, Gimeno tenía otro lado: en la isla a las personas no les caía muy bien, pues pese a su posición económica, estuvo involucrado en robos y estafas. Además, era un amante del ocio nocturno y se hizo público que participó en varias peleas en bares y discotecas locales.

$!Gimeno provenía de una familia adinerada.

De hecho, los últimos ocho años su historial presenta una serie de denuncias que van desde la agresión física hasta la amenaza, dando cuenta de su perfil impulsivo y violento.

En 2013 el hombre fue detenido por un accidente automovilístico y se negó a someterse a la prueba de alcoholemia. Aunque las autoridades aseguraron que conducía bajo los efectos de alcohol y drogas, fue absuelto por esto en 2017. Asimismo, entre 2015 y 2017 fue el protagonista de varias peleas familiares, al punto de que sus tíos denunciaron intentos de agresión y amenazas. Como en la ocasión pasada, también fue absuelto por ello.

Tras su separación de Beatriz, Gimeno habría llegado a contratar a un detective para que espiara a sus hijas.

Otra de las agresiones más fuertes fue el ataque a la nueva pareja de su exesposa. Se trataba de Eric D., un hombre belga de 60 años que trabajaba en el mismo lugar que Zimmermann. En una ocasión Gimeno los sorprendió en los exteriores de una cafetería y se enfureció tanto que se fue de golpes con el otro hombre. Además, habría arrastrado a Beatriz por el suelo.

De acuerdo con el portal Infobae, el “monstruo de Tenerife” acusaba a Eric de ser “muy viejo” para cuidar de sus hijas. Tras el altercado, Beatriz decidió que era mejor no presentar ninguna denuncia contra Tomás.

Durante varios meses Gimeno amenazó constantemente a su ex, hasta que en diciembre la situación se volvió insostenible. Beatriz, quien ha confesado a las autoridades que no quería denunciar a Gimeno para no meterlo en problemas, finalmente puso la queja y las autoridades iniciaron una investigación contra el hombre por violencia de género.

$!El hombre llegó a contrara un investigador para espiar a sus hijas.

VIOLENCIA VICARIA y CRONOLOGÍA

Las autoridades determinaron que el caso de las niñas de Tenerife puede ser catalogado como violencia vicaria, pues Gimeno secuestró y asesinó a sus hijas con la intención de infligir dolor a su expareja. Se sabe que el hombre había estado planeando el asesinato de sus hijas desde hace un año, lo cual coincide en la terrorífica y cuidadosa manera en la que lo llevó a cabo.

El 27 de abril el hombre pasó el día con Olivia y Anna, tras haberlas ido a recoger a casa. Por la tarde, le pidió a Olivia que mandara un mensaje a su madre pidiendo que vaya a recoger unos cuadros a su departamento a las 21:00.

Desde las 19:47 hasta las 21:00, Gimeno llevó a cabo el asesinato de sus hijas en una de las fincas de sus padres. Se cree, por la autopsia de Olivia, que pudo haber sido asfixiada, sometida a la inhalación de agua o humo, haber experimentado una reacción adversa a un medicamento o una sobredosis. Pese a que el cadáver de Anna todavía no se ha encontrado, las autoridades sostienen que las hermanas sufrieron el mismo final.

Una vez sin vida, Gimeno habría envuelto sus cuerpos en toallas, guardado en fundas para basura y después en bolsos de deportes. A las 21:00 Beatriz llamó a Gimeno para preguntar por los cuadros y por sus hijas, a lo que él mintió diciéndole que las había llevado a comer y que pronto las regresaría a casa. No obstante, a las 21:51 Beatriz lo volvió a llamar aterrada, exigiéndole saber dónde estaban las niñas.

Gimeno le comentó que había salido de la isla con ellas y que no volvería a verlas. Luego partió desde la marina de Tenerife, en el puerto de Santa Cruz, en una lancha de su propiedad. Los guardacostas no percibieron nada extraño, ya que Beatriz no había alertado a las autoridades y tampoco iba con las niñas, pero sí con varios bolsos de deportes. A las 23:00 volvió al puerto para cargar su celular y a la media noche volvió a zarpar, esta vez sin retorno.

$!El buque que buscaba a Olivia y Anna.

Las autoridades indicaron que la primera vez vieron a Gimeno realizar tres viajes desde su auto hasta la embarcación, la misma que fue hallada sin nadie a 50 km mar abierto. Alrededor, sin embargo, se encontraron las sillas de las menores y un rastro de sangre que le pertenecía a Tomás.

El pasado 10 de junio, la guardia costera de España dio con los restos de un menor de edad sumergidos en las costas de Tenerife. Los encontraron dentro de una bolsa de deportes que estaba atada a un ancla, y el 11 de junio se confirmó que los mismos pertenecieron a Olivia.

El atroz asesinato de las niñas despertó el rechazo de toda España. Municipios, pueblos, organizaciones gubernamentales y colectivos de derechos humanos rindieron su respeto por las niñas de Tenerife y varias marchas se han suscitado desde entonces para endurecer las leyes contra la violencia a menores de edad y la violencia de género.

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