Reformas urgentes

lunes, 10 agosto 2020 - 10:50
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    EDITORIAL
     
    Desencantado con el Congreso de Estados Unidos,  el escritor Mark Twain  sostuvo: “Si se demostrara con datos y hechos la decencia y la ética,  no habría una clase americana criminal, con excepción del Congreso”. Esta frase lapidaria es un traje  a la medida de la actual Asamblea  Nacional del Ecuador. Con muy  pocas excepciones, la Asamblea de  los últimos 13 años ha sido un reducto donde han deambulado alza  manos serviles, que olvidaron incluso sus convicciones de vida; indecentes que vendieron sus votos  a cambio de puestos de empleo para familiares y delincuentes que cobraron diezmos a sus asesores, y  sobornos a contratistas estatales.
    ¿Cómo llegamos a que las personas  que debían redactar las leyes que  nos rigen, terminen enjuiciadas penalmente en tan alto número? La  responsabilidad recae en los partidos políticos que los eligieron.
     
    Desafortunadamente, en la selección de candidatos para una dignidad tan importante como la de  ser legislador, desde hace muchos años ha primado la notoriedad del  elegido y no su preparación para  el cargo. Los partidos se han inclinado por “famosillos” para obtener un mayor número de asambleístas. El resultado: legislaturas  mediocres y corruptas. Se han dictado leyes que apenas comienzan  a aplicarse requieren de reformas  por sus graves errores, como por  ejemplo el Código Penal, y hay en  la Asamblea varios legisladores con  sentencias penales de segunda instancia y otros tantos, indiciados en  investigaciones penales.
     
    En la coyuntura crítica que tiene el país, y de cara a las próximas elecciones, es imperativo un  cambio para extirpar este mal.  La Comisión Ocasional de Reformas Constitucionales debe presentar próximamente al pleno de  la Asamblea el informe sobre la  propuesta del Comité por la Institucionalización de la Democracia,  para que mediante un plebiscito  se pueda, entre otras reformas,  eliminar el Consejo de Participación Ciudadana y convertir a la  Asamblea en bicameral.
     
    Es imperativo que la propuesta sea aprobada, porque tiene el  respaldo de 300 mil firmas y además el visto de rigor de la Corte  Constitucional. Sin embargo, esta reforma no será suficiente. Es  necesario, además, un cambio en  la Ley Orgánica que regula al Legislativo, para que en caso de que  uno de sus miembros sea enjuiciado penalmente, el partido que lo  nominó pierda ese legislador. Solo así, los partidos pondrán a los  mejores en los cargos y los ecuatorianos nos acercaremos al ideal de  las legislaturas, donde la razón es  la vida de la ley y la ética el principal atributo de sus miembros.

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