El Ecuador regresa al CIADI

lunes, 21 junio 2021 - 20:01
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    Así lo anunció el Canciller de la República mediante boletín oficial publicado en sus redes sociales, tras haberse producido ya la firma de la suscripción de parte de nuestra embajadora en Washington. Esta decisión muy importante y trascendental para el futuro de las inversiones en el país, debe ser analizada con un prisma muy crítico y recordando lo que ha sido nuestra historia política reciente, para solo así reflexionar en torno al real impacto, el costo de la salida y con miras al futuro, lo que significa volver a ser parte de este mecanismo de solución de controversias relativas a inversiones, que ha administrado ya el 70% de todas estas controversias internacionales inversionista/estado para un país como la República del Ecuador.

    Todo se remonta a ese capítulo de nuestra historia reciente del cual hoy se quiere virar la página, 14 años en donde una mala interpretación de la “soberanía” nos hizo alejarnos del mundo con un costo muy elevado para el país. Las cosas por su nombre, lo único que se buscó por parte del Ejecutivo de entonces era seguir manteniendo el control de los jueces y sus cortes, y claro, el ser parte de la convención de Washington mediante la cual nace el CIADI bifurcaba esta visión país, sobre todo cuando el fallo era contrario, ya que los argumentos políticos de nada sirven ante tribunales que sí resuelven en derecho.

    Se lo quiso satanizar por ser un organismo adscrito al Banco Mundial. Al Ecuador de Correa no solo le bastó el discurso de no TLC´s, sino que aprovechando las coyunturas del momento llegamos al extremo de reformar nuestra constitución y en el Art. 422 dejamos en claro que nuestro país: “no cede soberanía a instancias de arbitraje internacional”.

    Al muy poco tiempo, la burbuja del petróleo nuevamente explotó, los precios de los comodities bajaron y a ese gobierno le urgían nuevas fuentes de financiamiento para sustentar su desmedido gasto corriente. Tarea muy difícil de hacer cuando de mutuo propio se encargaron de cerrar el acceso a toda fuentes de financiamiento tradicional (recordemos que nos dimos el trabajo de expulsar a la embajadora de los Estados Unidos y al representante del Banco Mundial); llegó China y claro, no se puede imponer condiciones a su banquero, los préstamos otorgados exigían que sea a través de bancos chinos, con obreros que vinieron de la China y con obligación de comprar suministros y maquinaria a ese específico país. Como corolario, y como no podía ser de otra manera, en caso de controversias estas se podían resolver en cualquier lugar menos el Ecuador, y no en idioma español, por lo que se buscó un dictamen favorable del procurador y finalmente sí se aceptaron cláusulas de arbitraje internacional, inclusive de litigar en la cámara de comercio de Shanghái.

    El que tengamos ahora que pagar millonarias indemnizaciones a multinacionales jamás podrá ser del agrado de nadie, más aún lo que realmente debería indignarnos como ecuatorianos es el mal manejo político al momento de tomar las decisiones, incumplimos los contratos, el ejecutivo luego quiso imponer y con el tiempo finalmente vinieron las desastrosas consecuencias al momento de tener que defendernos ante cortes internacionales en base a normas de derecho internacional, laudos en contra que finalmente deben ser pagados si queremos empezar a ser vistos como un país serio.

    El regresar al concierto internacional como miembro pleno de foros de solución de controversias internacionales es un primer buen mensaje, que solo se complementará si logramos como país respetar y honrar nuestros compromisos. Afortunadamente existen ya toda una nueva generación de profesionales probos, listos para afrontar los desafíos que un mundo globalizado requiere, espero hayamos aprendido la lección como país, en lugar de satanizar o vanagloriar, hay que saber negociar y respetar nuestros compromisos internacionales.

    Más Ecuador en el mundo y más mundo en el Ecuador, seguimos dando pasos acertados, en hora buena por nuestro país.

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